FOROFILO
Noviembre 21, 2017, 05:31:58 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.


                  José Martí. El sentido de la religiosidad más allá de las religiones.
                            Su apreciación sobre las tradiciones de Mesoamérica.
                                         Por. Dr. Alberto Roteta Dorado.



             


Naples. Estados Unidos.- En su ensayo “Las ruinas indias”, José Martí, el notable pensador cubano, menciona al Dios Quetzalcóatl, uno de los dioses de la cultura mesoamericana, considerada la Deidad principal del panteón de la América pre-colombina; Quetzalcóatl significa serpiente hermosa, aunque se le ha conocido mucho más como La Serpiente Emplumada,  de ahí que se le represente gráficamente como una serpiente ataviada de plumas. Es el símbolo de las polaridades opuestas de la condición humana: la serpiente es el cuerpo natural al que hace referencia el apóstol San Pablo, la naturaleza inferior del hombre con sus limitaciones, y el plumaje es la representación de los principios superiores espirituales. Su connotación fue tan enorme que ha sido además, el título de los sacerdotes supremos entre los antiguos toltecas.

De acuerdo con la Cosmogonía Náhuatl, el dios Quetzalcóatl es uno de los cuatro hijos de los dioses primordiales, lo que recuerda a los nacidos de la mente de Brahman, a los Rishis divinos del Hinduismo, representando en la creación del universo la esencia masculina y femenina de la creación, por lo que simboliza la vida, la luz, la sabiduría, la fertilidad y el conocimiento, como otros tantos dioses de las diversas religiones del mundo. Se le ha identificado además con Ce Ácatl Topiltzin, rey de Tula, quien vivió entre los años895y947de la era cristiana, lo que sugiere su dualidad de condición, la divina y la humana, y lo asemeja al Cristo, al Buda y a Krishna, todos redentores de la humanidad y fundadores de grandes religiones.
 
La cultura tolteca tomó la figura del Dios de la tradición religiosa de Teotihuacán, sitio donde se encuentra una pirámide dedicada a la serpiente emplumada, obra del siglo II de nuestra era. No obstante, estudios recientes demuestran que el Dios, en su condición humana se relaciona con la mitología olmeca y con su visión de la serpiente emplumada. Las obras de arte y la iconografía de los legendarios olmecas demuestran la importancia del Dios de la Serpiente Emplumada en todo Mesoamérica, así como en el arte olmeca.


           


Las religiones de origen Neotolteca incluyen en sus tradiciones y leyendas el renacimiento de este personaje, lo que han reflejado en el Códice de Quetzalcóatl. José Martí en este mismo escrito compara los sacrificios de las culturas mesoamericanas con los referidos en las escrituras cristianas, además de describir el Templo de la Cruz en territorio mexicano, en el que se encuentran dos cruces, que compara con sacerdotes, y precisa que no se trata de la cruz cristiana, sino “como la de los que creen en la religión de Buda, que también tiene su cruz”, con lo que reafirma su tendencia a comparar y hacer corresponder ciertos aspectos y conceptos de las diversas religiones, intentando demostrar su idea del tronco común que las enlaza. Esta cruz es la llamada esvástica o gamada, cuyo origen se remonta al período védico de la antigua India. Se le ha asociado a Brahman y sus brazos representan al sol.

En muchos templos no solo de la India, sino de Nepal, Bután y Japón está presente; aunque con variaciones mínimas de su estructura y forma de giro. En las puertas de las casas y en la cabeza de los hindúes es común aun en nuestros días. Es un símbolo sagrado para el hinduismo, el budismo y el jainismo. Las esvásticas aparecen sobre el pecho de algunas estatuas de Buda, como símbolo de la iniciación. También tienen una historia antigua en Europa, ya que aparecen en artefactos de culturas muy anteriores al cristianismo.

En la cultura mochicao moche, que floreciera entre los siglos II y VII de nuestra era y se desarrolló en gran parte del norte de Perú, la cruz esvástica es conocida como vencedor del desierto. En el museo de sitio Huaca Rajada de Sipán, ubicado en el distrito de Zaña, en el departamento costero de Lambayeque, al norte de Lima, se exhiben una serie de cerámicas, entre los que destaca una vasija con la figura de una esvástica o cruz gamada, objeto que fue encontrada por los arqueólogos cerca de la base de la pirámide mayor. La esvástica está dibujada con pintura de carbón en la cerámica. Para la cultura andina tuvo un significado, desde el punto de vista esotérico, asociado siempre a un elemento geométrico, el movimiento permanente de los ciclos de la vida, el movimiento que jamás puede cesar, ni aun durante las eternidades de la aparente quietud en la disolución del universo.


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Mayo 19, 2017, 10:52:51 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                 JOSÉ MARTÍ, EL HOMBRE QUE AMÓ A LA PATRIA DE LINCOLN. Segunda parte.
                                     Dr. Alberto Roteta Dorado, Naples, Estados Unidos


Su producción literaria y periodística en los Estados Unidos
 
No solo su oratoria fue fecunda en territorio norteamericano. Sus numerosos ensayos sobre diferentes temas y figuras de Norteamérica le ofrecen a su obra un privilegiado lugar en las letras hispanoamericanas.
 
Su ensayo Nuestra América, publicado en 1891, constituye una lección de lo que es el sentido de una identidad verdadera, exenta de adornos y concepciones triviales de una superficial y exótica americanización. La enseñanza de Nuestra América va más allá de lo que somos capaces de asimilar. Martí se nos presenta en su plenitud de creador y acude a todos los recursos expresivos, no solo en el marco del análisis político y social de un continente, sino desde el punto de vista formal, al explotar al máximo las concepciones estilísticas del ensayo como género. Desde el llamado inicial para conocernos con prontitud: “Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos”, hasta la célebre frase tan difundida con exceso en nuestros tiempos: “trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”, utilizada de manera premeditada y desconociendo su real significado, se vislumbra esa percepción cuasi mística de una necesidad de unión continental y de un despertar de conciencia unitaria.
 
Dicho ensayo fue publicado por primera vez en la Revista Ilustrada, en Nueva York, recién concluida la Conferencia Internacional Americana y las reuniones de la Comisión Monetaria, a manera de síntesis de las ideas dispersas en las crónicas sobre la Conferencia, en el Informe sobre los resultados de la Comisión y en otros escritos como el discurso pronunciado en la Sociedad Literaria Hispano-Americana de Nueva York, el 12 de diciembre de 1889, ante los delegados latinoamericanos a la Conferencia, conocido como Madre América.
 
En esta etapa norteamericana (1880-1895), además del citado ensayo, Martí escribió sobre la temática latinoamericana: Respeto de nuestra América (1883), Mente latina (1884), Las guerras civiles en Sudamérica (1894) y Madre América (1889), este último considerado también como una de sus más grandes intervenciones en tierras de Norteamérica.
 
En su carta dirigida a Gonzalo de Quesada y Aróstegui, fechada el primero de abril de 1895, conocida como testamento literario, Martí recomendó cierto orden en su papelería para posibles tomos a publicar, dando prioridad a su producción en los Estados Unidos. El orden es el siguiente: I. Norteamericanos, II. Norteamericanos, III. Hispanoamericanos, IV. Escenas Norteamericanas, V. Libros de América, VI. Letras, Educación y Pintura; lo que ha sido respetado, hasta donde ha sido posible, en las diversas ediciones de sus obras; pero llama poderosamente la atención que insistiera en un grupo de personalidades de esta nación, entre las que destacó en primer lugar al filósofo, poeta y ensayista Ralph Waldo Emerson, mencionando además a Cooper, Phillips, Grant, Sheridan y Whitman.
 
Veneró a Ralph Waldo Emerson, a quien dedicó uno de sus más ejemplares ensayos, con una prosa envidiable y un estilo inigualable hasta nuestros días. Martí destacó el aspecto creador de Emerson a partir de una concepción inicial del proceso, que luego se transforma en virtud de una ideación, para culminar en la expresión de la idea, idea devenida, cual experiencia mística. Como trasfondo sustentador de todo el proceso creacional está la naturaleza y la divinidad expresada en ella, lo que recuerda en cierta medida el carácter panteísta de la filosofía martiana; no obstante, Emerson está considerado como un trascendentalista de los primeros, junto al predicador Theodore Parker, el pedagogo Bronson Alcott y el escritor y naturalista Henry David Thoreau, a los que también se refirió Martí.
 
Por la lectura y análisis de este ensayo sabemos que Martí se identificó con las enseñanzas del legendario filósofo, poeta y ensayista norteamericano, y por lo tanto, con esta corriente filosófica. El colosal ensayo dedicado a Emerson y el breve, aunque de gran valor histórico y filosófico que dedica a la muerte del también trascendentalista Bronson Alcott, constituyen testimonios convincentes en este sentido.
 
De este último artículo citado es la siguiente idea, en la que podemos encontrar su conocimiento acerca del movimiento trascendentalista: “Escribió ideas que parecen luces en aquel histórico Dial, donde la filosofía trascendental quedó más bella cuando él la dotó -refiriéndose a Alcott-, con sus Versículos Orféicos; al filósofo ilustre entre los trascendentalistas, que quisieron conformar los accidentes del mundo a su esencia, el hombre al Universo y la vida a su fin”.
 
La frase final del siguiente fragmento del ensayo dedicado a Emerson nos ofrece, a modo de resumen, el sentido de la grandeza de Emerson, según la valoración martiana: “No obedeció a ningún sistema, lo que le parecía acto de ciego y de ciervo; ni creó ninguno, lo que le parecía acto de mente flaca, baja y envidiosa. Se sumergió en la naturaleza, y surgió de ella radiante. Se sintió hombre, y Dios, por serlo. Dijo lo que vio; y donde no pudo ver, no dijo. Reveló lo que percibió, y veneró lo que no podía percibir. Miró con ojos propios en el Universo y habló un lenguaje propio. Fue creador, por no querer serlo. Sintió gozos divinos, y vivió en comercios deleitosos y celestiales. Conoció la dulzura inefable del éxtasis. Ni alquiló su mente, ni su lengua, ni su conciencia. De él, como de un astro, surgía luz. En él fue enteramente digno el ser humano”.
 
El 17 de mayo de 1887 Martí publicó en El Partido Liberal de México el conocido escrito dedicado al poeta Walt Whitman, y un mes más tarde, el 26 de junio del propio año en el periódico La Nación, de Buenos Aires. José Martí hizo una valoración de aspectos esenciales del contenido de la obra del gran poeta norteamericano. Trató de llamar la atención de sus lectores sobre la sutil diferencia entre lo lírico personal y el yo real del poeta y en este sentido señala: “así parece Whitman con su persona natural, con su naturaleza sin freno  en original energía”, y también describe  al “hombre padre, nervudo y angélico”.
 
El poeta norteamericano es enjuiciado desde diversas aristas por Martí. Se refirió a una multitud de intelectuales y críticos  norteamericanos que por diversas causas, pero sobre todo por incomprensión, no apreciaron en su medida la obra de Walt Whitman, al extremo de llegar a prohibir su libro Hojas de hierbas, el que Martí consideró poseedor de un conocimiento a la altura de  “los libros sagrados de la antigüedad por su profético lenguaje y robusta poesía”.
 
He dejado para el final, y no por ser precisamente lo menos importante, sino por el contrario, dada su trascendencia, y por lo que más se conoce a Martí, junto a sus Versos Sencillos. Me refiero a La Edad de Oro, esa revista, cuyos únicos cuatro números contribuyeron a realzar la ya ganada universalidad del héroe cubano. Cuando José Martí publica el primer número de su revista para los niños, en el mes de julio de 1889, en la ciudad de Nueva York, ya había tenido varias experiencias como maestro,  primero al ser nombrado en Guatemala, en 1877, profesor de la escuela normal en la cátedra de Literatura y catedrático de literatura francesa, inglesa, italiana y alemana, así como de Historia de la Filosofía en la Universidad, y cuatro años más tarde, al ejercer el magisterio en Venezuela, en los colegios Santa María, y en el Villegas, donde dio clases de gramática francesa y literatura, y literatura y oratoria, respectivamente, en 1881. Tal vez estas incursiones en la enseñanza para niños y jóvenes contribuyeran a que la revista, devenida en libro, sea no solo el texto que le permitió a Martí “conversar una vez al mes, como buenos amigos, con los caballeros del mañana”, sino la oportunidad de motivar el interés por la lectura, por cultivar la inteligencia y por ofrecer a través de la fábula, del poema o del relato, valores éticos y morales. De cualquier modo siempre despertar, como la aurora, “la esposa hermosísima del Sol”, que “se levanta más temprano que él para cerciorarse por sí misma de que todo está preparado, de que nada falta y de que el señor puede salir”; como diría el poeta, narrador y ensayista mexicano Manuel Gutiérrez Nájera (1859-1895), al comparar el alba con las páginas albas de la revista martiana.
 
Para Gutiérrez Nájera: “El trabajo que en él se emprende y cumple es el trabajo del alba: despertar. Pero despertar suavemente; despertar besando…como ella”. Nada más cercano a la idea del alba, que precede aún a la salida del Sol, de la encarnación de la Divinidad, adorado desde tiempos inmemoriales a través de cultos solares, y los instantes previos a su aparición por el oriente, -de donde surge la luz-, son tan sagrados como la aparición misma del venerado astro. Así, los niños y jóvenes que estudien La edad de Oro, irán despertando gradualmente lo que está de manera potencial en ellos, todas las cualidades y nobles virtudes que los harán hombres de bien en el futuro. La Edad de Oro, es pues, nuestro sol, con su aurora que le precede, y que prepara su advenimiento para que pueda brillar y despertarnos.
 
En sus páginas se destacan ensayos como: Las Ruinas Indias, El Padre Las Casas, Tres héroes, La historia del hombre contada por sus casas, Músicos, poetas y pintores, y de manera particular, dado su profundidad y estilo impecable, Un paseo por la tierra de los anamitas, los que pueden ser considerados verdaderos paradigmas de este género -a pesar de que fueran dirigidos al público infantil-, no solo en lo formal o estilístico, sino como muestra de una vastedad cultural más allá de cualquier posible pretensión, y de una erudición inigualable, de la que hacía un derroche, lo mismo al describir los detalles constructivos de los antiguos palacetes, de la torre Eiffel o de las viviendas indígenas primitivas, que al abordar las características del teatro vietnamita y la utilización de los instrumentos musicales típicos del lejano oriente, que al referirse a los últimos avances de su tiempo en el campo de la ciencia, la literatura, la pintura y la música.
 
No es posible hacer un análisis de toda su creación en los Estados Unidos, por lo que quedarán siempre aspectos de su obra pendientes de abordar. Su poesía también adquirió dimensiones de carácter universal con la publicación del conjunto de poemas que conforman sus libros Ismaelillo y Versos Sencillos, lo que por su importancia nos daría para otro escrito de este tipo.
 
El periódico Patria que mantuvo desde su primera edición en 1892 hasta su muerte en 1895 -aunque continuó en activo hasta 1898 con la publicación del número 522- constituye otro ejemplo de su labor en este país. Desde las páginas del modesto periódico sostenido gracias a las contribuciones de los emigrados cubanos José Martí mantuvo el aliento de aquellos que permanecieron en el exilio, siendo determinante para la labor del Partido Revolucionario Cubano. 
 
                                         

Es justamente en suelo norteamericano donde se aprueban las “Resoluciones tomadas por la emigración cubana de Tampa”, consideradas como el preámbulo a las Bases del Partido Revolucionario Cubano, fundado por Martí, documento necesario en el que el maestro da muestras de su habilidad en lo estratégico. Pero aún más, sus capítulos y acápites están matizados de una enseñanza donde se percibe lo filosófico como trasfondo de cada sentencia, de cada propuesta y de cada cláusula, lo que le aproxima a Montesquieu, la figura más prominente de la filosofía política dentro del Iluminismo Francés.
 
A modo de epílogo
 
Haber vivido en “las entrañas del monstruo” al parecer fue verdaderamente inspirador para José Martí, lo que no destacan los medios oficialistas cubanos empeñados en hacer prevalecer absurdas ideas que han acomodado a su conveniencia. Esta  muestra de su quehacer en tierras del “norte revuelto y brutal” son una prueba más que convincente para demostrar que la inmensa mayoría de sus ensayos, discursos y escritos periodísticos, fueron escritos en esta tierra que lo acogió, y le permitió ser reconocido como una de las figuras más influyentes de su tiempo, tanto en el terreno social y político, como en lo literario y lo filosófico. Aquí pasó la mayor parte de su vida, y lejos de haberse sentido deprimido, decepcionado y eclipsado, encontró el medio que le inspirara para entregarnos sus enseñanzas, llevadas a un nivel de perfección y a tan elevado sentido de profundidad como pocos en el mundo de las letras hispanoamericanas han podido hacerlo.
 
Que se refirió a un norte revuelto y brutal, a un monstruo, y a un sentido expansionista, es cierto: ocultarlo sería caer en el mismo plano de los comunistas cubanos; pero hacer una exaltación más allá del tiempo y lugar, esto es, sacarlo de su contextualidad histórica, constituye una tergiversación de la bendita enseñanza del Apóstol, lo que han estado haciendo aquellos que adueñándose de la palabra del más genuino de los cubanos de todos los tiempos le han manipulado, y lo peor, presentan esa imagen ante el mundo como si fuera verdadera. Recordemos que expresó en su escrito Vindicación de Cuba que amaba a la patria de Lincoln, lo que el régimen mantiene en silencio, por cuanto contradice por completo la tan difundida idea del monstruo.

Solo un estudio profundo que nos conduzca al análisis detallado, y a la exégesis deliberada de su extraordinaria obra, nos permitirá enfrentarnos, cual apologetas de estos modernos tiempos, en defensa de aquel, que según diría la poetisa y pedagoga chilena Gabriela Mistral, es el hombre más puro de la raza. 
 
Este ensayo ha sido escrito especialmente para el sitio Cubanálisis que dirige el destacado escritor y político Eugenio Yáñez, cuya opinión del escrito reproducimos a continuación:

"Ahora si pude revisarlo con calma. Para decirlo con una sola palabra, este ensayo tuyo me parece, sencillamente, lapidario. Es un texto fundamental para conocer a Martí, y no solamente para los cubanos dentro de Cuba. Estoy seguro que muchos cubanos en EEUU y en todos los países donde, desgraciadamente, andan regados, no saben muchísimas cosas de las que expones en este maravilloso texto. Hay que pensar alguna manera para que esto se pueda enviar a Cuba (memorias flash, cualquier técnica moderna) para que lo puedan leer muchos allá".

http://www.cubanalisis.com/ART%C3%8DCULOS/ROTETA%20DELGADO%20-%20JOS%C3%89%20MART%C3%8D%20EL%20HOMBRE%20QUE%20AM%C3%93%20A%20LA%20PATRIA....htm

 


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Mayo 19, 2017, 10:24:25 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                              JOSÉ MARTÍ, EL HOMBRE QUE AMÓ A LA PATRIA DE LINCOLN
                                     Dr. Alberto Roteta Dorado, Naples, Estados Unidos


Decir una vez más que no fue un socialista sería caer en la fórmula reiterativa que pretende salvarlo de las garras de los verdaderos monstruos, aquellos que en su afán de apoderarse de su colosal imagen quisieron presentarlo cual sagrado talismán de las doctrinas proclamadas por Marx, continuadas por Lenin y asumidas en Cuba por Fidel Castro. Ya sabemos que no lo fue, y de haber sido un socialista, tendríamos que reconocerlo y aceptarlo ante la excelsitud de su obra en pos de la amada patria; pero tenemos suficientes elementos para refutar cualquier intento de aproximación a las tendencias socialistas, y aun más, tenemos la evidencia escrita de que no solo estuvo al margen de este sistema; sino que se pronunció contra él.
 
Su valoración sobre un texto de Herbert Spencer llamado La esclavitud futura -haciendo mención al socialismo-, el cual forma parte de un grupo de ensayos que el famoso teórico social inglés publicara con el título El individuo contra el estado, en 1884, ha sido determinante para conocer la valoración que el Apóstol cubano José Martí hiciera sobre esta tendencia sociopolítica.
 
“Herbert Spencer quiere enseñar cómo se va, por la excesiva protección a los pobres, a un estado socialista que sería a poco un estado corrompido, y luego un estado tiránico”, escribió Martí -cuyo aniversario de su caída en combate recordaremos este 19 de mayo- hacia el final del siglo XIX, cuando aun no se había extendido como sistema dominante por parte de Europa y Asia. Desde su tiempo fue capaz de predecir con aguda mirada profética los peligros del gran mal de la humanidad para el siglo venidero. 
 
También en su valoración supo ahondar con certeza, y penetrar en las profundidades de la esencia del sistema que luego adquiriría dimensiones inusitadas: “Todo el poder que iría adquiriendo la casta de funcionarios, ligados por la necesidad de mantenerse en una ocupación privilegiada y pingüe, lo iría perdiendo el pueblo, que no tiene las mismas razones de complicidad en esperanzas y provechos, para hacer frente a los funcionarios enlazados por intereses comunes. Como todas las necesidades públicas vendrían a ser satisfechas por el Estado, adquirirían los funcionarios entonces la influencia enorme que naturalmente viene a los que distribuyen algún derecho o beneficio. El hombre que quiere ahora que el Estado cuide de él para no tener que cuidar él de sí, tendría que trabajar entonces en la medida, por el tiempo y en la labor que plugiese al Estado asignarle, puesto que a éste, sobre quien caerían todos los deberes, se darían naturalmente todas las facultades necesarias para recabar los medios de cumplir aquéllos”.
 
Con estos elementos -y muchos más que se pueden encontrar dispersos en su inmensa y extensa obra- no hay posibilidad de declararlo aliado y defensor de aquel sistema, que según su propia caracterización, es un estado tiránico y corrupto, por lo que los comunistas cubanos encabezados por el dictador Fidel Castro -recordemos que desde muy joven lo había invocado durante su autodefensa del juicio por el asalto al cuartel Moncada con pretensiones de relacionar las ideas independentistas martianas con su afán de protagonismo encubierto en su rebeldía emancipadora- tuvieron que acudir a otros recursos en su intento de aproximar al ejemplar héroe de Dos Ríos con el líder de la nueva revolución cubana y con el proceso transformador que se iniciaba en toda la nación.
 
El “antiimperialismo” martiano
 
El infinito odio del tirano Fidel Castro hacia los Estados Unidos -ya no solo hacia sus gobiernos, líderes, mandatarios y políticos; sino a todo lo relacionado con el “enemigo del norte”, incluida la forma de vestir, el tipo de música, su literatura, etc.- hizo que se adueñara de algunas frases escritas y pronunciadas por José Martí, las que hacen referencia a ciertas imperfecciones del sistema político estadounidense en el tiempo en que Martí vivió en esta nación, y que como periodista ejemplar y fiel cronista de su tiempo supo criticar de manera imparcial, como lo hiciera también con el socialismo que describió Spencer en su libro. 
 
Quizás la frase que se ha llegado a estereotipar con mayor énfasis es la que aparece en la famosa carta inconclusa que Martí dirigió a su amigo Manuel Mercado, conocida como Testamento Político. Aquí el autor de Versos Libres dice textualmente: “Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas”, lo que ha sido manipulado por los teóricos socialistas cubanos, quienes sacaron la frase de su contexto histórico -el más grave error que se puede cometer al hacer cualquier análisis exegético de un texto- para prolongar ese “monstruo” por más de un siglo y hacerlo coincidir con los sucesos del presente, una vez sacado de la contextualidad, con la caracterización que hiciera el Apóstol en 1895.
 
En primer lugar hemos de analizar el por qué José Martí se refirió al gobierno norteamericano de su tiempo de esa manera. En la propia carta explica que Eugenio Bryson, corresponsal del Herald, le contó acerca de un sindicato yanqui “con garantía de las aduanas, harto empeñadas con los rapaces bancos españoles, para que quede asidero a los del Norte; -incapacitado afortunadamente, por su entrabada y compleja constitución política, para emprender o apoyar la idea como obra de gobierno”-. Pero lo más extraordinario del documento es que el propio reportero le confesó que durante sus conversaciones con Martínez Campos, supo las determinaciones del gobierno español para entenderse con los Estados Unidos “a rendir la Isla a los cubanos”. De ahí la idea del monstruo, si es que sabemos lo que significaba para el héroe cubano la libertad de su patria, por la que se inmoló en gesto emancipador al inicio de la contienda del noventa y cinco, hará justamente este 19 de mayo ciento veintidós años.
 
De igual modo, refiriéndose a las declaraciones del citado cronista escribió: “me habla de la actividad anexionista, menos temible por la poca realidad de los aspirantes, de la especie curial, sin cintura ni creación, que por disfraz cómodo de su complacencia o sumisión a España, le pide sin fe la autonomía de Cuba, contenta sólo de que haya un amo, yanqui o español, que les mantenga, o les cree, en premio de oficios de celestinos, la posición de prohombres, desdeñosos de la masa pujante, -la masa mestiza, hábil y  conmovedora, del país,- la masa inteligente y creadora de blancos y de negros”.
 
Por supuesto que los encargados de tergiversar la enseñanza del más extraordinario de los cubanos tomaron la frase -que ya alcanzó la celebridad entresacada de su realidad- y omitieron los verdaderos motivos por los que Martí, con una justificada preocupación ante el peligro inminente de posibilidades de anexionismo, se pronunciara contra lo que consideró “la anexión de los pueblos de nuestra América”, como también habló de un “Norte revuelto y brutal que los desprecia”, haciendo mención a las naciones de “Nuestra América”-.
 
Su firmeza política y sus ansias de ver a su patria libre del colonialismo español, pero no dependiendo para su desarrollo de otras naciones, en este caso Estados Unidos, le llevaron a pronunciarse contra aquellos que en su tiempo fueron partidarios de un anexionismo. La consulta del documento Vindicación de Cuba, publicado por The Evening Post, de Nueva York, en 1889, nos permitirá conocer los detalles de su postura política en este sentido; pero no solo esto, sino que en sus páginas escribió: Amamos a la patria de Lincoln, tanto como tememos a la patria de Cutting”, lo que al parecer desconoce el oficialismo cubano, que guarda silencio de esta primera parte de la frase y en cambio sobredimensiona la idea de haber vivido en el monstruo.[/b]
 
Del Testamento Político es también la idea martiana de ofrecer su vida con ánimo de “impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”, lo que de manera aislada -como en el caso de la anterior frase analizada-, y dejando a un lado el entorno histórico en el que Martí escribió este texto, también ha sido utilizada para inculcar lo que han visto más allá de una preocupación del patriota sin tacha ante el poder de una nación que se fortalecía, y daba pasos certeros para llegar a ser lo que hoy es Estados Unidos.
 
No obstante, e independientemente a esta idea que tanto se ha utilizado intencionalmente, y se ha tratado de imponer fuera de su contexto y adaptada a las actuales circunstancias, José Martí, además de haber escrito que amó a la patria de Lincoln, elogió a varios presidentes norteamericanos, dedicó sendos escritos que exaltan a importantes figuras de la ciencia, la religión, la historia, la filosofía y la política de esta nación, entre los que se destacan: Washington, de quien dijo: “no aprendía en pergaminos, sino en la vida, la política: rogaba en sus cartas, urgía en sus discursos, propagaba en sus viajes, miraba por la unión de los Estados como hubiera mirado por la de sus hijos”; Franklin, quien según Martí, sus defectos no podían “deslucir la majestad de su intelecto y la ternura y pureza con que amó a su patria” y “ponía su nombre, limpio de cola y polvos como su venerable cabellera, al pie de aquellas sabias misivas que con su amable influjo esclarecían en pro de la Constitución nueva los entendimientos, y se entraban como cariños por los corazones”, Webster, en quien “fue natural y constante lo grandioso” y Lincoln a quien llamó el leñador de ojos piadosos.

A esto jamás se hace referencia en Cuba ante el temor de que surja la duda y la incertidumbre en la generaciones de cubanos posteriores a 1959, los que crecieron bajo el adoctrinamiento de un José Martí que dejaba de ser Apóstol por la cercanía del calificativo a la idea de lo religioso, que proclamaron antiimperialista, y experimentaron poder situarlo en los cánones del socialismo, del ateísmo y del marxismo-leninismo, en lo que fracasaron ante las fuertes evidencias que demuestran lo contrario. 
 
La grandeza de su oratoria en tierras de Norteamérica
 
Justamente en las “entrañas del monstruo” escribió o dijo las más extraordinarias enseñanzas de su colosal obra. El veinte de diciembre de 1879 Martí embarcó desde Francia para Nueva York, a donde llegó el tres de enero de 1880. El día 24 del propio mes, a solo veintiún días de su llegada a territorio estadounidense tuvo lugar su primera intervención conocida como Lectura en Steck Hall, que días después apareció como Asuntos cubanos, siendo este su primer discurso -en realidad fue la lectura de un documento- en esta nación, y el primero de gran relevancia, el que más que un discurso es en sí, por su estilo, un notable ensayo.
 
Un público cubano heterogéneo llenaba Steck Hall y quedaba envuelto en la magia de la palabra del Apóstol. Jorge Mañach al comentar el contenido de su intervención precisó entre los temas tratados por Martí: “la evocación conmovedora de la guerra pasada, el contraste entre los cubanos mansos, los teóricos, los poderosos (…) y ellos, los emigrados que le escuchaban, los que habían preferido la labor modesta, llena de fuerza digna”.  La lectura en Steck Hall, además de su significado como discurso inspirador en un crucial momento de la historia de las luchas emancipadoras cubanas -ya había fracasado la gesta del sesenta y ocho-, posee pasajes de una belleza literaria sin igual en la historia de la oratoria cubana.  De igual forma acude al simbolismo, y lo hace a través de una serpiente y un águila en su búsqueda por lograr la unidad entre los emigrados, y para lograr la comprensión de los propósitos de una nueva contienda: “¡Antes de cejar en el empeño de hacer libre y próspera a la patria, se unirá el mar del Sur al mar del Norte, y nacerá una serpiente de un huevo de águila!”
 
De este primer documento leído por Martí públicamente en los Estados Unidos cito el siguiente fragmento que nos da la medida de la grandeza de su mensaje: “No a hacer destemplada gala de entusiasmo y consecuencia personales vengo, - sino a animar con la buena nueva la fe de los creyentes, a exaltar con el seguro raciocinio la vacilante energía de los que dudan, a despertar con voces de amor a los que -perezosos o cansados- duermen, a llamar al honor severamente a los que han desertado su bandera. Y no cuido del aliño de mi obra, breve y raquítica muestra de la que intento en beneficio de la patria- porque no tiene derecho a los refinamientos de la calma un lenguaje que no ha sabido conquistar aún para su pueblo la calma honrada y libre; ni debe el buen guerrero, en la hora del combate, curar de su belleza sino de ofrecer el pecho ancho, como escudo del patrio pabellón, a las espadas enemigas. Por más que este enemigo a quien  ahora combatimos, luche, más que con espadas, con puñales.”
 
Se sabe que entre 1887 y 1891, tanto en el Masonic Temple como en el Hardman Hall, ambos en la ciudad de Nueva York, José Martí, con su sabia palabra y su visión profética protagonizó las grandes reuniones, devenidas en sagrado culto para la evocación a aquellos que emprendieron el camino liberador en Cuba. A solo veinte años de la acción de Céspedes, la que marcara el inicio de la Gesta de los Diez Años, José Martí se dirigió a los cubanos emigrados en Nueva York, desde el  Masonic Temple y se refirió al “ardor inevitable del corazón” y a “las pasiones evocadas por el recuerdo y la presencia de nuestros héroes”.
 
Para José Martí,  la gesta independentista de 1868, a pesar de su fracasado fin, tuvo una connotación trascendente, y el gesto inicial de la contienda que protagonizara Céspedes,  un significado real y a la vez simbólico. Sus reiteradas intervenciones durante varios años en los Estados Unidos de América para recordar el 10 de octubre son una prueba irrefutable.
 
Esas “pasiones evocadas por el recuerdo y la presencia de nuestros héroes” adquirieron un  significado real y trascendente cada 10 de octubre en las reuniones, que no solo eran motivo para la evocación del histórico día, sino para el llamado coloquial que sirviera para la reunificación de los cubanos dispersos en el exilio con ansias libertadoras. José Martí en el citado discurso fue capaz de convocar a los cubanos de su tiempo al expresar: “Miente a sabiendas, o yerra por ignorancia o por poco conocimiento en la ciencia de los pueblos, o por flaqueza de la voluntad incapaz de las resoluciones que imponen a los ánimos viriles los casos extremos, el que propale que la revolución es algo más que una de las formas de la evolución, que llega a ser indispensable en las horas de hostilidad esencial, para que en el choque súbito se depuren y acomoden en condiciones definitivas de vida los factores opuestos que se desenvuelven en común”.
 
Pero su palabra encendida que provocaba en todos sensaciones indescriptibles -según el testimonio de aquellos que ya siendo muy ancianos narraron las proezas de su elocuencia ilimitada-  alcanzó su clímax en estas tierras con sus famosos discursos pronunciados en el Liceo Cubano de Tampa, Florida. El 26 de noviembre de 1891, en la conmemoración por el 27 de noviembre de 1871, fecha del fusilamiento de los estudiantes de medicina, el Apóstol cubano pronunció uno de sus más célebres discursos, el que ha pasado a la posteridad con el nombre de: Con todos, y para el bien de todos.
 
En este imprescindible discurso expresó que a Cuba se le ha de tomar como altar y no como pedestal, lo que presupone que se le tome para ofrendarle y no para levantarnos  sobre ella. Igualmente se refirió a la ley esencial que habría de cumplirse en aquella república anhelada por el héroe: Yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”, lo que en nuestros días lamentablemente resulta paradójico, y los que tergiversan su enseñanza lo omiten al ver el contraste entre las aspiraciones martianas y la realidad cubana del momento, por lo que se refugian en el supuesto carácter antiimperialista de su mensaje.
 
Se ha estado invocando continuamente a Martí a partir de ideas predeterminadas por los gestores del pensamiento cubano, se ha hecho un excesivo énfasis en el símil del monstruo, se le ha inculcado a las llamadas nuevas generaciones el dudoso concepto de un Martí antiimperialista, y se ha omitido esta frase tan aparentemente sencilla acerca de una dignidad plena en una república, cuya consumación ha sido siempre motivo de gran polémica, lo que Martí no pudo ver como realización, y por suerte, no alcanzó a verla en su fase de degradación comunista.
 
De cualquier modo, como diría también Martí en este discurso: “Para verdades trabajamos, y no para sueños”, y la verdad se acerca aunque lentamente, y al fin llegaremos a poner “la justicia tan alta como las palmas”, y “alrededor de la estrella, en la bandera nueva, esta fórmula del amor triunfante: Con todos, y para el bien de todos”.

                                       

Al siguiente día, en este mismo lugar pronunció el otro de sus discursos ejemplares de Norteamérica, Los Pinos Nuevos, en conmemoración del 27 de noviembre de 1871, fecha del fusilamiento de los estudiantes de medicina. Del contenido de dicho discurso también se suele entresacar alguna que otra frase; aunque la mayoría de las veces los “oradores” oficialistas sumidos en su total ignorancia de la obra del maestro,  y los “estudiosos” de la obra martiana tratando de favorecer siempre las propuestas del régimen, se limitan a citar el supuesto nombre del discurso para relacionarlo con los jóvenes del momento en su lucha revolucionaria y antiimperialista, o cualquier otra idea descabellada que vincule aparentemente al autor de Versos Libres con los sucesos del proceso socialista cubano.
 
Como ya expresé antes, cualquier frase aislada de su contexto puede ser manipulada. Téngase presente que el colosal cubano se refirió a verdaderos pinos que había visto durante su viaje de Nueva York a Tampa, ya casi en las cercanías de esta última localidad, lo que al parecer quedó grabado en su sensible mente y lo utilizó como símil para hacer referencia a los jóvenes que formaban parte de su auditorio, es decir, la comunidad de emigrados cubanos en Tampa, en su mayoría obreros, aunque con una cultura y sensibilidad artística que es destacada por Martí en estos discursos, lo que le permitía subir el sentido poético de su radiante palabra mediante imágenes, símbolos y símiles, de ahí la frase final de la alocución: “¡Eso somos nosotros: pinos nuevos!”, con lo que también se incluía en la multitud. En esta fecha Martí contaba con treinta y ocho años, la brevedad de su paso por la tierra quiso que siempre fuera joven; aunque ante la inmensidad de su grandeza nos parezca un hombre en la plenitud de su madurez.
 
Martí evocó sabiamente el trágico suceso del fusilamiento de los jóvenes cubanos, algo que lo marcara para siempre, lo que resumió con elevado sentido literario y filosófico en la expresión: “Por lo invisible de la vida corren magníficas leyes. Para sacudir al mundo, con el horror extremo de la inhumanidad  y la codicia que agobian a su patria, murieron, con la poesía de la niñez y el candor de la inocencia, a manos de la inhumanidad y la codicia”.
 
Se destacan igualmente sus discursos en la Sociedad Literaria Hispanoamericana de Nueva York, uno en la velada en honor de América Central, y otro dedicado a México; así como el que ofreciera en Cayo Hueso, el 25 de diciembre de 1891, en Duval-House de Madame Bolio, en los que alentó a los cubanos emigrados en pos de su reunificación para la reiniciación de la gesta independentista, y en los que destacara el rol regional de los pueblos de Latinoamérica.   
 
 (Continuará)

Este ensayo ha sido escrito especialmente para el sitio Cubanálisis que dirige el destacado escritor y político Eugenio Yañez, cuya opinión acerca de este trabajo reproducimos a continuación:

"Ahora si pude revisarlo con calma. Para decirlo con una sola palabra, este ensayo tuyo me parece, sencillamente, lapidario. Es un texto fundamental para conocer a Martí, y no solamente para los cubanos dentro de Cuba. Estoy seguro que muchos cubanos en EEUU y en todos los países donde, desgraciadamente, andan regados, no saben muchísimas cosas de las que expones en este maravilloso texto. Hay que pensar alguna manera para que esto se pueda enviar a Cuba (memorias flash, cualquier técnica moderna) para que lo puedan leer muchos allá".


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Mayo 04, 2017, 03:56:07 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

      JOSÉ MARTÍ, UNA APROXIMACIÓN A SU PENSAMIENTO FILOSÓFICO Y A SU RELIGIOSIDAD.
                                                          ALBERTO ROTETA DORADO.

                                                 (Spanish) Paperback – March 27, 2017



Product details
Paperback: 218 pages
Publisher: Arista Publishing LLC; 1 edition (March 27, 2017)
Language: Spanish
ISBN-10: 1945461071
ISBN-13: 978-1945461071
Product Dimensions: 6 x 0.5 x 9 inches
Shipping Weight: 13.8 ounces (View shipping rates and policies)
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Este libro pretende llenar un necesario espacio dentro de la amplia bibliografía dedicada al estudio del pensamiento del más grande y simbólico de los cubanos de todos los tiempos. Hasta el presente, el tema de la religiosidad martiana y de su pensamiento filosófico solo había sido tratado en algunos capítulos de obras imprescindibles dentro de la investigación martiana que alcanzaron cierta notoriedad durante la primera mitad del pasado siglo veinte; pero la existencia de un texto único que en su totalidad aborde estos temas es algo realmente novedoso, y no solo por esta razón, sino por la forma en que ha sido tratado el complejo y polémico tema de la filosofía y la religiosidad en José Martí, quien se ganó el calificativo de Apóstol, no solo por la entereza de su entrega a la causa de la nación cubana, sino por sus virtudes espirituales y éticas que lo aproximan a aquellos primeros seguidores del cristianismo, algunos de ellos mártires, a los que se les llamó apóstoles.
 
Su autor ha dedicado más de veinte años al estudio de las enseñanzas de José Martí, tratando de poder integrar ciertas ideas que se fueron gestando desde su juventud al descubrir la grandeza de su espiritualidad y la profundidad de su pensamiento.

Este libro es pues el resultado de cientos de anotaciones, reflexiones, interrogantes y apuntes, y de la modificación de algunas de las más de cien conferencias que ha dictado a través de los años sobre estas materias, por lo que el lector no encontrará una terminología excesivamente académica como ocurre cuando se tratan temáticas filosóficas y se pretenden explorar áreas de los campos de la epistemología y la axiología, lo que no significa que no penetre en las raíces, móviles, causas y resultantes del pensamiento del colosal hombre de Dos Ríos, o se aparte de lo axiológico en Martí, algo que resulta imposible  en un ser cuya trascendencia está dada, en gran medida, por su filosofía de los valores y su distinción en los juicios.

Con firmeza el autor defiende su planteamiento de un Martí filósofo, que va más allá de las concepciones de pensador profundo, escritor filosófico, hombre espiritualista, entre otras acepciones que han asumido a través del tiempo aquellos que intentaron acercarse a su enseñanza; además sostiene que es idealista, racionalistay profundamente religioso, para lo que utiliza cientos de referencias extraídas de la obra martiana.

La recopilación de más de un centenar de citas de José Martí sobre la temática filosófica y religiosa, agrupadas por temáticas, y que han sido utilizadas en el libro, es otro de los valores del texto, lo que permitirá al lector acudir con facilidad y consultar detalladamente cada referencia.

El Martí que se presenta a través de los capítulos del texto, no es un nuevo Martí o un Martí diferente, sino un Martí que se ha omitido, y hoy presentamos en honor a la justicia como algo de lo que no podemos prescindir. Hacerlo sería mutilar una parte de su grandioso pensamiento. Presentar al Apóstol en su real dimensión, desde la perspectiva de su pensamiento filosófico y su religiosidad, es pues la intención de este libro.

https://www.amazon.com/Jose-Marti-aproximacion-pensamiento-religiosidad/dp/1945461071/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1491957371&sr=1-1
                                           


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Febrero 01, 2017, 01:44:56 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                                      JOSÉ MARTÍ, PERIODISTA EXCEPCIONAL, NI ANTIIMPERIALISTA NI SOCIALISTA
                                                         ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                                                             Dr. Alberto Roteta Dorado, Fort Pierce, Estados Unidos


                                               

José Martí, el extraordinario ser que recordamos siempre, aunque de manera especial lo evocamos cada 28 de enero, se graduó de Licenciado en Filosofía y Letras y Licenciado en Derecho Civil y Canónico en la Universidad de Zaragoza, en 1874; aunque inició y cursó los dos primeros años de ambas carreras en la Universidad de Madrid.
 
Se sabe que ejerció el magisterio como catedrático de varias asignaturas, lo mismo en colegios privados de enseñanza elemental y básica que en centros universitarios, al menos en dos países de Latinoamérica: Guatemala y Venezuela, lo que pudo hacer no solo por sus conocimientos de historia, literatura, gramática, oratoria, idiomas, y especialmente filosofía, amén de sus dotes como comunicador, sino gracias a su título de Licenciado en Filosofía y Letras.
 
Hasta el presente no se conoce que ejerciera la profesión de abogado, como tampoco hay referencias acerca de que estudiara materias o técnicas en relación con el periodismo, la profesión que ejerció con mayor intensidad y que le permitiera subsistir durante su prolongada etapa en los Estados Unidos de América.
 
La gran mayoría de los cubanos ha repetido o escuchado esos inspiradores versos suyos salidos del alma, o leyeron algunas de las fábulas, cuentos o breves historias, que también brotaron de las inmensidades de una infinitud a las que solo los grandes seres pueden llegar, y que el sabio hombre nos entregara en su inmortal “La Edad de Oro”; aunque lamentablemente desconocen su grandeza como ensayista ejemplar, como traductor insuperable y como periodista de excelencia.    
 
Su obra literaria, aunque lamentablemente breve, está escrita en un castellano envidiable, con insuperable estilo, y la exquisitez de un aristócrata, a pesar de aquella humildad que lo caracterizó y le acompañó por siempre. Su incursión en la poesía, la novelística, el teatro, la traducción, la crítica literaria y de arte, el periodismo, y de manera especial en la ensayística, lo convierten en el polifacético escritor de talla excepcional que, sin saberlo, estaba revolucionando con su poesía las letras hispanas, pues José Martí fue un poeta de vanguardia, introductor junto al cubano Julián del Casal, el colombiano José Asunción Silva y el mexicano Gutiérrez Nájera, del modernismo como movimiento literario.
 
Sus “encrespados Versos Libres”, constituyen un modelo desde el punto de vista formal -lo que Martí sabiamente llamó “esencia”-  para la poesía de su tiempo, los que junto a Ismaelillo y Versos Sencillos, integran sus más importantes poemarios, versos que son evocados en nuestros días y figuran en las más importantes antologías de la poesía mundial. Su única novela, “Amistad Funesta” o “Lucía Jerez”, sin ser excepcional, es su novela, escrita con sinceridad y la pasión del hombre joven que de prisa redactaba para cumplir con el pedido de entrega semanal para su publicación en diarios de su tiempo; de ahí su estilo un tanto folletinesco, pero aun así, hay un cuidado en el decir y una precisión en la palabra que la engrandecen y la salvan dentro del género. Su obra para teatro “Amor con amor se paga”, logró ser representada con éxito en México en presencia de su autor.
 
Como ensayista nos dejó trabajos hasta hoy inigualables por su forma. Recordemos sus enormes ensayos dedicados a figuras de la ciencia, de las letras, de la religión, de la política o de la filosofía: Darwin, Edward McGlynn, James B. Alcott, Whitman y especialmente Emerson, su más acabado trabajo en este sentido, amén de los artículos: “Ruinas Indias”, “El Padre Las Casas”, “Tres héroes” y “Un paseo por la tierra de los anamitas”, pertenecientes a “La Edad de Oro”, y por supuesto, “Nuestra América”, sin duda, uno de sus ensayos más extraordinarios, y “Lectura en Steck Hall”, considerados verdaderos paradigmas de este género, no solo en lo formal o estilístico, sino como muestra de una vastedad cultural más allá de cualquier posible pretensión y de una erudición inigualable, de la que hacía derroche.
 
No obstante, a pesar de sus méritos como poeta y ensayista, es en su labor como periodista en lo que pretendo insistir en este aniversario de su nacimiento, fecha que,  lamentablemente,  la dictadura comunista que persiste en Cuba se empeña en arruinar a través de una convocatoria para realizar forzadas marchas en las que se gritan las consignas propias de la retórica del caduco régimen, las que resultan contradictorias con aquella sobriedad, distinción y elegancia que identificaron al genial hombre de Dos Ríos.
   
Pero como el propio maestro dijo hacia el final del siglo XIX, cuando la gran oradora inglesa, la Dra. Annie Besant, visitara los Estados Unidos: “Edúquese lo superior del hombre, para que pueda, con ojos de más luz, entrar en el consuelo, adelantar en el misterio, explorar en la excelsitud del orbe espiritual”, es que me propongo cumplir con este reclamo que hiciera aquel a quien hoy recordamos, lo que haré a través de algunos apuntes que más allá de las tenebrosas marchas, de las ridículas consignas y de la vulgaridad propia del hombre nuevo, puedan contribuir a difundir el mensaje del autor de Versos Libres.
 
Recordemos que como periodista llegó a ser publicado en más de veinte diarios de América. La noticia y la crónica adquirieron elevados matices en sus textos. El crítico y ensayista Pedro Henríquez Ureña, llegó a decir que Martí hizo un “periodismo elevado a un nivel artístico como jamás se ha visto en español, y probablemente en ningún otro idioma”. Mantuvo columnas y secciones en prestigiosas publicaciones como: El Partido Liberal, de México; La Opinión Nacional y la Revista Venezolana, ambas de Venezuela; La Ofrenda de Oro, de New York; La Pluma, de Colombia; La Nación, de Argentina; La República, de Honduras; y de manera especial su joya: La Edad de Oro, la que a pesar de su efímera vida y de su dedicación especialmente para niños y jóvenes, reúne en sus páginas extraordinarios textos dignos de imitar por su estilo. 
 
Justamente un periodismo elevado que llegue a alcanzar  un nivel artístico es lo que nos corresponde hacer a aquellos que nos dedicamos al periodismo en sus diversas modalidades. Hemos de ser muy cuidadosos no solo en los escritos de opinión y analíticos, sino en la entrevista y la noticia, algo que vamos dejando a un lado para dar paso al sensacionalismo y a esa idea de complacer que tanto daño nos está haciendo.
 
Si no queremos estar situados en la línea de la llamada prensa amarilla, aquella que según el destacado escritor y político peruano Mario Vargas Llosa, penetra demasiado en la intimidad y en lo personal para complacer a un público que solo busca el entretenimiento a través de la frivolidad y la superficialidad, entonces hemos de asumir una actitud que, sin llegar a ser distante de aquellos para los cuales trabajamos, no se limite pues a la noticia del momento que de manera rápida se disipa en la inmediatez del tiempo.
 
Por haber sido José Martí tan cuidadoso no solo en sus planteamientos temáticos de carácter social, político, cultural, y hasta científico, sino en su estilo sin igual, es que ha podido trascender hasta nuestros días. Si por un instante pudiéramos separar su legado en el terreno político y literario -algo que resulta imposible- para quedarnos solo con su extensa obra periodística, sin duda, José Martí sigue mereciendo ese sagrado lugar ganado en la historia de la nación cubana y en el mundo.
 
Evoquemos en estos convulsos días en que un republicano asume la presidencia de este país, y aun sin haber comenzado su mandato ya era repudiado por multitudes que han salido a las calles a expresar su inconformidad, unas palabras del llamado Apóstol de Cuba, fruto de su trabajo periodístico como cronista en los Estados Unidos:
 
“Ningún partido político tuvo nacimiento más glorioso que el Partido Republicano de los Estados Unidos, porque ninguno se formó con ambiciones más desinteresadas ni con esperanzas más nobles. La Constitución de este país estaba manchada por un vicio original: había transigido con la esclavitud de una raza. El Partido Republicano se fundó verdaderamente para limpiarla de esa mancha. No se componía sólo de los mejores entre los vivos. Puede decirse que se componía también de los muertos ilustres. Las sombras de Washington, de Jefferson, de Franklin, de Hamilton, presidían sus sesiones, y los grandes antepasados de la libertad norteamericana, tomaban parte en espíritu en la obra de refundición en que el oro puro iba a separarse de la escoria”.
 
Lo que demuestra esa habilidad para transmitir una opinión, y hacerlo con esa elocuencia que lo caracterizó, con conocimiento de causa acerca de la política de un país que no era el suyo, pero que conoció en todos sus detalles por respeto a su labor y a sus lectores, en lo que hemos de imitarle para no caer en la simplicidad y en la reiteración de lo que otros han dicho y pretendemos presentar como nuestro. Solo el estudio profundo del tema que vamos a tratar nos permitirá hacer verdaderas apreciaciones que más tarde podrán pasar a la posteridad y no ser desvanecidas en la transitoriedad de lo efímero.
 
Por estos tiempos se refirió también a la encomiable labor de Abraham Lincoln en la abolición de la esclavitud. En su crónica “Filiación Política. El origen del Partido Republicano en los Estados Unidos”, publicada en el diario La Nación, Buenos Aires, el 6 de noviembre de 1884 expresó:
 
“En 1860, Abraham Lincoln, el más reposado y sereno enemigo de la esclavitud, un hombre de los que se llaman providenciales, porque responden a todas las exigencias del ministerio que les toca, subió al poder por dos millones de votos, y llevó consigo a la famosa Casa Blanca, la bandera del Partido Republicano. Innecesario es recordar la ira del Sur; el rompimiento del pacto, la miserable conducta de Buchanan, el júbilo de Europa por la mutilación del coloso, las vicisitudes numerosas y extraordinarias de la guerra. El 10 de Enero de 1863, usando de una facultad que la más autorizada interpretación del Derecho Constitucional le reconocía, el Presidente de los Estados Unidos, en castigo de rebeldes y por la dictadura suprema de la guerra, proclamó libres los esclavos del Sur. La pintura, la poesía, la elocuencia nos han conservado la imagen de ese Consejo de Gabinete en que Lincoln de pie lee a sus ministros la proclama, escrita por él mismo en ese estilo que la Historia no tiene que alterar, en que las ideas se graban de una vez”. [1]
 
Se trata de un tema político que con precisión y sin ornamentos literarios Martí describe de manera magistral; no obstante acude a los recursos de la narrativa para limar la aspereza del tema, de ahí que intente recrear el momento en que el querido presidente Lincoln proclama la abolición de la esclavitud y exalte la labor de las artes, de manera particular la pintura, la poesía y la oratoria.
 
Por supuesto que no estamos en los tiempos de José Martí; sino en un mundo de hipermodernidad, de continuos y drásticos cambios, de dinamismo y rapidez, de redes sociales e hiperconectividad;  en un convulso contexto en el que un escrito extenso, con ciertas complejidades, con términos rebuscados y con exquisito cuidado en el estilo, corre el riesgo del fracaso; pero no podemos olvidar que no solo tenemos la misión de informar; sino de enseñar y educar, algo que el colosal cubano ejemplar tenía muy bien definido.
 
Una infinidad de diarios, sitios digitales, blogs, revistas, amén de las llamadas redes sociales, nos invaden cada día con una rapidez cada vez mayor; sin embargo la inmediatez de estos duros tiempos no nos debe envolver en una simplicidad carente de ese toque distintivo que como comunicadores debe caracterizarnos.
 
La profundidad al abordar un tema debe ser la meta que hemos de proponernos. Al hacer un planteamiento debemos ser muy cuidadosos, no podemos permitirnos que aparezcan en los medios que tienen la gentileza de admitirnos como colaboradores, cronistas o analistas, imprecisiones o errores conceptuales, algo que tanto ocurre en nuestros días.
 
Es necesario que sepamos ocupar nuestro lugar y que practiquemos la virtud de la humildad, tal como hiciera el Apóstol. Pero la necesidad de ser el centro dejando atrás la sencillez y la modestia, hace que cometamos errores que no resultan enmendables una vez que se publican.   
 
Indudablemente no todos tenemos esa vastedad cultural de aquel hombre continental que se daba el lujo de tratar lo mismo aspectos de la teoría de la evolución de Darwin que de la poesía de Whitman, por lo que hemos de ser selectivos por respeto a nosotros mismos y a nuestros lectores: si no conocemos a profundidad un tema, pues con humildad hemos de dejarlo para que otros lo aborden. No todos podemos ser expertos, analistas o especialistas.
 
Ceder el paso a otros no significa doblegarnos, sino ser inteligentes y asumir posiciones desde concepciones éticas que nos permitan hacer un periodismo de primera, como el que hizo aquel genial hombre, cuyo nacimiento recordamos hoy.
 
Si analizamos las crónicas, ensayos y artículos que José Martí publicó durante su  corta, pero fecunda vida, al menos en este aspecto podemos vislumbrar a un hombre crítico, preciso, enérgico; pero jamás agresivo e hiriente.

En 1890, en la Revista Universal de México,  hizo fuertes críticas a la religión, aunque con medida y justicia, sin burlarse y sin dar lugar al choteo, algo que de manera lamentable resulta tan común en los medios actuales:
 
“La forma atrevida y corrompida desconoce la esencia pura que ha abrumado y ha roído. El cristianismo ha muerto  a manos del catolicismo. Para amar a Cristo, es necesario arrancarlo a las manos torpes de sus hijos”.
 
Solo unos años antes, en 1887, publicó en el diario La Nación, Buenos Aires, con el título: “El monumento de la prensa, los periodistas de Nueva York”, un escrito monumental en el que se refirió al reverendo Edward McGlynn, y a la idea de una necesaria iglesia de nuevo tipo en la que se respetaran las libertades individuales del hombre y donde más allá de los templos existieran puertas abiertas para la verdadera redención y el cultivo del pensamiento de los hombres:
 
“Catedral debiera hacerse, -expresó José Martí- porque los edificios grandiosos entusiasman, conservan y educan; pero no catedrales de ritos, a que los hombres sólo se apegan para salvar su hacienda y privilegios en esta hora obscura, y son, más que catedrales murallas, y más que altares, parapetos; sino una arquitectura nunca vista, donde se consagrara la redención del pensamiento humano y fuese el entrar en ella como en la majestad, y sublimarse en la compañía de los héroes, vaciados en bronce; ¡y las puertas siempre abiertas¡ La libertad debiera ya tener su arquitectura”. [2]
 
Ser más agresivos, acudir de manera recurrente a frases del populacho hasta llegar a la vulgaridad, utilizar ciertos giros que más allá de la justificada ironía se convierten en la burla y la bufonada, no nos hace más críticos, ni más enérgicos en nuestro rol de denunciar la injusticia social y política; contrariamente, nos convierte en esos hombres superficiales de la prensa amarilla que ya he comentado antes, algo muy distante de aquel hombre que “tiene tanto de soldado”, según escribiera el Apóstol al director de La Nación, desde Nueva York, en 1887, refiriéndose a los periodistas.
 
Es cierto que trabajamos para nuestros lectores; lo que no significa que  premeditadamente redactemos para complacerlos sobremanera, sino para mostrarles la realidad del mundo y de manera particular de nuestra nación, pero hacerlo desde la óptica del respeto y siendo muy cuidadosos con el estilo, es decir, con la forma, algo en lo que José Martí fue un verdadero maestro, y le llamó -aunque parezca contradictorio- la esencia.
 
Publicado inicialmente en:
http://www.cubanalisis.com/ART%C3%8DCULOS/ROTETA%20DELGADO%20-%20JOS%C3%89%20MART%C3%8D%20PERIODISTA%20EXCEPCIONAL....htm

                     Continuará.


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Julio 23, 2015, 12:46:43 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                      JOSÉ MARTÍ. Algunas de sus reflexiones filosóficas en sus cuadernos de apuntes. Segunda parte.                                                             
                             Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. El Puyo, capital de la provincia de Pastaza, Ecuador.


La filosofía llega en su especulación a los recónditos misterios de la evolución de la vida, en tanto que el espíritu; pero continuamente  vela un conocimiento que en mentes no versadas se puede malinterpretar, y ante esta limitación, es preferible reservar el misterio y guardar el silencio, como exigieron Pitágoras y Platón a sus discípulos, y un tanto después Ammonio Saccas y Plotino. Recordemos la enseñanza martiana  sobre la existencia de <hechos en el mundo del espíritu>,  y la imposibilidad de los objetos externos del mundo material para llevarnos a la <cognoscencia de una verdad creadora eminentemente subjetiva>,   y ante todo su genial sentencia respecto a la ciencia y el espíritu que nos entrega en su ensayo Emerson, de 1882:

“Las ciencias confirman lo que el espíritu posee: la analogía de todas las fuerzas de la naturaleza; la semejanza de todos los seres vivos; la igualdad de la composición de todos los elementos del Universo; la soberanía del hombre, de quien se conocen inferiores, mas a quien no se conocen superiores”.

¿Qué nos propone Martí para poder alcanzar el verdadero conocimiento y aproximarnos a la verdad, respecto al gran misterio de la vida humana?  En su noveno cuaderno, hace alusión al antiquísimo texto sagrado de la filosofía hindú conocido como Hammathana,  y elogia el método oriental de poder llegar al conocimiento de las cosas, a partir de un objeto determinado, tratando de desentrañar todas sus características, sus partes constituyentes, su textura, su dimensión, color, etc. hasta llegar a fundirse por completo en este objeto de meditación y poder llegar a sus cualidades, más allá de la apariencia - entonces el hombre queda establecido mediante el objeto, en su propia naturaleza esencial. Como podrá apreciarse, Martí destaca el sentido racional y preciso de esta modalidad tan conocida desde tiempos inmemoriales en los pueblos del lejano oriente, sobre todo de la India, país en el que se han desarrollado múltiples sistemas de filosofía, entre las cuales se destacan la Vedanta y la Yoga. Este método elogiado por el apóstol, pertenece a las enseñanzas de esta última escuela filosófica fundada por Patanjali unos seis siglos antes de Cristo. Las palabras del Apóstol son las siguientes: 

¡Qué método tan cierto, tan racional, de dar con la verdad! fijar la atención sobre un objeto, de modo de investigar plenamente las partes que lo constituyen, el principio y el origen, la existencia y la destrucción final; la naturaleza de las partes que lo componen; lo que hay en él de esencial y de accidental”. [/b]

Esta imposibilidad de llegar a la verdad, a la esencia de las cosas, había sido tratada por Blas Pascal (1623-1662) cuando pone límites a la razón humana, contrariando los conceptos de Descartes (1596-1650) que abrían todos los caminos al racionalismo.  Pascal determinó una dualidad de límites en la razón del hombre: el primer límite está en relación con la experiencia  y el segundo está determinado por la imposibilidad de deducir los primeros principios; los principios que son el fundamento del razonamiento y que según Pascal, están fuera del razonamiento, el cual no puede refutarlos; pero tampoco demostrarlos. Años más tarde el gran genio de la filosofía alemana de todos los tiempos: Enmanuel Kant (1724-1804) con su teoría de las cosas en sí y la imposibilidad de que el hombre llegara a las cosas en sí, también estableció pautas acerca de la limitación del total conocimiento de las cosas. En su <Crítica de la razón pura>, Kant defendió la idea de que el hombre tenía el conocimiento del fenómeno o del efecto de las cosas; pero no de las cosas en sí. Para llegar a entender la experiencia, -conocimiento posteriori-, es necesario tener conocimientos que no provengan de la experiencia, - juicios a priori-,  y señala : <aunque todo nuestro conocimiento empiece con la experiencia, no por eso procede todo él de la experiencia>.   

En sus intentos de encauzar la metafísica por caminos de las ciencias físico-matemáticas, y así hallar una certeza para la filosofía, se encontró con la interrogante respecto al aislamiento de la experiencia de los conceptos de la metafísica. Solo el conocimiento a través de la experiencia puede llegar a adquirir la dimensión del verdadero conocimiento con su Universalidad y su necesidad. En correspondencia con esta idea de la filosofía kantiana Martí sostiene: <No podemos conocer las causas de las cosas en sí mismas. Las causas no se revelan a nosotros directamente>,   y sin el conocimiento de la causa, de la esencia que determina un efecto, no se llegará al conocimiento real de las cosas, lo que el Apóstol asoció al hecho de que <la vida humana es una ciencia>, pero precisó con seguridad que <a cuyo conocimiento exacto no se llegará jamás>


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Julio 22, 2015, 01:37:12 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                            JOSÉ MARTÍ. Algunas de sus reflexiones filosóficas en sus cuadernos de apuntes.                                                             
                             Por: Alberto Roteta Dorado. El Puyo, capital de la provincia de Pastaza, Ecuador.


Os doy gracias a aquellos que se acercan a este sitio y específicamente a mi Blog para leer, estudiar o solo para ver de qué se trata, de cualquier forma os agradezco su gentileza por llegar hasta aquí y poder acercarse a este tipo de enseñanzas, lamentablemente un tanto olvidadas en estos tiempos de hipermodernidad, de grandes espacios, de redes sociales, de entretenimiento a través de juegos, novelas absurdas, comerciales y otras tantas cosas, que sin duda, han distanciado al hombre actual de la filosofía y de la verdadera religiosidad.

Una lectura de este tipo de artículo siempre podrá ser edificante, pero un verdadero estudio será mucho mejor, luego la reflexión detenida sobre lo que se ha estudiado, y así,  hasta que su mente se cuestione con juicio crítico y sincero la idea de como surge lo diverso desde lo Uno, de cómo es posible que lo Uno se exprese a través de las múltiples unidades de vida-conciencia manifestadas en el Universo, y otras grandes abstracciones, que han sido los principales puntos polémicos de la filosofía a través de los siglos.

Los artículos que os he estado presentando desde el pasado 23 de febrero de este año, han sido en su mayoría, el fruto de mis reflexiones sobre ciertos estudios de filosofía y religión que desde hace alrededor de veinticinco años he venido realizando. Algunos son fragmentos de ensayos pertenecientes a determinada etapa de mis estudios, y que los he retomado y agregado algunas valoraciones nuevas, otros han sido redactados para publicar, otros son fragmentos de charlas y conferencias que dicté en Cuba y de mis libros de ensayos que permanecen inéditos.

Sorprendido por haber sido visitado en mi Blog por casi un centenar de lectores en menos de un día, os dejo a su consideración nuevas propuestas con la seguridad de que podáis estudiarle y analizarle detenidamente, al propio tiempo, que os sirva de punto de partida para el estudio ulterior de los autores y las obras que con frecuencia cito.

Gracias a todos: 
Dr. Alberto Roteta Dorado

José Martí en su cuarto cuaderno de apuntes  se refiere a las limitaciones de la ciencia del conocimiento humano, y del propio hombre, para conocer con exactitud su verdadera naturaleza,  al sentido del deber; a la relación entre el deber como ley y el sacrificio, así como, a la esencia que subyace detrás de cada religión y de cada filosofía.

La vida humana es una ciencia, a cuyo conocimiento exacto no se llegará jamás. Nadie confesará jamás completamente sus desfallecimientos y miserias, los móviles ocultos de sus actos, la parte que en sus obras ejercen los sentidos, su encorvamiento bajo la pasión dominadora, - sus horas de tigre, de zorra y de cerdo.- Y como cada hombre es un dato esencial para esta ciencia - el hombre mismo estorbará perpetuamente que sea conocido el hombre. Y, sin embargo, aunque nada es en apariencia más descompuesto - nada es en realidad más metódico y regular, más predecible y fatal, más incontrastable y normal que nuestra vida.” 

Los dos primeros cuadernos de apuntes se caracterizan por el marcado interés del Apóstol hacia aspectos relacionados con el origen del Universo, con las concepciones acerca de la Divinidad o Deidad manifestada, con sus visiones  del alma y otras ideas en torno a la especulación filosófica, de marcado sentido metafísico. El hombre siempre ha estado presente en su pensamiento filosófico a través de <la idea de sustancia creada>,  o de la imagen del <hombre que camina hacia Dios>. Ahora el hombre ocupa el centro de su atención, ya no se trata de ahondar en nuestro misterioso origen divino, ahora se lanza hacia la búsqueda de los móviles de la actuación humana en el contexto de la sociedad; por cuanto, una acción en el orden individual ejerce una influencia en multitudes, a la vez que los actos de multitudes inciden en el orden individual humano. No podemos decir que en sus dos primeros cuadernos el tema del hombre le fuera ajeno; resulta, que las preocupaciones cosmogónicas, cosmológicas y metafísicas adquieren una mayor dimensión en el pensamiento del Apóstol.

Ahora su aforismo donde relaciona al hombre y al universo, perteneciente al noveno cuaderno, nos permite comprender, que el hombre ocupa el centro de su reflexión: <El hombre es el Universo Unificado. El Universo es el hombre varificado>  ,  lo que recuerda la antigua enseñanza atribuida a Hermes de <cómo es lo interno así es lo externo, como es arriba así es abajo>, presentada en la filosofía contemporánea como la idea del hombre como microcosmos reflejo del macrocosmos, es decir, del Universo.  El hombre es el propio universo, o sea, su expresión o reflejo en una escala menor. Si en el hombre se expresa todo el  universo, el hombre es, en cierta medida el propio Universo, como afirmó  el Apóstol, cuando se refirió a la idea de lo uno y lo múltiple:

De lo uno se deriva lo múltiple, que en cada una de sus manifestaciones representa en sí todo lo uno. El yo es el universo mismo, y el universo mismo no es más que el yo. En lo más pequeño, el todo, y en el todo lo más pequeño”.

Pudiéramos referirnos a un enfoque de carácter antropológico en el pensamiento filosófico martiano, considerando el sentido esencial de estas reflexiones. En la primera idea seleccionada, el maestro considera que la vida del hombre es una verdadera ciencia; pero su total conocimiento, no tendrá lugar, por cuanto, las limitaciones de esta propia ciencia del conocimiento humano lo impiden, y además, por las limitaciones inherentes en el hombre, desde el punto de vista sensorial y del razonamiento para poder llegar a comprender su verdadera naturaleza esencial y fundamental en su total y real dimensión, no limitado a su aspecto corporal, esfera en la que, aún en nuestros días existen múltiples enigmas que imposibilitan el conocimiento de todas las funciones, estructuras e integraciones que tienen lugar a este nivel, sino considerando también sus aspectos intelectuales, con todos los misterios de la mente, y el lado espiritual humano -aún más desconocido todavía en nuestro tiempo- con la grandeza de la evolución monádica o espiritual -, desconocida completamente para la ciencia, -  y este no es precisamente, su objeto y su campo de estudio y desenvolvimiento -,y por lo tanto negada al no poder comprobarla;  tergiversada en su totalidad por la religión que a través de los siglos ha impuesto sus dogmas ortodoxos; y aunque en los últimos años ha intentado abrir un tanto su horizonte, sus ignorantes fieles, jamás se aproximarán ni siquiera un ápice a la comprensión de dicha evolución. 

                                        (Continuará)


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Julio 17, 2015, 10:52:38 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                              JOSÉ MARTÍ. LA GESTACION DE SU PENSAMIENTO FILOSOFICO.
                                         Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quito. Ecuador.


En el artículo anterior analizamos algunas ideas expresadas por el autor de <Versos Libres> respecto a su visión de la Deidad Suprema, sus valoraciones acerca del alma, así como las influencias recibidas de diversas tendencias filosóficas durante sus estudios de filosofía en territorio español. La última de las citas presentadas fue la siguiente:

El alma post-existe. Y si post-existe, y no nacemos iguales,  pre-existe, ha pasado por distintas formas. -¿Aquí o allá?- Es inútil preguntarlo, pero ha pasado.”    

Ahora su pensamiento nos recuerda de nuevo la enseñanza de Platón respecto al alma, según Platón, el alma preexiste al cuerpo, lo que permite la reminiscencia o anamnesis, es decir, traer de nuevo o recordar lo pasado. En su <Menón> nos dice al respecto: < no hay nada que no haya aprendido y no es extraño que sea capaz de recordar lo que sabe sobre la virtud y sobre otras cuestiones, que ya conocía anteriormente> . Platón insiste también en la inmortalidad del alma, y dicha inmortalidad solamente es posible si puede existir independientemente del cuerpo que la aprisiona, <el alma del hombre es inmortal, y que unas veces le llega el fin -a lo que llaman morir- y otras nace de nuevo; pero que jamás se destruyen>.   Este renacer del alma en sucesivos cuerpos defendido por los grandes filósofos y místicos de la antigüedad aparece expresado en la enseñanza del Apóstol en la siguiente idea:

Allá, en otros mundos, en tierras anteriores, en que firmemente creo, como creo en las tierras venideras, - porque de aquella tenemos  la intuición pasmosa que puesto que es conocimiento previo de la vida revela vida previa-y a estas hemos de llevar este exceso de ardor de pensamiento, in empleada fuerza, incumplidas ansias y desconsoladoras energías con que salimos de esta vida; - allá en tierras anteriores, he debido cometer  para con la que fue entonces mi patria alguna falta grave, por cuanto está siendo desde que vivo en mi castigo, vivir perpetuamente desterrado de mi natural país, que no sé donde está, - del muy bello en que nací, donde no hay más que flores venenosas , de ti y de él.-

Sin duda, nuestro héroe está haciendo una declaración irrefutable acerca de su creencia en la reencarnación, asumida como ley de la evolución natural, no solo del hombre, sino como ley universal, aplicable a todo el Universo, y en escala descendente a nuestro sistema solar y a todas las criaturas en el expresadas. Su idea acerca de otros mundos y de aquellas tierras pretéritas y venideras es colosal, solo comparable al pensamiento de Platón, quien fue un verdadero reencarnacionista, como también lo fueron sus seguidores, así como a Giordano Bruno, quien expresa sutilmente el mensaje desde la perspectiva de lo ilimitado del Universo, y que el Apóstol cubano trató como el concepto de <no límites>, más reciente la rusa Blavatsky hizo sendas exposiciones en su inmortal <Doctrina Secreta>, abordando la reencarnación como una de las grandes leyes que rigen los designios del Universo y del hombre. La mística y venerada maestra del siglo diecinueve, que fue admirada y elogiada por el propio José Martí, se refirió a al paso de toda la fuerza, vitalidad y energía desde de un centro evolutivo determinado hacia otro futuro centro, llamados por ella <centros virtuales de fuerza>, se mantenía de esta forma una fluir divino de manera continua, aunque expresado indistintamente en uno u otro centro de evolución. De esta forma, nuestro sistema solar es la resultante de otros sistemas precedentes, los que ofrecieron su energía y sus <principios> al actual.

La idea expresada por José MARTÍ es en relación con el hombre y en nexo directo con otras de las leyes divinas del Universo: la ley del Karma, <a estas - refiriéndose a otras tierras- hemos de llevar este exceso de ardor de pensamiento, in empleada fuerza, incumplidas ansias y desconsoladoras energías con que salimos de esta vida>. Ley de acción y reacción, de redistribución infalible, de ajuste retributivo en orden a tus actos cometidos para bien o para mal, pero siempre tratando de lograr el equilibrio y la unidad de todo lo expresado en el Universo. Me estoy refiriendo a cosas universales, a leyes, a enseñanzas ancestrales tratadas y asumidas con seriedad por grandes místicos y filósofos de todos los tiempos. La posesión de solo una parte de este conocimiento adulterado, vulgarizado y llevado a las masas ignorantes por parte de unos lunáticos personajes de determinadas sociedades fraternales, trajo consigo que estos conceptos se vieran con una óptica distinta, camino intermedio entre el fanatismo y la ignorancia. Tratar de llevar ciertas enseñanzas que siempre fueron reservadas a través del esoterismo para unos pocos a todos, es peligroso. Se corre el riesgo de la posibilidad de adulteración. Es preferible ser incomprendidos por las multitudes que malinterpretados.   

Retomando sus nuevas concepciones sobre la Deidad en esta etapa nos encontramos en sus cuadernos de apuntes:

“Una sola cosa no ha de morir. El Dios conciencia, la dualidad sublime  del amor y del honor, el pensamiento inspirador de todas las religiones, el germen eterno de todas las creencias, la ley irreformable, la ley fija, siempre soberana de las almas, siempre obedecida con placer, siempre noble, siempre igual, - he aquí la idea poderosa y fecunda que no ha de perecer, porque renace idéntica con cada alma que surge al la luz; he aquí la única cosa verdadera, porque es la única cosa por todos reconocida; he aquí el eje del mundo moral; - he aquí a nuestro Dios  omnipotente y sapientísimo” .

El Dios Conciencia, que es el hijo del Dios que creó, que es el único lazo visible unánimemente recibido, unánimemente adorado, que une a la humanidad impulsada con la divinidad impulsadora.- (…) Este Dios, y el Dios Patria, son en nuestra sociedad y en nuestra vida las únicas cosas adorables.”     

La existencia de dos deidades en diferentes peldaños; pero una en relación directa con la otra y como consecuencia o efecto del impulso descendente de la primera - del Dios que creó -, recuerda las concepciones filosóficas más abstractas dentro del vasto pensamiento filosófico de la antigüedad; así como  las antiquísimas enseñanzas del oriente, ante todo de la Escuela de filosofía  Vedanta de la India, con su concepto de la Deidad Omnisciente y Omnipotente, causa de la existencia y disolución de un universo. El Dios que creó ocupa un lugar más elevado que el Dios Conciencia, mientras que la humanidad permanece sin el conocimiento de esta primigenia causa,  que se nos revela y por tanto, se nos muestra como el Dios Conciencia,  que al mostrársenos parcialmente,  como resultante de la impulsadora fuerza de la Divinidad Suprema - el Logos Cósmico Inmanifestado, precursor del manifestado -, la humanidad puede reconocerle; por cuanto es su propia expresión. Su concepto del deber patrio es tan enorme, que compara la adoración divina con la adoración a la patria. La parte del pensamiento que analizamos nos presenta la concepción martiana de Dios como idea eternal, un concepto de la Divinidad diferente al concepto habitual predicado por todas las religiones en su sentido exotérico y que Martí nunca asimiló, un Dios reunidor de todas las grandes y nobles verdades por ser él, la Verdad Suprema y Absoluta.

Cuando el apóstol   hace referencia a una dualidad de Dioses: un Dios Conciencia y un Dios que creó, reconoce al Dios Conciencia como hijo del Dios que ha creado, situándolo en un peldaño inferior, sin que jamás pierda su sublimidad y omnipotencia inherentes. Al estar situado en un plano más cercano al hombre, éste puede adorarle, venerarle y redimirse a través de él; por cuanto representa al Verbo hecho carne, habitando entre nosotros, es el Logos de los antiguos pensadores griegos, que se aproxima a los hombres y llega a habitar entre ellos, para ofrecer un mensaje de esperanza, cuando cíclicamente, la fe tiende a extinguirse. Los hombres de la antigua Palestina siguieron hace más de dos mil años al Cristo-Jesús, símbolo del Logos manifestado y expresado entre los hombres y lo han hecho los tibetanos inspirados en Padmapani- Avalokitechvara.  Para Martí el Dios Conciencia está incluido en el Dios creador y subordinado respecto a él, de igual forma que Orígenes , el célebre doctor de la Iglesia percibió en el Logos  una posición subordinada respecto a la Trascendencia Divina de Dios. Para Orígenes, solamente el Padre es plenamente Dios, al ser  absolutamente inengendrado. No obstante, aunque destaque el carácter unitario de Dios, da gran importancia a las relaciones de subordinación del Hijo o Verbo y  del Espíritu Santo. Para Orígenes, el Logos es la imagen y reflejo de este Dios. Es diferente del Padre por <la esencia y el sustrato>. Es por su naturaleza subordinada que el Logos ha podido entrar en el proceso de la creación, o sea en la gran obra de formación del Universo, cual Demiurgo, según la enseñanza de Platón, o la segunda de las  hipóstasis de la mística emanatista de Plotino. 

Dentro de esta etapa, de fecunda asimilación, merece una especial atención sus concepciones cosmogónicas influenciadas por lo mejor del Renacimiento filosófico: el  pensamiento de Giordano Bruno. Martí hace definiciones muy particulares del Universo, de su significado, de la posición de la Tierra como un centro más de la evolución del Universo y no como único centro en el que se desarrolla la vida - ideas similares a las del monje italiano que fuera llevado a la hoguera, concepciones que analizaremos luego, al tratar las influencias de algunas corrientes de pensamiento y escuelas de filosofía en el pensamiento  filosófico martiano. Espero que esta parte poco conocida, difundida y estudiada del colosal hombre que se entregó por entero al noble ideal, os sirva para tener una visión más completa e integradora del Apóstol continental.


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Julio 16, 2015, 01:15:26 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                            JOSÉ MARTÍ. LA GESTACION DE SU PENSAMIENTO FILOSOFICO.
                                         Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quito. Ecuador.

En la gestación del pensamiento filosófico martiano, jugó un papel determinante su estancia en España. Esta fue una etapa de formación, recordemos que en este país matriculó en la Universidad Central de Madrid en las carreras de Derecho y Filosofía y Letras, carreras de las que más tarde se graduó en la Universidad de Zaragoza. Indudablemente sus estudios de Filosofía en estos centros contribuyeron a su formación, aunque fueron sus estudios y reflexiones de forma autodidacta los que determinaron su vasta cultura y la formación de su pensamiento filosófico. El investigador y biógrafo martiano Luís Toledo Sande en su estudio biográfico “Cesto de Llamas” dice al respecto:

“Si en lo político resulta ostensible lo que significó para Martí asumir esa herencia, en cuanto a religiosidad y filosofía  también lo preparó para un sendero fértil. A  España, por ejemplo, llegó en condiciones de identificarse con  el librepensamiento y la cientificidad que allí impulsaban relevantes intelectuales en el apogeo del llamado Krausismo*  español”.

Al revisar detenidamente sus cuadernos de apuntes y notas dispersas  por toda su obra, encontraremos valoraciones críticas certeras acerca de figuras de la altura de Kant, Schopenhauer, Hegel, Fichte, y sobre todo de Krause y Balmes.  Una visión diferente de la Divinidad nos ofrece el joven Martí, ya el Dios compasivo, bondadoso y relacionado siempre con el sentido del bien y del perdón que nos muestra en su “Presidio Político”, deja su protagonismo para presentarnos una Deidad devenida en meta alcanzable por el hombre en su evolución espiritual, Dios es <la luz que brilla al fin del puente>; pero esta luz no está ajena al hombre, el hombre puede lograr fundirse en esa luz, puede caminar hacia Dios.

Una revisión de sus valiosos, aunque poco consultados cuadernos de apuntes, nos permitirá aproximarnos a la evolución filosófica de su pensamiento. La siguiente reflexión martiana aparece en su primer cuaderno: 

“El alma es la facultad de observar, juzgar y transmitir, en cuanto piensa, - recibir.-   impresiones en cuanto siente,- y causárselas y causarlas, en cuanto se mueve. -Esencia, cadena entre el hombre y Dios, cuyos eslabones son espinosos y van siendo cada vez más cortos.- Larga cadena.- Es lo que falta al hombre para llegar Dios.- Ancho puente del que,  en cada una de nuestras encarnaciones, salvamos un arco más.-
Puente oscuro al principio, más claro y más brillante mientras más se acerca al fin.
El hombre camina hacia Dios.                                                                                                 
El es la Luz que brilla al fin del puente.                                                                                 
Por eso los hombres buenos sienten placer en serlo, y ansia de ser mejores.
El que no la siente, dista mucho de anegarse en la completa luz.” 


Resulta evidente a través de sus palabras el significado de alma con una trilogía de atributos: la posibilidad  de sentir impresiones, de pensar al observar y juzgar, y finalmente  actuar por movimiento. Esta trilogía vuelve a aparecer en sus reflexiones a través de las categorías:   conciencia,  razón y  voluntad - correspondientes a esta etapa-. Para Martí  estas categorías son expresión de la esencia creadora, del Dios creador. Recordemos que en esta época, en que realizaba estudios universitarios de Filosofía y Derecho, el joven Martí se había puesto en contacto con la enseñanza de los grandes del pensamiento de la antigüedad y podemos percibir la influencia del misticismo de Platón  y del sistema de  Aristóteles. Recordemos que Platón  estableció las tres partes del alma: el alma racional –razón-, el alma irascible –voluntad- y el alma concupiscible -pasiones y deseos corporales-, elementos que relacionó  con la cabeza, el corazón y el vientre. Platón otorga también tres virtudes a estas tres partes del alma: la templanza, el valor o fortaleza y el saber o la capacidad de elección o prudencia.

Por su parte Aristóteles también distingue tres clases de almas, correspondientes a tres formas de vida o transformaciones del organismo: almas de las plantas - nutrición y germinación, almas de los animales - sensibilidad y movimiento - y almas racionales, limitadas al hombre y con participación de la Razón Universal e inteligible. Para Aristóteles, el alma debe entenderse a partir de su teoría hilemórfica y de su teoría del acto y la potencia: el alma, «aquello por lo cual primariamente vivimos, sentimos y entendemos», es sustancia porque es la forma del cuerpo que está en potencia de vida, de ahí que sostenga en su “De Anima” que «El alma es la entelequia primera de un cuerpo natural que posee la vida en potencia» , por tanto, el alma no puede existir sin el cuerpo, razón por la cual no puede ser inmortal, de esta forma la   concibe como acto <de los cuerpos que poseen la vida en potencia>,  y como forma, desde la perspectiva hilemórfica como forma del cuerpo material. Así, en cuanto que acto, el alma es forma, y en cuanto que forma es sustancia, en el sentido de la forma de un cuerpo que posee la potencialidad de la vida. Téngase en cuenta que Aristóteles utiliza indistintamente el término alma para referirse al entendimiento, a pesar de que no los hace sinónimos. El eminente filósofo griego precisó en su citada obra:

“El alma debe ser sustancia en el sentido de la forma de un cuerpo natural que tiene dentro de él la vida en potencia. Mas la sustancia formal es entelequia; el alma es, entonces, la entelequia de un cuerpo de esta naturaleza. Ahora bien, la palabra entelequia se toma en un doble sentido que corresponde, respectivamente, tanto al conocimiento como a su ejercicio. Es así manifiesto que el alma es una entelequia como el conocimiento, ya que el sueño como la vigilia implican la presencia del alma: la vigilia es algo análogo al ejercicio del conocimiento, mientras que el sueño semeja la ciencia poseída sin su aplicación. En la historia del individuo el conocimiento aparece primero que su empleo o ejercicio”.**

Otra trascendental idea expresada en el pensamiento martiano que analizamos, es la de la evolución del hombre. El hombre no está estático sujeto a la providencia divina, para Martí no hay providencia, < porque mi razón no me hace ver sus efectos, ni sentir su necesidad> , el hombre se mueve hacia Dios en un constante peregrinar a través de múltiples vidas: <en cada una de nuestras encarnaciones salvamos un arco más>.  Fue un defensor de la reencarnación, sus conocimientos de las enseñanzas de Pitágoras y sus seguidores, que fueron todos reencarnacionistas, su devoción hacia Platón que también defendió y predicó esta doctrina, así como,  el contacto desde muy joven con las enseñanzas del oriente, un tanto olvidadas y subestimadas en esta época por la filosofía occidental, influyeron en esta convicción martiana, que se reitera en toda su obra, desde el ya citado artículo de juventud dedicado a la pena de muerte,  hasta sus colosales ensayos en plena madurez. 

En su segundo cuaderno de apuntes continúa haciendo referencias al alma, en este sentido expresó:   

Al alma pertenecen las facultades volitivas, intelectuales y sentimentales. No sensibles. La sensibilidad no es facultad del alma: la facultad es el lazo de unión entre el alma y el cuerpo; la manera de relacionarse el alma con el cuerpo; propiedad exclusiva de la materia humana, infinitamente inferior a las nobles propiedades del alma”.

Las siguientes ideas tomadas de sus cuadernos de apuntes, fruto de sus reflexiones filosóficas de esta etapa, ilustran su postura acerca de la ley de la evolución  a través de la reencarnación:

El alma post-existe. Y si post-existe, y no nacemos iguales,  pre-existe, ha pasado por distintas formas. -¿Aquí o allá?- Es inútil preguntarlo, pero ha pasado.”   

                        (Continuará)

*El Krausismo español se desarrolla en España a partir de las ideas de Krause, que si bien, no tuvieron una gran influencia en Alemania, su patria, en tierra española tuvieron una gran resonancia. Julián Sanz del Río (1814-1869) desarrolló sus enseñanzas y surgió el llamado Krausismo como movimiento filosófico limitado a España. Más que importancia filosófica, ejerció su influencia en la renovación de la enseñanza y las teorías pedagógicas. El Krausismo se basaba en la interpretación de las obras de Krause, que defendía el panteísmo inspirado en el idealismo alemán y en Spinoza. Krause logró sintetizar desde el punto de vista metafísico la moral de los ideales humanitarios y las matizó del misticismo.

** De anima, II, 1, 41a-413ª. Juárez, editor, Buenos Aires 1969, p. 47-50. Diccionario  de filosofía  en CD- ROM. Copyright c 1996-99. Empresa Editorial Herder S.A.    Barcelona. ISBN 84-254-1991-3. Autores: Jordi Cortés Morató y Antoni Martínez Riu.


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Julio 13, 2015, 08:37:03 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                                Del pensamiento del Apóstol.
                                      Guayas. Ecuador.



“¿Qué no se debe forzar a un padre a pagar una escuela donde no se enseña a su hijo la religión que desea? ¡Ah! Y se debe forzar a un padre, que no es católico, a pagar a una escuela en que le enseñen a sus hijos el catolicismo?- Pues, como hay dos lugares en que enseñan religión, la iglesia y el hogar, las escuelas religiosas que pudieran fundarse para cada religión, de las cuales conocer es natural, en lucha igual sobreviviría, no por presión, sino por triunfo inmarcesible, la más justa,- lo único que concilia estos extremos es no enseñar religión alguna en las escuelas de instrucción,- sino aquellos conceptos de bondad, honradez y justicia que en el fondo de todas las religiones están y a todos convienen”.

“La religión subsiste, a pesar de los que so pretexto de mantenerla, acarrean sobre ella los mayores conflictos. El hombre es eminentemente religioso.”

“El hombre es esencialmente religioso: ¿pues no se le ve forjándose perpetuamente dioses: ya mujer, ya amigos, ya doctrina política, ya patria? Y muere, como si hubiera hecho un viaje en busca de persona de su conocimiento, al fin no hallada!” 

“La libertad está frente a la iglesia. No combaten la iglesia sus enemigos, sino sus mejores hijos. ¿Se puede ser hombre y católico, o para ser católico se ha de tener alma de lacayo? Si el sol no peca con lucir ¿cómo he de pecar yo  con pensar? ¿Dónde tienes tú escrita, Arzobispo: Papa, dónde tienes tú escrita la credencial que te da derecho a un alma ?¡ Ya no vestimos sayo de cutí, ya leemos historia, ya tenemos curas buenos que nos expliquen la verdadera teología, ya sabemos que los obispos no vienen del cielo, ya sabemos por qué medios humanos, por qué conveniencias de mera administración, por qué ligas culpables con los príncipes, por qué contratos inmundos e indulgencias vergonzosas se ha ido levantando, todo de manos de hombres, todo como simple forma de gobierno, ese edificio impuro del Papado”. 

"La forma atrevida y corrompida desconoce la esencia pura que ha abrumado y ha roído. El cristianismo ha muerto  a manos del catolicismo. Para amar a Cristo, es necesario arrancarlo a las manos torpes de sus hijos".

"El escolasticismo que Abelardo creó, como la única forma de la libertad del pensamiento en la edad media, y que fue después la cárcel y el azote de la facultad libre de pensar". 

“En cada ser hay un principio de conocimientos; pero no es un conocimiento principio de los demás; es una inteligencia capaz de conocimientos y dispuesta a conocer. Las cosas hacen impresión en ella, y ella conoce las cosas; he aquí como los conocimientos  se comienzan y forman” (…) El principio de conocimiento de las cosas está en las cosas  mismas. Se conocen tantas cosas como cosas hay. Cada cosa es principio de conocimiento en sí.”

"No podemos conocer las causas de las cosas en sí mismas. Las causas no se revelan a nosotros directamente. Tenemos siempre delante la obra de la creación, y siempre el deseo de saber como obró".

“Invisible, pues Dios; contradictorios los juicios de los hombres, y permanente y solemne la Naturaleza, el testimonio de aquél no es aducible, ni su existencia detallable; a los juicios de los hombres no es cuerdo acudir, porque existen de procurar destruirse; acerquémonos a la gran Madre; abramos el gran libro, cuyas páginas han escrito los siglos, cuyos actos y hechos son océanos, cuyo conocimiento augusto se pierde en lo intangible e invisible”. 



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Julio 11, 2015, 01:29:29 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.


                              Del pensamiento del Apóstol.
                                  Religión y religiosidad.
           Selección y comentario. Dr. Alberto Roteta Dorado. Cotopaxi. Ecuador.


José Martí, el más colosal de los cubanos, el excelso ser mezcla de poesía y misticismo, de abstracción filosófica y sentido práctico de la vida, de romanticismo e ideas liberales, de aristocracia, por su estilo  y humildad, por su procedencia, de comprensión de la praxis latinoamericana y asunción del deber patrio, dejó sendas reflexiones sobre la religión y la religiosidad.

El tema de la religiosidad martiana, se convirtió en algo polémico a partir de la declaración del carácter socialista de la revolución cubana. Con la determinación absolutista del dictador Dr. F. Castro se implantaba un nuevo orden en el pensar y el actuar del pueblo cubano. Las tradiciones religiosas de todo un pueblo serían eclipsadas por la ideología marxista-leninista, asumida del fracasado socialismo de los soviets. Se rompieron las relaciones con el Vaticano, comenzó la persecución a los clérigos y laicos de la iglesia católica, no se construyeron nuevos templos, se apropiaron de numerosas propiedades de la iglesia - incluidos templos-, se prohibió la enseñanza religiosa y se limitó la entrada de religiosos a centros de enseñanza superior.

¿Qué hacer pues con las ideas de José Martí sobre la religión y el sentido de la religiosidad? Era muy contradictorio que el símbolo de la nación cubana fuera profundamente religioso en un país declarado ateo, marxista y leninista. La solución fue no difundir jamás su pensamiento filosófico y religioso. De esta forma, se sustituyó la idea del <Santo de América> propuesta por Luis Rodríguez-Embil, en su estudio crítico-biográfico, o la sentencia del <hombre más puro de la raza>, de la Nobel de literatura Gabriela Mistral, por la idea del enérgico hombre antimperialista que conoció las entrañas del monstruo y que el propio Dr. F. Castro asoció con su fracasado asalto al Moncada.

Se suprimía así de la enseñanza una parte del héroe de <Dos Ríos> que no era conveniente mostrar a las <nuevas generaciones>, al <hombre nuevo> que se pretendía edificar desde un brutal materialismo desprovisto de los códigos éticos y morales que proclaman las religiones.

Las citas que a continuación os presento están seleccionadas de sus obras completas. Muestran esa parte del Martí desconocido por muchos y tienen como finalidad que comprendáis íntegramente  a la figura cimera de nuestra nación y a uno de los grandes del Continente Americano.

Todo pueblo necesita ser religioso.  No solo lo es  esencialmente, sino que por su propia utilidad debe serlo. Es innata  la reflexión del espíritu en un ser superior, aunque no hubiera ninguna religión todo hombre sería capaz de inventar una, porque todo hombre la siente. Es útil concebir un gran ser alto; porque así procuramos llegar, por natural ambición, a su perfección, y para los pueblos es imprescindible afirmar la creencia natural en los premios y los castigos y en la existencia de otra vida, porque esto sirve de estímulo a nuestras buenas obras, y de freno a las malas. La moral es la base de una buena religión. La religión es la forma de la creencia natural en Dios y la tendencia natural a investigarlo y reverenciarlo. El ser religioso está entrañado en el ser humano. Un pueblo irreligioso morirá, porque nada en el alimenta la virtud. Las injusticias humanas disgustan en ella; es necesario que la justicia celeste la garantice”.

“¡Ah¡ La religión, falsa siempre como dogma a la luz de un alto juicio, es eternamente verdadera como poesía: ¿Qué son en suma los dogmas religiosos, sino la infancia de las verdades naturales?  Su rudeza y candor mismos enamoran, como en los poemas. Por eso, porque son gérmenes inefables de certidumbre, cautivan tan dulcemente a las almas poéticas, que no se bajan de buen grado al estudio concreto de lo cierto”. 

Hay en el hombre un conocimiento íntimo, vago, pero constante e imponente, de un gran ser creador: este conocimiento es el sentimiento religioso, y su forma, su expresión, la manera con que cada agrupación de hombres concibe este Dios y  lo adora, es lo que se llama religión. Por eso en lo antiguo, hubo tantas religiones como pueblos originales hubo; pero ni un solo pueblo dejó de sentir a Dios y tributarle culto, la religión está pues en la esencia de nuestra naturaleza. Aunque las formas varíen, el gran sentimiento de amor, de firme creencia y de respeto, es siempre el mismo. Dios existe y se le adora”. 

“Las religiones se funden en la religión, surge la apoteosis tranquila y radiante del polvo de las iglesias, ya no cabe en los templos, ni en éstos ni en aquellos, el hombre crecido; la salud de la libertad prepara la dicha de la muerte. Cuando se ha vivido para el hombre, ¿quién nos podrá hacer mal, ni querer mal?. La vida se ha de llevar con bravura y a la muerte se la ha de esperar con un beso”.
 
 “Catedrales debieran hacerse, porque los edificios grandiosos entusiasman, conservan y educan, pero no catedrales de ritos, a que los hombres solo se apegan para salvar su hacienda y privilegios en esta hora obscura, y son, más que catedrales murallas, y más que altares, parapetos; sino una arquitectura nunca vista, donde se consagrara la redención del pensamiento humano y fuese al entrar en ella como  en la majestad, y sublimarse en la compañía de los héroes, vaciados en bronce; ¡y las puertas siempre abiertas¡” .

"Dios existe, sin embargo, en la idea del  bien, que vela el nacimiento de cada ser y deja en el alma que se encarna en el una lágrima pura. El bien es Dios. La lágrima  es la fuente del sentimiento eterno".

“Se necesita ser un ignorante cabal, como salen tantos de universidades y academias, para no reconocer la identidad del mundo. Las religiones todas han nacido de las mismas raíces, han adorado las mismas imágenes, han prosperado por las mismas virtudes y se han corrompido por los mismos vicios. Las religiones, que en su primer estado son una necesidad de los pueblos débiles, perduran luego como anticipo, en que el hombre se goza, del bienestar final poético que confusa y tenazmente desea. Las religiones, en lo que tienen de durable y puro, son formas de la poesía que el hombre presiente; fuera de la vida, son la poesía del mundo venidero: ¡por sueños y por alas los mundos se enlazan!: giran los  mundos en el espacio unidos, como un coro de doncellas, por estos lazos de alas. Por eso  la religión no muere, sino se ensancha y acrisola, se engrandece y explica con la verdad de la naturaleza y tiende a su estado definitivo de colosal poesía.”


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Julio 07, 2015, 12:58:06 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                                      MARX Y EMERSON POR MARTÍ.
                            Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Guayas, Ecuador.


Dos figuras cimeras de la filosofía y de la historia fueron contemporáneas de Martí: Marx y Emerson.  El autor de "Versos Libres" los analiza, hace valoraciones críticas y los elogia  conmovido por sus muertes, ocurridas en 1882,  la de Emerson y en 1883, la de Marx.  Admiró a Carlos Marx, al que llamó <el héroe más noble y el pensador más poderoso del mundo del trabajo>. En su ensayo dedicado al gran sabio alemán, con extrema delicadeza es capaz de señalarle lo que consideró el punto débil de su doctrina, a pesar de admirarlo y al igual que el difusor del materialismo histórico, situarse al lado de los desposeídos: <como se puso al lado de los débiles  merece honor>.  En el artículo antes citado, expresa:

“Estudió los modos de asentar al mundo sobre nuevas bases, y despertó a los dormidos, y les enseñó el modo de echar a tierra los puntales rotos, pero anduvo de prisa, y un tanto en la sombra, sin ver que no nacen  viables, ni de seno de pueblo en la historia, ni de seno de mujer en el hogar, los hijos que no han tenido gestación natural y laboriosa”.
 
Por el hecho de haber respetado y admirado al líder del proletariado mundial, <aquel alemán de alma sedosa y mano férrea>,  no significa que Martí sea marxista. Tal vez,  por sus ideas en el terreno político y sobre todo social,  encontremos alguna similitud entre las doctrinas que teóricamente expusiera el pensador alemán y las enseñanzas martianas. Ambos se ponen al lado de los desposeídos, lo que reconoce Martí y expresa en su escrito dedicado a Carlos Marx: <como se puso al lado de los débiles  merece honor>.  Se ha intentado explicar el hecho de que Martí no fuera el socialista que los comunistas cubanos de estos tiempos hubieran querido, a través de la poco posible idea, de que el líder cubano no conociera de las doctrinas socialistas presentadas por Marx. José Martí estuvo al tanto de todos los grandes acontecimientos del mundo, tanto en el orden científico, como espiritual, económico y social.

No podemos  afirmar categóricamente que estudiara la obra de Marx; pero sí, que al menos, tuviera referencias y tal vez revisara algunos de sus escritos. Hemos de considerar que los primeros escritos filosóficos de Marx datan de 1844: “Manuscritos filosóficos y económicos”, que no se publicaron,  hacia 1845, apareció “La Sagrada Familia”, en 1846, “La ideología alemana”, y un año después “Miseria de la Filosofía”.  Ya en 1848 se publicó el “Manifiesto Comunista”, y en 1871, año en el que Martí comienza sus estudios universitarios, Marx escribió “La guerra civil en Francia”. La primera parte de su obra cumbre. “El Capital”, se publicó en 1867, y la segunda y tercera parte en 1885 y 1894 respectivamente. Es poco probable que nuestro héroe conociera de la tercera parte; por cuanto, en 1894 se encontraba en Nueva York, entregado completamente a la organización de la gesta independentista cubana; pero tuvo que haber conocido de la existencia de las dos primeras partes, así como, del “Manifiesto Comunista”, entre otras obras de Marx.

Si no comentó sobre estas obras es porque no resultaron de su interés o porque no estuvo de acuerdo con sus planteamientos. Téngase presente que el Apóstol de la independencia cubana fue partidario de que <en ese sistema socialista dominaría la comunidad al hombre, que a la comunidad entregaría todo su trabajo>.  Y luego profundiza y desde su visión profética nos advierte del peligro de aquellos pueblos, en los que el socialismo impera como sistema social:

“Preocupar a los pueblos exclusivamente en su ventura y fines terrestres, es corromperlos, con la mejor intención de sanarlos. Los pueblos que no creen en la perpetuación y universal sentido, en el sacerdocio y glorioso ascenso de la vida humana, se desmigajan como un mendrugo roído de ratones”. 

Veneró a  Ralph Waldo Emerson, a quien  dedicó uno de sus más ejemplares ensayos,  con una prosa envidiable y un estilo inigualable hasta nuestros días. Martí destacó el aspecto creador de Emerson a partir de una concepción inicial de su proceso creacional, que luego se transforma en virtud de una ideación, para culminar en la expresión de la idea, idea devenida, cual  experiencia mística. Como trasfondo sustentador de todo el proceso creacional está la naturaleza y la divinidad expresada en ella, lo que recuerda, en cierta medida, el carácter panteísta de la filosofía martiana, no obstante, Emerson está considerado como un trascendentalista , de los primeros – junto a el predicador Theodore Parker, el pedagogo Bronson Alcott y el escritor  y naturalista Henry David Thoreau-, en los Estados Unidos de Norteamérica.

Hacia 1836 de forma casi simultánea en Inglaterra y Estados Unidos se establece el trascendentalismo como corriente filosófica, a la vez que literaria; por el hecho de incursionar sus más relevantes figuras en el campo de la literatura. El trascendentalismo de Norteamérica tuvo sus matices muy distintivos al reaccionar frente a ciertas doctrinas racionalistas del siglo XVIII, aunque con una fuerte influencia del deísmo, que tenía rasgos  racionalistas, así como por el romanticismo en su vertiente literaria.

En el citado ensayo Martí afirmó:

“Vivió faz a faz con la naturaleza, como si toda la tierra fuese su hogar, y el sol su propio sol, y él patriarca. Fue uno de aquellos a quien la Naturaleza se revela, y se abre, y extiende los múltiples brazos como para cubrir con ellos el cuerpo todo de su hijo. Fue de aquellos a quienes es dada la ciencia suma, la calma suma, el goce sumo. Toda la Naturaleza palpitaba ante él, como una desposada.”

Por  la lectura y análisis de este ensayo sabemos que Martí se identificó con las enseñanzas del legendario filósofo, poeta y ensayista norteamericano, y por lo tanto con esta corriente filosófica. El colosal ensayo dedicado a Emerson y el pequeño; pero de gran valor  histórico y filosófico que dedica a la muerte del también trascendentalista Bronson Alcott constituyen testimonios convincentes en este sentido. De este último artículo citado es la siguiente idea de José Martí, en la que podemos encontrar su apreciación del movimiento trascendentalista:

Escribió ideas que parecen luces en aquel histórico Dial, donde la filosofía trascendental quedó más bella cuando él la dotó – refiriéndose a Alcott – con sus Versículos Orféicos; al filósofo ilustre entre los trascendentalistas, que quisieron conformar los accidentes del mundo a su esencia, el hombre al Universo y la vida a su fin”.

La frase final del siguiente fragmento del ensayo dedicado a Emerson, nos ilustra el sentido de la grandeza de Emerson, percibida por Martí: 

“No obedeció a ningún sistema, lo que le parecía acto de ciego y de ciervo; ni creó ninguno, lo que le parecía acto de mente flaca, baja y envidiosa. Se sumergió en la naturaleza, y surgió de ella radiante. Se sintió hombre, y Dios, por serlo. Dijo lo que vio; y donde no pudo ver, no dijo. Reveló lo que percibió, y veneró lo que no podía percibir. Miró con ojos propios en el Universo y habló un lenguaje propio. Fue creador, por no querer serlo. Sintió gozos divinos, y vivió en comercios  deleitosos y celestiales. Conoció la dulzura inefable del éxtasis. Ni alquiló su mente, ni su lengua, ni su conciencia. De él, como de un astro, surgía luz. En él fue enteramente digno el ser humano.” 

 *Tomado de su polémico escrito: La futura esclavitud de la humanidad, en el que critica al sistema socialista. Martí, J. Obras Completas. T. 15. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.387-392.


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Julio 05, 2015, 01:19:20 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                                              DEL PENSAMIENTO DEL APÓSTOL.
                                 Selección y comentario por: Dr. Alberto Roteta Dorado.


El 19 de mayo de 1882, José Martí publicó en <La Opinión Nacional>, en Caracas, Venezuela, su ejemplar ensayo dedicado al filósofo, poeta y escritor norteamericano Ralph Waldo Emerson por  motivo de su muerte. En dicho ensayo se percibe el respeto y la devoción que sentía el Apóstol cubano hacia esta destacada figura de las letras y del pensamiento americano. 

En 1836, de forma casi simultánea, en Inglaterra y en los Estados Unidos de Norteamérica, se establece el Trascendentalismo como corriente filosófica y al mismo tiempo literaria; esta peculiaridad se debió en gran medida, a que sus representantes más prominentes incursionaron en la literatura, ya fuera a través del ensayo o de la poesía. El trascendentalismo estadounidense nació con   la  fundación   del   Club   Trascendental  en  Boston  en 1836. Entre los líderes del movimiento figuraban el ensayista Ralph Waldo Emerson, el predicador Theodore Parker, el pedagogo Bronson Alcott y el escritor  y naturalista Henry David Thoreau.

José Martí, se refirió a todos sus miembros, particularmente a Emerson, a quien menciona en su extensa obra de manera reiterada; aunque lo que más se ha conocido – y con razón muy merecida – es su colosal ensayo dedicado a su muerte, ocurrida  en 1882, y a Bronson Alcott, dedicó un pequeño; pero muy valioso artículo, también ante su muerte, en 1888, en el que lo compara a Plotino.

Las citas que a continuación ofrezco están tomadas del ensayo antes mencionado. José Martí hace gala de su sabiduría y de su arte en este género. Sin duda, este trabajo ha trascendido a través del tiempo como uno de los más extraordinarios escritos martianos, como ejemplo de ensayo literario y como modelo de disertación filosófica. Espero que podáis analizarlo con atención. Para profundizar os invito a que consultéis el artículo completo que aparece en el tomo XIII de sus obras completas, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1975.

“Emerson ha muerto: y se llenan de dulces lágrimas los ojos. No da dolor sino celos. No llena el pecho de angustia, sino de ternura. La muerte es una victoria, y cuado se ha vivido bien, el féretro es un carro de triunfo. El llanto es de placer, y no de duelo, porque ya cubren hojas de rosas las heridas que en las manos y en los pies hizo la vida al muerto. La muerte de un justo es una fiesta, en que la tierra toda se sienta a ver como se abre el cielo y brillan de esperanza  los rostros de los hombres, y cargan en sus brazos haces de palmas, con que alfombran la tierra, y con espadas de combate hacen en lo alto una bóveda para que pase bajo ellas, cubierto de ramas de roble y viejo heno, el cuerpo del guerrero victorioso. Va a reposar, el que lo dio todo de sí, e hizo bien a los otros.” 

“Tiembla a veces la pluma, como sacerdote capaz de pecado que se cree indigno de cumplir su ministerio. El espíritu agitado vuela a lo alto. Alas quiere que lo encumbren, no pluma que lo taje y moldee como cincel. Escribir es un dolor, es un rebajamiento: es como uncir cóndor a un carro. Y es que cuando un hombre grandioso desaparece de la tierra, deja tras de sí claridad pura, y apetito de paz, y odio de ruidos. Templo semeja el Universo. Profanación el comercio de la ciudad, el tumulto de la vida, el bullicio de los hombres. Se siente como perder de pies y nacer de alas. Se vive como a la luz de una estrella, y como sentado en llano de flores blancas. Una lumbre pálida y fresca llena la silenciosa inmensa atmósfera. Todo es cúspide y nosotros sobre ella. Está la tierra a nuestros pies, como mundo lejano y ya vivido, envuelto en sombras.”

Fue uno de aquellos a quien la Naturaleza se revela, y se abre, y extiende los múltiples brazos como para cubrir con ellos el cuerpo todo de su hijo"

 “Vivió faz a faz con la naturaleza, como si toda la tierra fuese su hogar, y el sol su propio sol, y él patriarca. Fue uno de aquellos a quien la Naturaleza se revela, y se abre, y extiende los múltiples brazos como para cubrir con ellos el cuerpo todo de su hijo. Fue de aquellos a quienes es dada la ciencia suma, la calma suma, el goce sumo. Toda la Naturaleza palpitaba ante él, como una desposada.”

 “No obedeció a ningún sistema, lo que le parecía acto de ciego y de ciervo; ni creó ninguno, lo que le parecía acto de mente flaca, baja y envidiosa. Se sumergió en la naturaleza, y surgió de ella radiante. Se sintió hombre, y Dios, por serlo. Dijo lo que vio; y donde no pudo ver, no dijo. Reveló lo que percibió, y veneró lo que no podía percibir. Miró con ojos propios en el Universo y habló un lenguaje propio. Fue creador, por no querer serlo. Sintió gozos divinos, y vivió en comercios  deleitosos y celestiales. Conoció la dulzura inefable del éxtasis. Ni alquiló su mente, ni su lengua, ni su conciencia. De él, como de un astro, surgía luz. En él fue enteramente digno el ser humano.” 



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Julio 04, 2015, 01:00:08 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.


                                     DEL PENSAMIENTO DEL APÓSTOL.
                  Selección y comentario por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Los Ríos, Ecuador.


A continuación os presento ciertos apuntes que dejó escritos Martí acerca de varios filósofos. Su certera visión de la enseñanza de Platón, la que consideró como un modelo a seguir por todos los hombres, la convicción de la espiritualidad y el alcance logrado por el gran genio de la filosofía antigua griega, he destacado la idea Martiana  acerca de su visión en la Mente Divina, los aportes del pensamiento de Aristóteles, lo que consideró desacertado en la idea de Descartes acerca del pensamiento y el espíritu universal, su valoración de Marx, el que <anduvo de prisa, y un tanto en la sombra>, según Martí, son algunas de las ideas que podéis estudiar a través de estas citas, las que he logrado reunir a través de su extensa obra.
La última referencia está tomada del colosal ensayo que dedicó a la muerte de Emerson, el trascendentalista norteamericano.
Aquí demuestra su condición, no solo de hombre brillante y de mente especulativa, sino sus dotes de escritor, su estilo cargado de ornamentos, giros y recursos estilísticos. Su convicción del estado de autorealización logrado por Emerson, sus ideas reencarnacionistas y la fuerte influencia del pensamiento de Emerson en su obra, son entre otras, algunas de las ideas que trata.

"Lo que dijo Platón debe repetirse hasta que los hombres vivan conforme a su doctrina." 

"Platón, que vio  sin miedo, y con fruto no igualado en la mente divina".

"Platón, y el divino Jesús, tuvieron el purísimo espíritu y fe en otra vida que hacen tan poética, durable, la escuela metafísica".

“Divagador, melancólico.- Se le exige que hable como a ciencia!¿ Acaso por sí pudo Aristóteles que no pudo librar a Siracusa? Nos lo falsea la juglar.
¡Adivino de la estética!- En oposición a Platón llama a Aristóteles! - ¿Qué semilla en los transportes? La conversación de la virtud.

“Platón escribió tres veces la primera página de la República”.

"Aristóteles dio el medio científico que ha elevado tanto, dos veces ya en la gran historia del mundo, a la escuela física".   

“Descartes y Malebranche crean otra abstracción. Creen que la identificación  del sujeto con el objeto se explica por la veracidad de Dios. Causa demasiado lejana y absoluta e improbable, para que satisfaga en un caso concretísimo a un espíritu ansioso de verdad”. 

“De Descartes. Yo pienso, luego soy: he aquí una verdad, porque nada que no sea, puede pensar: ni nada que piense, puede dejar de ser. Sólo que encerrado en el pensamiento como base del ser, confundía el pensamiento, manifestación del espíritu con el espíritu todo"

“Que en Hegel nació el realismo”.

“Estudió los modos de asentar al mundo sobre nuevas bases, - refiriéndose a Marx- y despertó a los dormidos, y les enseñó el modo de echar a tierra los puntales rotos, pero anduvo de prisa, y un tanto en la sombra, sin ver que no nacen  viables, ni de seno de pueblo en la historia, ni de seno de mujer en el hogar, los hijos que no han tenido gestación natural y laboriosa”.

"El  héroe más noble y el pensador más poderoso del mundo del trabajo".
 
"Aquel alemán de alma sedosa y mano férrea". 

"Como se puso al lado de los débiles  merece honor".

"El Universo ha sido creado para la enseñanza, alimento, placer y educación del hombre. El hombre, frente a la naturaleza que cambia y  pasa, siente en sí algo estable. Se siente a la par eternamente joven e inmemorablemente viejo. Conoce que sabe lo que sabe bien que no aprendió aquí: lo cual le revela vida anterior, en que adquirió esa ciencia que a ésta trajo. Y vuelve los ojos a un Padre que no ve, pero de cuya presencia está seguro, y cuyo beso, que llena los ámbitos, y le viene en los aires nocturnos cargados de aromas, deja en su frente lumbre tal que ve a su blanda palidez confusamente revelados el  universo interior, donde está en breve -todo el exterior,- y el exterior donde está el interior magnificado, y el temido y hermoso universo de la muerte. ¿Pero está Dios fuera de la tierra? ¿Es Dios la misma tierra? ¿Está sobre la naturaleza? ¿La Naturaleza es creadora, y el inmenso ser espiritual a cuyo seno el alma  humana aspira, no existe? ¿Nació de sí mismo el mundo en que vivimos? ¿Y se moverá como se mueve hoy perpetuamente o se evaporará, y mecidos por sus vapores, iremos a confundirnos, en compenetración augusta y deleitosa, con un ser de quien la naturaleza es mera aparición?  Y así revuelve este hombre gigantesco la poderosa mente, y busca con los ojos abiertos en la sombra del cerebro divino, y lo haya próvido, invisible, uniforme y palpitante en la luz, en la tierra, en las aguas y en sí mismo, y siente que sabe lo que no puede decir, y que el hombre pasará eternamente la vida tocando con sus manos, sin llegar a palparlos jamás, los bordes de las alas del águila de oro, en que al fin ha de sentarse. Este hombre se ha erguido frente al Universo, y no se ha desvanecido. Ha osado analizar la síntesis, y no se ha extraviado.”


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Julio 03, 2015, 12:03:20 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.


                                               DEL PENSAMIENTO DEL APÓSTOL.

                                                  Selección: Dr. Alberto Roteta Dorado.
                                                 Babahoyo, capital de Los Ríos. Ecuador.


“Escribió ideas que parecen luces en aquel histórico Dial, donde la filosofía trascendental quedó más bella cuando él la dotó – refiriéndose a Alcott* – con sus Versículos Orféicos; al filósofo ilustre entre los trascendentalistas, que quisieron conformar los accidentes del mundo a su esencia, el hombre al Universo y la vida a su fin”. 

“La escuela tuvo que abandonarla; pero no su predicación, ni aquella finura de alma con que el comercio diario de estas nobles ideas fue tomando su vida tal esplendor, tal fama su casa, magia tal su discurso, que de todas partes venían a oír al autor de los Tablets, que eran como los apotegmas de este nuevo platonismo.”

"Crecían a la vez su fama y sus censores. Da pena leer lo que sacerdotes, poetas y maestros escribieron- cuando Alcott fundó su célebre Temple School- en defensa del castigo corporal y la enseñanza rutinaria. Desenvuélvase, decía  él, hace treinta años, el hombre entero – el moral, el intelectual y el físico- por medios suaves, que lo dispongan – al alumno -,  a la suavidad, que en vez de rebajarlo lo enaltezcan, que le revelen a la vez la ley universal y su destino, que o es un crimen de la naturaleza, o es el amor. Edúquese en el hábito de la investigación, en el roce de los hombres y en el ejercicio constante de la palabra, a los ciudadanos de una república que vendrá a tierra firme cuando falten a sus hijos esas virtudes".

“Annie Besant** lo que quiere es que se piense con libertad, que el hombre conozca y fomente lo puro de sí, que se vea el mundo como una vía de deberes purificadores, que se ame al hombre y se le sirva, que la verdad se la quiera más que al padre y hasta la madre y a los hijos, que la vida del hombre se emplee en redimir la raza humana”.

“De impura han acusado  a esta mujer incólume,- porque al ver en este mundo la pobreza irremediable, abogó por los modos de traer menos animales humanos al mundo. De irreligiosa la han acusado,- porque no quiso credos de cartón y odio, como el de su marido, sino, religión de ciencia y de piedad, que no contradiga la naturaleza que se ve, ni la afee con la desigualdad y la hipocresía y el egoísmo”.

“Y ella, en su determinación de pensar libremente, del credo áspero de la niñez, pasó a un deísmo abierto; de éste al ateísmo franco, sin dios interventor, ni más divinidades que los órdenes fecundos de la naturaleza; y del ateísmo, que no era en ella más que la insurrección del juicio contra la divinidad pueril y carnavalesca, ha subido a estas teosofías de ahora, que buscan la ley del universo en los hechos del alma recónditos y ocultos.- Todo va acrisolándose por el ejercicio del bien, y convirtiéndose en esencia espiritual, presente aunque invisible.” 

“Todo es orden en las almas ya libres, cuya acción superior, e influjo directo, sienten confusamente en esta vida las almas irredentas. Edúquese lo superior del hombre, para que pueda, con ojos de más luz, entrar en el consuelo, adelantar en el misterio, explorar en la excelsitud del orbe espiritual.- A eso viene Annie Besant de Inglaterra: a echar sobre los corazones su palabra piadosa y encendida, a tantear de buena fe, con oratoria a la vez sensata y mística, por los caminos de la religión venidera”.

*Bronson Alcott. Uno de los trascendentalistas de Estados Unidos de Norteamérica, quien junto a Emerson impulsaron dicho movimiento durante la segunda mitad del siglo diecinueve. Se destacó como educador.

**Annie Besant. Una de las más grandes oradoras de todos los tiempos. Irlandesa. Vinculada a la vida política de la India. Conferencista hábil y precisa. Sus charlas fueron agrupadas dando lugar a múltiples textos. Fue presidenta de la Sociedad Teosófica desde la muerte del presidente-fundador hasta su muerte.


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Junio 30, 2015, 11:15:38 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                         DEL PENSAMIENTO DEL APÓSTOL.

"Balmes* cree que la certeza se forma sin actos reflejos".

"Afirma también que la reflexión es escasa y a veces nula".

“El ser se forma de sí y de sus relaciones con los seres.
El yo no es más que el ser. Pero yo pregunto a Balmes que niega la potencia del yo para producir la ciencia trascendental: ¿el yo es el ser solo?
El  yo es el ser puesto en sí mismo, y desde su íntima posición y posesión investigador y pensante y relacionado e influido por lo objetivo del no yo. El yo es el ser puesto en sí mismo y compuesto en sus relaciones con los demás seres.”

"El yo existe en el ser, pero no se completa ni es yo perfecto hasta tanto que de su libre posición no examina  y se rodea de cuanto lo ha de desarrollar y de ampliar".

"Sí es inteligible, porque yo inmediatamente a mi conozco intuitiva y directamente mi propia actividad y ser, si no absoluta, parcialmente, y más partes y mejor conocidas mientras más inteligente soy:- luego, lo inteligente es  inteligible, para sí mismo al menos".

"El alma en la tierra no tiene existencia propia, porque separada del cuerpo muere. El tiempo tiene existencia propia".

"Sobre el simple yo subjetivo, no: sobre el yo en sí y en sus relaciones con los objetos", "el origen de los conocimientos, la verdad fundamental no existe en el yo, porque no existe en nuestra humana pequeñez; pero en lo que más existe en la tierra, es en el yo"

“Yo tuve gran placer cuando hallé en Krause** esa filosofía intermedia, secreto de los dos extremos, que yo había pensado en llamar Filosofía de la relación.”

"Krause, y esto es más grande y completo, estudia al sujeto, al objeto y a la manera con que se unen: relación".

*Jaime Balmes (1810-1848), considerado el filósofo español más importante de la primera mitad del siglo diecinueve. Doctor en teología y derecho canónico por la Universidad de Cervera, Lérida en 1835. De orientación escolástica y espiritualista, apologista y ecléctico. Contribuyó a las reformas de la filosofía católica neoescolástica. Criticó las posiciones sensualistas, idealistas y panteístas de la filosofía moderna. Escribió sus obras más importantes durante sus últimos cuatro años en Madrid. Cuando Martí estudiaba en España, Balmes solo hacía poco más de veinte años que había muerto. Sus doctrinas eran muy estudiadas por la intelectualidad y estudiosos de aquel tiempo. Martí estudió profundamente la obra de este autor.

**Karl Christian Friedrich Krause (Eisenberg, 6 de mayo de 1781 - Múnich, 27 de septiembre de 1832) Autor y filósofo alemán. Es principalmente conocido por ser el creador del panenteísmo y por haber contribuido a la formación de una línea ideológica denominada Krausismo que llegó a inspirar la fundación de centros académicos y culturales, así como grupos intelectuales y políticos de gran influencia, sobre todo en los países de lengua española, especialmente en España. El relativamente escaso influjo de las enseñanzas de Krause se debió en parte a que fue eclipsado por Schelling y Hegel, pero por las características de su sistema de pensamiento en sí: El espíritu de su pensamiento es místico y difícil de seguir.
Esta dificultad se acentúa, incluso para lectores alemanes, por el uso de una terminología artificial de neologismos (muchos de ellos barbarismos germanizados) que es incomprensible para una cultura corriente. La idea por la más se le conoce es el panenteísmo, término por el creado para eludir las acusaciones de panteísmo que hacían a su pensamiento en la Universidad de Gotinga. El panenteísmo consiste en una estructura metafísica que pretende conjugar la inmanencia y la trascendencia de Dios sobre el mundo.


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Junio 30, 2015, 10:31:42 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                               Martí: el hombre idealizado desde <La Mitad del Mundo>.
                                Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quito, Ecuador. 30/6/2015.


La Ciudad Mitad del Mundo, amplio terreno propiedad de la prefectura de la provincia de Pichincha, Ecuador,  situada en la parroquia de San Antonio del Distrito Metropolitano de Quito, constituye un verdadero símbolo, no solo para Quito, sino para todo el Ecuador. La franja equinoccial que divide a los hemisferios norte y sur de nuestra Tierra es el móvil para la existencia de dicho centro.

Justo en esta ciudadela, envuelta en la curiosidad y el misterio, visitada por cientos de turistas cada día, se alza un monumento a José Martí,  el más grande entre los grandes, el Apóstol de América, el que mejor pudo y supo vislumbrar el sentido continental de los pueblos de esta <Nuestra América>. Haber estado en la latitud cero, pisar la simbólica línea divisoria, saber que estás a 2483 metros sobre el mar, es indudablemente interesante,   pero  estar junto al Bendito, <al mejor hombre de la raza>, al <Santo de América>, resulta algo más allá de lo descriptible, se experimenta esa sensación de recogimiento que solo se percibe cuando sientes la presencia de la Realidad Una desde lo más recóndito de tu alma.
 
La universalidad del mayor de los cubanos no admite discusión. A algunos líderes se les admira, a otros se les respeta, pero a Martí se le venera. Estemos o no de acuerdo con la idea de la veneración, es una realidad. Esto lo saca un tanto de su condición humana para convertirlo en divino. Se mistifica y mitifica así al gran hombre de Dos Ríos, que muchos quisieran solo ver en su condición de hombre continental, de héroe, de padre, de líder, de escritor y maestro, despojado de su aureola de santidad, de su estilo barroco y aristocrático en la escritura, de su enigmática espiritualidad y de sus visiones proféticas, pero resulta imposible asumirle como líder y hombre práctico, y dejar atrás al ser de prodigiosa mente especulativa que analizó postulados filosóficos establecidos, y cuestionó con acertado juicio crítico  aspectos del pensamiento de Descartes, Balmes y Pitágoras, o por el contrario, admirarle solo en su condición espiritual, de ejemplar ensayista, elocuente orador, traductor impecable, aislado de su contexto histórico, en el cual asumió su deber con un sentido sacramental.   

Algunos escritores, investigadores y admiradores lo asumieron como su referente, su patrón a seguir y solo lo idealizaron, al hacerlo sembraron inconscientemente, el germen que luego fructificó, y trajo consigo la idea de la separación del Martí idealizado del Martí hombre. Por eso al conocer de los amores del Martí-hombre, se le rechaza y critica, pues bajo la óptica de su aparente santidad no se admite la sensualidad humana. El desconocimiento de su vida ejemplar y de la grandeza de su obra por parte de algunos, ha dado lugar a que se ataque a la figura más representativa de la historia de Cuba y uno de los más importantes hombres del continente Americano.

La hipermodernidad de estos tiempos, tiempos de redes sociales, de excesiva comunicación, de posibilidades de colocar lo que pensamos y decimos en cualquier sitio, permite que todos, o la mayoría, podamos acceder a estos medios. Lo mismo encontramos grandes cosas que edifican y fortalecen nuestro espíritu, que aquellas trivialidades que embrutecen al hombre. Desde aquí también se elogia a algunos, pero se ataca a otros, y ver en días pasados ciertos comentarios contra el símbolo de una nación y de un continente, provoca en aquellos que le amamos una lógica reacción de rechazo hacia aquellos que despectivamente lo hicieron.   

En su extensa obra hay valoraciones y juicios que se extienden desde personajes célebres como Darwin, Emerson, Marx, Whitman, Mc Glynn,  hasta aspectos comunes del diario vivir como: el café, el tabaco y el licor, y no por esto se le debe relacionar con la idea un hombre consumidor de alcohol o tabacos. En sus versos encontramos referencias a la joven que <dicen que murió de frío, yo sé que murió de amor>, lo que no prueba en modo alguno, otro vínculo que no sea el del maestro admirado por la alumna adolescente,  la que sin duda,  que se sintió atraída por su maestro, al que idealizó, como muchos lo hicieron a través de los años.

Cuando se le ataca, estamos haciendo también una agresión a la nación cubana, por cuanto, José Martí es el símbolo de la identidad cubana y continental,  y de nuestra verdadera nacionalidad. El no conocerle, comprenderle o admirarle, no justifica que nos pronunciemos en su contra con frases absurdas, vulgaridades y ofensas. Si no compartimos sus ideas es preferible guardar silencio, como muchas veces hizo el propio maestro, que lanzar una carga de frases ofensivas e hirientes en su contra.

Aunque algunos solo quisieran ver al Martí hombre, al que lamentablemente, a veces humanizan demasiado, el Martí idealizado y venerado surge y se alza por doquier. Aquí en el norte de Quito, cerca de San Antonio se mantiene triunfante en la franja equinoccial, símbolo de la mitad del mundo, el cubano más querido y admirado de todos los tiempos, el <intérprete de América>, el <Santo> del continente americano, que es al propio tiempo el presidente, líder y guía, y hombre apasionado y enamorado.

El rayo de sol que lo irradia y le beatifica, cual símbolo de reafirmación del Ser Iluminado en cuya dimensión: <Tomará nueva carne cuando llegue el día de la desesperación y de la justa pobreza>, es uno de los  símbolos naturales que resaltan en su contexto. Su visión quasi profética y su excelsitud espiritual lo convierten en el verdadero paradigma, no solo de la nación cubana, sino de América. Solo en su Ser fue una realidad el Alibi, el misterioso rayo de Vida Una que emana del "Aquello". Es justo que sea venerado en el centro de la Tierra y se resalte una de sus tantas frases célebres, que demuestran su asimilación del rol de Latinoamérica ante el mundo: “Injértese en nuestras repúblicas el mundo: pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas”.


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Junio 26, 2015, 12:25:26 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                                Del pensamiento del Apóstol.
                          Selección por: Dr. Alberto Roteta Dorado.


“Todo marcha transformándose en constante analogía. (…) La comparación de los seres existentes enseña que en las diversas épocas de los seres, la analogía se ha mantenido en una relación igual. (…) Se están mostrando las leyes de lo común: de ellas se deducirá lo sintético, de las síntesis, se llegará a la unidad.”

¿Apareció en las distintas comarcas de la tierra el género humano a un tiempo mismo?”.

“Lo verdadero es lo sintético. En el sistema armónico universal, todo se relaciona con analogías, asciende todo lo análogo con leyes fijas y comunes. Como desde las eminencias abarcan los ojos extensión mayor de tierra, desde el resultado concreto, desde la ley común y  fija, desde la deducción análoga que la contemplación de los seres resulta, abárcase y compréndese número mayor y naturaleza clara de los seres creados”.

“En esta inmensa suma de analogías que componen el sistema universal, en cada hecho pequeño está un resumen, ya futuro o pasado; un hecho grande”.

“Hay un  todo de ser que se desenvuelve y se precipita en seres, de los que cada uno es el todo de que nace. De lo uno se deriva lo múltiple, que en cada una de sus manifestaciones representa en sí todo lo uno. El yo es el universo mismo, y el universo mismo no es más que el yo (…)” Así el sistema. Relación absoluta entre un ser y otro ser, de tal manera que todos son idénticos y todos hacen la gran identidad”.

“No hay odio de razas, porque no hay razas. Los pensadores canijos, los pensadores de lámparas, enhebran y recalientan las razas de librería, que el viajero justo y el observador cordial buscan en vano en la justicia de la Naturaleza, donde resalta en el amor victorioso y el apetito turbulento, la identidad universal del hombre.”

El alma emana, igual y eterna, de los cuerpos diversos en forma y el color. Peca contra la humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de las razas”.


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Junio 25, 2015, 12:25:04 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                                               Del pensamiento del Apóstol.
                                        Selección por: Dr. Alberto Roteta Dorado.

 

“Hay dos clases de triunfo: el uno aparente, brillante y temporal: el otro esencial, invisible y perdurable. La virtud, vencida siempre en apariencia, triunfa permanentemente de este segundo modo. El que la lleva a cuestas, es verdad, tiene que apretarse el corazón con las dos manos para que de puro herido no se le venga al suelo: que tan roto le ponen los hombres el corazón al virtuoso, que si no lo corcose y recomienda con la voluntad, saltará desecho en pedazos más menudos que las gotas de lluvia”.

“Hemos establecido leyes para nuestro ser; pero es indudable que sin nuestro ser, no hubiéramos podido deducir las leyes. Siempre el ser inexplicable es lo primero. Aquí está lo vago: la metafísica hace mal en sujetar lo vago a estas reglas: la presunción haría mal en negar lo vago, porque no  puede explicarlo”.

“Se siente bien lo ilímite, dentro del cuerpo limitado: como se ven cosas extrañas cerrando los ojos. Con los ojos cerrados veo; y, encerrado en mí, concibo lo que no se cierra. ¿Puedo fijar sus leyes? No. ¿Tengo derecho para decir que existe? Sí, puesto que existe en mí? 

“¿Puedo explicármelo todo? No puedo. ¿Negaré lo que no me explico? No tengo el derecho de negarlo, como no tengo el derecho de asentar un sistema metafísico sobre imaginaciones.”

“La inteligencia es esencialmente activa. ¿La obligaré a no pensar en lo que no ve claro? No: todo debe hacer su obra; y la de la inteligencia, de intelligo, es procurar entender. La conjetura es uno de los medios del conocimiento: la lógica natural dirige bien la conjetura: ésta, guiada por la lógica, se llama raciocinio.- Pues tengo la facultad de conjeturar, la ejercito. Deduzco pues, que no debo oponerme a la obra natural de la inteligencia, y que tengo el derecho de buscar la razón de lo vago por un camino racional. No fijaré lo que no sepa, pero investigaré lo que no sé. La razón buena no  conoce la cobardía filosófica: analiza todo lo que siente: estudia todo lo que ve”. 

“Hay límite para la razón: tiene el hombre imaginación e inteligencia, y aquella comienza su obra donde esta la acaba. No es que no haya más allá: es que no podemos ir. ¿Y por qué, si concebimos lo vago, o nos detenemos cobardemente ante ello, o queremos sujetarlo a una potencia de razón que precisamente allí termina? No se asiente lo dudoso; pero confiésese que existe”.



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Junio 15, 2015, 12:34:54 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                            UN NUEVO COMENTARIO SOBRE JOSÉ MARTÍ Y LA FILOSOFÍA.
                             Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Buena Fe, Los Ríos. Ecuador.



En la obra escrita de José Martí encontramos diversas definiciones conceptuales sobre filosofía e historia de la filosofía. En el artículo que os presenté ayer, podéis apreciar algunas valoraciones que el Apóstol hiciera sobre Filosofía e Historia de la Filosofía. Insistí en el hecho de que asumiera la idea de la analogía y la correspondencia como eje para la aproximación a la filosofía. Recordemos que entre 1871 y 1874, durante su estancia en España, Martí estudió las carreras de Derecho y de Filosofía y Letras, graduándose de ambas en la Universidad de Zaragoza. Años más tarde, ejerció el magisterio como profesor de historia de la filosofía en la Universidad Central de Guatemala. De ahí sus conocimientos de estas materias; aunque hemos de admitir que su formación en este sentido, ha sido fundamentalmente, de carácter autodidacta. No escribió libros, ni artículos específicos sobre estos temas, lo mejor de su pensamiento filosófico lo hayamos en sus <Cuadernos de Apuntes>, en sus <Juicios, sobre filosofía>, y a través de los múltiples ensayos que dedicó a figuras como Emerson, Beecher, Alcott, McGlynn, etc. en los que podemos encontrar numerosas propuestas conceptuales, valoraciones y  comparaciones de firme contenido filosófico. 

En sus Juicios, Martí insistió en la idea del conocimiento de las causas de  todos los fenómenos, de todos los seres, así como la capacidad para descubrir los puntos de unión que los aproxima y los establece en la unidad, y esto, según Martí es Filosofía, ciencia de las causas, <conocimiento de las causas de los seres, de sus distinciones, de sus analogías y de sus relaciones>.   Pero en su afán de encontrar lo sintético armónico en el contexto de la naturaleza, fue más allá del conocimiento de las causas, y trató de descubrir las relaciones, a través de las cuales se unen, en ese todo armonioso conjunto que es la existencia. Para esta etapa, con casi treinta años, escribió en el prólogo al Poema del Niágara, de Juan Antonio Pérez Bonalde, publicado en 1882: <La filosofía no es más que el secreto de la relación de las varias formas de existencia>.   Es en ese descubrir de los lazos que unen a todos los seres vivientes, que Martí declara que la filosofía junta <las imágenes de lo real que ve en torno suyo>, lo que según el Apóstol, es algo inherente al hombre, que trata de explicarse todo lo que le rodea, todo lo que ve, todo lo que en torno suyo se desarrolla, por lo que llegó a afirmar, que <el ejercicio de esa tendencia produce el conjunto de observaciones que forman la filosofía>.

El séptimo de sus cuadernos de apuntes  contiene dos referencias de interés desde el punto de vista filosófico. La primera de ellas es la siguiente definición sobre filosofía:
 
“Filosofía sin miedo, y con fortuna, y precisión naturalista, y lengua adecuada a ella, sobre los apetitos, móviles ruines, y alicientes secretos de los hombres. Junta sin desconcertarse ni esconderse, las imágenes de lo real que ve en torno suyo, con aquellos hervores amorosos, en que vivía como presa y encendida”(…)

Otras ideas tratadas por Martí y que aparecen dispersas por su obra son: la existencia de la ciencia trascendental; aunque limitada en el hombre para llegar al conocimiento de verdades absolutas, su posición respecto al racionalismo o empirismo en filosofía, el poder del pensamiento del hombre,  las relaciones entre el yo y el no-yo, la posibilidad de llegar a la verdad absoluta en sí a partir de verdades concretas resultantes de las relaciones yo- no-yo, la Identidad Universal sobre la base del  pensamiento de Schelling, sus concepciones sobre lo Infinito y la Infinitud del Universo hasta concluir que lo condicional no puede ser infinito.

De su segundo cuaderno de apuntes cito esta sentencia:

“Un argumento contra los materialistas. Y ¿la impresión que hace en nosotros una palabra insultante o dolorosa, que no es materia, y subleva la dignidad y el dolor, que no se  encuentran al disecar el cadáver, sin golpe alguno material?"

Esta enseñanza no tiene otro interés, que no sea,  demostrar su posición respecto a las concepciones materialistas dentro de la filosofía. El inicio de la frase, cual verdadera sentencia, es más que suficiente para comprender su postura en este sentido. En sus “Juicios”, sobre filosofía asumió una actitud muy convincente respecto a la necesidad de asumir la esencia de cada tendencia, es decir, del idealismo y del materialismo: <Las dos unidas son la verdad: cada una aislada es solo una parte de la verdad, que cae cuando no se ayuda de la otra>.-  Aunque también se refirió a la necesidad de ir más allá del materialismo; pues éste solo nos puede conducir a establecer un hecho, cuyo razonamiento y reflexión quedan limitadas a las particularidades de las leyes materiales, sin considerar la existencia de las leyes del espíritu, pues, según afirma: <hay hechos en el mundo del espíritu>.  Hacia la búsqueda de esos hechos y leyes del mundo espiritual debe encaminarse el hombre en su análisis especulativo, por cuanto: <La filosofía materialista, al extremar sus sistemas, viene a establecer la  indispensabilidad de estudiar las leyes del  espíritu>.





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Junio 14, 2015, 12:57:43 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                              Reflexiones martianas sobre Filosofía e Historia de la Filosofía.
                              Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quinsaloma, Los Ríos. Ecuador.


José Martí se graduó de licenciado en filosofía y letras en la Universidad de Zaragoza, ejerció el magisterio en colegios y universidades de Guatemala y Venezuela y nos dejó notas y algunos ensayos, a través de los cuales podemos acercarnos a su pensamiento filosófico. Sus cuadernos de apuntes, sus juicios, sus múltiples ensayos dedicados a figuras de la historia, en relación con la filosofía, la ciencia y la religión, resultan imprescindibles para comprender su pensamiento  desde el punto de vista filosófico, y valorar las apreciaciones que hizo de notables figuras y de diversas tendencias filosóficas de todos los tiempos, desde la filosofía antigua griega hasta el evolucionismo antropológico de Spencer. 

Son múltiples las definiciones sobre filosofía. Desde sus orígenes mismos en el mundo occidental, en territorios jónicos y de la Magna Grecia hasta nuestros días con las ediciones de numerosos manuales y tratados, el concepto de filosofía ha evolucionado y adquirido matices a través del tiempo; sin embargo nos detenemos muy poco en las consideraciones que han hecho nuestros pensadores acerca de esta antigua rama del saber. Nuestro José Martí hace una definición conceptual muy precisa y con un extraordinario sentido científico, así, en sus “Juicios”, sobre filosofía nos expresa:

"Filosofía es la ciencia de las causas. Conocer las causas posibles, y usar los medios libres y correctos para investigar las no conocidas, es ser filósofo".

Dentro de estas valoraciones martianas, merece ser destacada también su constante recurrir a la idea de las relaciones y de las analogías, así nos expresa: "Filosofía es el conocimiento de las causas de los seres, de sus distinciones, de sus analogías y de sus relaciones".[/i]  Con esta definición, podemos valorar el profundo conocimiento del apóstol, fruto de su formación académica y de su sentido intuitivo al conducirnos al origen mismo del surgimiento de la vida, en tanto que de la forma, con la aparición de seres diversos, expresados en la multiplicidad y al propio tiempo con elementos comunes, que los enlazan y relacionan a través de la correspondencia, lo que sugiere un mismo punto de partida, un sentido unitario, una comunión de todas las almas, idea expresada desde siglos atrás por Plotino y Platón, y luego sistematizada más reciente por la rusa Blavatsky.  Investigar esta comunión de rasgos o elementos esenciales en la gran diversidad es tarea del filósofo, la búsqueda a través de la analogía y correspondencia, analogía convertida  en verdadera ley  y asumida por las doctrinas orientales desde tiempos inmemoriales y renacida para el mundo del occidente en el siglo diecinueve. Esta idea de las relaciones que se establecen entre los seres la resalta de nuevo Martí en su prólogo al “poema del Niágara” de Juan Antonio Pérez cuando expresa: "La filosofía no es más que el secreto de la relación de las varias formas de existencia". 

Si continuamos analizando sus valoraciones en torno a la filosofía podemos encontrar en “Juicios” - acápite dedicado a la filosofía- una distinción entre filosofía física y metafísica y critica la metafísica por considerarla irracional: “Es irracional puesto que las leyes de las cosas deben deducirse de la observación de las cosas: he aquí el error de la metafísica.”   Sin embargo, precediendo a esta afirmación sostuvo:

"Al estudio del mundo tangible; se ha llamado física; y al estudio del mundo intangible, metafísica. La exageración de aquella escuela se llama materialismo; y corre con el nombre de espiritualismo, aunque no debe llamarse así, la exageración de la segunda".

Pero Martí, en etapa anterior de su vida, mientras estudiaba en España, se había identificado con la metafísica cuando la definió como: "el conjunto de verdades absolutas que sirven de leyes explicativas y fundamentales a todos los conocimientos humanos" . De ahí que podamos afirmar que independientemente de una aparente crítica, nuestro Apóstol hace una valoración precisa de lo que es la metafísica y la sitúa en el justo lugar que le corresponde, es decir, como la base de todo el saber ulterior humano; por cuanto, parte de verdades absolutas expresadas como las más grandes abstracciones filosóficas. Por otra parte, considera a la filosofía como todo un sistema de integración y no como una simple sumatoria de observaciones y cuestionamientos. Para Martí existía la filosofía, como también existía la religión, y la filosofía no puede ser dependiente y sierva de la religión:

“No puede haber una filosofía, como no puede haber una religión: hay la filosofía y la religión. Aquella es el volver constante de los ojos del hombre hacia las causas de lo que en sí siente y en torno suyo y más lejos muévese y ve; esta es la aspiración de todos los seres, idéntica en todos los pueblos, común a  existencia en que sea cosa real lo que allí vagamente te concibe, poéticamente te exagera e inflexiblemente te necesita”.

Estas definiciones martianas  nos demuestran su condición de filósofo, de pensador extraordinario y no de un escritor filosófico, idea un tanto vaga a la cual se acude en ocasiones al intentar definir la postura filosófica de Martí. Un escritor filosófico toma elementos referenciales, recrea una idea y puede hacer una valoración. José Martí  asume una actitud de crítica a partir de conceptos suyos, los cuales son de una gran profundidad y demuestran no solo su saber enciclopédico, sino su sentido visionario y su intuición creadora, que se evidencia cuando nos ofrece su definición conceptual del Universo, al  asumir aspectos esenciales de la filosofía de varios  sistemas o tendencias y refuta con seguridad y precisión lo que considera errores filosóficos.

Analizado el concepto de filosofía según la enseñanza de Martí y precisando su condición de filósofo, hemos de detenernos ahora en sus valoraciones acerca de la historia de la filosofía.  Las definiciones que hace sobre historia de la filosofía pueden considerarse  muy adelantadas a su tiempo, no copiadas de los tratados tradicionales de esta materia, sino fruto de sus reflexiones. Estas enseñanzas corresponden a la etapa de su vida en que ejercía el magisterio en Guatemala. Analizando fragmentos de sus “Juicios” sobre filosofía, he encontrado una frase determinante para poder afirmar que esta definición fue hecha por Martí mientras desempeñaba el cargo de catedrático de la Universidad Central de Guatemala, así como profesor de su Escuela Normal.  Precediendo al concepto que a continuación cito, aparece la frase: <Comentando esta acepción de la Historia a mi misión en esta cátedra>. Y luego es que nos encontramos este análisis conceptual sobre historia de la filosofía:

“Historia de la filosofía no querrá decir exposición de los diversos sistemas filosóficos, porque eso, dicho de ésta, lleva exposición y no es historia. Quiere decir estudio de los orígenes, desarrollo, estado actual, porque el probable venidero no me compete, de los conocimientos filosóficos, enumerando sus accidentes, sus adelantos, sus reacciones, las razones que ha habido para cada una de estas variantes y el espíritu sucesivo que los ha ido determinando y modificando“.

José Martí no ofrece una visión de la historia de la filosofía como una simple presentación estática de figuras y tendencias a través de los siglos de pensamiento filosófico. Para Martí la historia de la Filosofía es mucho más que esta serie secuencial de sistemas, para él hay que acudir a los hechos que determinan la existencia de dichas tendencias o movimientos filosóficos a través de las edades, es decir, las causas mismas, los elementos que se distinguen dentro de una escuela, y que serán asumidos en su esencia,  por la escuela siguiente, lo que algunos han llamado  principio del historicismo, y que el apóstol lo deja muy bien definido cuando expresó:  "las razones que ha habido para cada una de estas variantes y el espíritu sucesivo que los ha ido determinando y modificando".    Así, el Maestro nos presenta un concepto dinámico, carente de estaticismo, como suele percibirse con frecuencia cuando se revisan definiciones conceptuales de historia de la filosofía.

"¿Qué será pues, Historia de la Filosofía? Ciencia moderna debe conformarse a la acepción moderna de la historia. Antes se asignaban hechos; ahora se encadenan y razonan. Antes se narraba. Ahora se traba, se funde, se engranan los sucesos y  explican".   

Finalmente, en relación con esta definición, sabiamente expone: "Historia   de  la Filosofía es pues el examen crítico del origen, estados distintos y estados transitorios que ha tenido, porque ha llegado la filosofía a su estado actual".


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Junio 13, 2015, 01:34:45 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.


                                         DEL PENSAMIENTO DEL APÓSTOL.
               Selección y comentarios por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quinsaloma, Los Ríos. Ecuador.


Desde Quinsaloma, un pequeño pueblo de la provincia de Los Ríos, retomo el pensamiento de José Martí. Atrás va quedando Quevedo, con sus aires capitalinos, sin ser capital, ciudad atravesada por caudaloso río, con su emblemático malecón, sus parques, sus monumentos, sus hoteles, su bullicio y su tráfico excesivo, Babahoyo, verdadera capital provincial, con sus tradiciones, sus casas flotantes y sus barrios pobres que alternan con la modernidad y la belleza de su nuevas edificaciones, Vinces, el París chiquito, la pintoresca ciudad que intenta emerger de su detenido tiempo, con sus rotondas y sus ríos.
 
Volver al pensamiento de José Martí, es siempre un verdadero placer. Reencontrarnos con su enseñanza, a veces sutil y abstracta, a veces directa y concreta, pero siempre certera e inspiradora resulta siempre útil. Apóstol es el calificativo - entre los tantos que se le han dado - que mejor lo define, si se considera el significado de un apostolado. Su efímera vida, tal vez insuficiente para habernos dado todo lo que hubiera querido, aún permanece envuelta en el misterio. Hombre de acción, con un sentido práctico, capaz de aglutinar a centenares de hombres, que fundaba un diario, que ocupó cargos consulares, que fundaba un partido y organizaba una guerra, es al propio tiempo el extraordinario poeta precursor del modernismo en las letras hispanas,  el ejemplar ensayista que trazó pautas en el género, el maestro adorado por los estudiantes guatemaltecos y venezolanos, el filósofo de la teoría de las relaciones y de las síntesis, el que llegó tan lejos en ciertas abstracciones que resulta poco comprendido. 

Las siguientes citas están seleccionadas de sus obras completas. Las dejo a consideración del lector y estudioso de estos temas. Su reflexión nos abrirá las puertas de la meditación y comprensión ulterior de estos temas. En estas enseñanzas se podrá apreciar el carácter racionalista del pensamiento martiano.

La certeza, pues existe. El trabajo de la Filosofía consiste en investigar sus fundamentos, y la manera de adquirirla”.

 (Martí, J. Obras Completas. T. 21. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.50.)

" ¿Bastarán los objetos exteriores individuales y materiales  y aislados para llevarnos  a la cognoscencia de una verdad creadora eminentemente subjetiva?"

  (Martí, J. Obras Completas. T. 21. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.53.)

 “No creo en la providencia, porque mi razón no me hace ver sus efectos, ni sentir su necesidad.
No afirmaré yo que haya otra cosa:- mis afirmaciones serían abstracciones poéticas, bellas peculiaridades. No tendría razones con  que afirmar nada.
(…) Lo único verdadero es lo que la razón demuestra como tal.- Nada hay cierto más allá de ello.- Lo demás, cuando más, es probable.
No hay fe.- No hay derecho para tener fe.- ¿Qué derecho tenemos para creer lo que no se prueba, y hacerlo creer,- creyendo?
Lo racional es siempre efectivo.
Lo efectivo es siempre racional.
Lo efectivo es real.
La razón es, pues, la ley de la realidad.” 

  (Martí, J. Obras Completas. T. 21. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp. 35-36.)

“Pensar constantemente con elementos de ciencia, nacidos de la observación, en todo lo que cae bajo el dominio de nuestra razón, y en su causa: - he aquí los elementos para ser filósofo. Luego estos elementos son: observación y reflexión, cualquier otro elemento ayuda a averiguar, pero no es una base firme de filosofía.”   

   (Martí, J. Obras Completas. T. 19. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.362.)


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Mayo 24, 2015, 01:50:43 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.


                              Lo simbólico en la enseñanza martiana.
                                         (Segunda parte)
                        Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quito. Ecuador. 

La idea del cuatro se expresa a través de los cuatro ciegos hindúes de la narración. Nuestras sagradas escrituras cristianas acuden reiteradamente al simbolismo de cuatro, según el Génesis, Pisón, Gibón, Hidekel y Éufrates  son los cuatro brazos en que se repartía el río que  tenía su origen en Edén y alimentaba con sus aguas el huerto. De igual forma aparece el sagrado cuatro en el Apocalipsis  a través de la siguiente revelación:

“Vi a cuatro  ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol”. 
 

Estos cuatro ángeles sobre los cuatro ángulos de la tierra son los grandes custodios que conducen  el destino de nuestro planeta. Han sido reconocidos en las antiquísimas enseñanzas del oriente como los grandes Lipika que rigen el karma - como ley universal -, y en su colectividad  plasman en el plano de la objetividad, lo que idealmente se encuentra contenido en la  Mente Divina.

También el Apocalipsis nos presenta al cuatro en su “Adoración celestial”  al hacerse referencia a cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás, que son comparados en la mística visión de San Juan a un león, un becerro, un hombre y un águila en pleno vuelo. Así, la idea del cuaternario,  ya sea  a través del número o a través de la figura, aparece en todos los textos sagrados de la antigüedad. Cuando se expresa a través del número adquiere filosóficamente  una mayor significación, al constituir el número el símbolo fundamental de todo  <El ser permanente que buscaba la teoría filosófica  se encuentra en los números> , mientras que la figura es tan solo un jeroglífico convencional. El cuatro esotéricamente representa, según  la sabia y ocultista rusa Helena Blavatsky en “Isis sin Velo”la agnoscible causa o mónada primera y las tres emanaciones correspondientes de la  trinidad simbólica, también  las cuatro edades de la cronología indica: Krita, Tetra, Dwapara y Kali, en correspondencia con cuatro  grados evolutivos del hombre y  las cuatro condicionalidades geológicas por las que ha ido pasando nuestra tierra en su evolución.

La presencia de lo numérico no es algo exclusivo de este artículo. A través de los diversos números de la revista, devenidos en capítulos del texto posterior, la presencia del número es algo evidente. En su primer número el primer artículo está dedicado a Simón Bolívar, San Martín e Hidalgo, los tres grandes libertadores de América, el título del artículo es “Tres héroes”, luego aparece un pequeño poema: “Dos milagros”, y le sigue un relato: “Meñique”, en el que aparecen varios personajes; pero el campesino pobre tiene tres hijos, uno de los cuales es Meñique. Es decir, que se comienza con la idea de lo trino, expresado a través de los “Tres héroes”, se pasa por la dualidad de “Dos milagros” y se llega a la unidad, al uno, expresado a través del personaje central del relato; aunque no se separa la unidad de la trinidad, ya que en realidad son tres hermanos.

No impongo en modo alguno un criterio, no estoy diciendo que seamos capaces de descifrar códices para interpretar una enseñanza más allá de la palabra. Creo firmemente que el héroe cubano solo trató de dar un mensaje de amor a los niños y jóvenes, y trató de inspirarles y motivarles al conocimiento del mundo que les rodeaba. Pero tampoco podemos estar de espaldas a una observación y un orden en la revista, que resulta verdaderamente llamativo y que se reitera en mayor o menor medida en sus siguientes números.

De forma muy directa, José Martí, utiliza el símbolo de la serpiente y del águila en su extraordinario ensayo conocido como Lectura en “Steck Hall”. La serpiente es uno de los más antiguos símbolos, ha  sido asociada de igual forma con el bien y con el mal: <sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida>.   Pero, ¿Acaso el gran mérito de la serpiente bíblica, no está en haber conducido a la mujer al árbol del conocimiento? Téngase presente la enseñanza  del Génesis  de nuestras sagradas escrituras: <Sabe  Dios que el día que comas de EL - del fruto del árbol- serán abiertos vuestros ojos, y seréis como DIOS, sabiendo el bien y el mal>.   En el Libro de Números  se hace referencia a las serpientes destruyendo  con sus mordidas al pueblo de Israel  y a una serpiente de bronce hecha por Moisés  colocada de tal forma que pudiera ser vista por todo aquel que fuere mordido por una serpiente, así el mordido al ver la  serpiente de Bronce vivía.

Martí, la utiliza en el sentido del bien, con un significado positivo, con un marcado acento profético; en su primera intervención en Nueva York, en la reunión de emigrados cubanos en Steck Hall, la emplea como símbolo al final de su discurso, como un puente de unión entre los mares del sur y del norte, lo que recuerda la idea mística  de la  Serpiente que se muerde su cola para representar la Eternidad. 

“¡Antes de cejar en el empeño de hacer libre y próspera a la patria, se unirá el mar del Sur al mar del Norte, y nacerá una serpiente de un huevo de águila¡".  [/b]

Resulta significativa la idea martiana de una serpiente que nace del huevo de un águila. El águila estaba consagrada al sol  entre los antiguos griegos y persas. Los egipcios la consagraron a Horus, los coptos le rindieron culto con el nombre de Ahom, y los griegos la consideraron como el sagrado emblema de Zeus. De cualquier forma, resulta un símbolo que representa el bien, un símbolo que representa a la Divinidad y  de ella surgiendo  todo.

En la antigua Grecia  solía representarse simbólicamente  por dos serpientes a los nodos ascendente y descendente de la Luna.  Hermes llamó a la serpiente el más espiritual de todos los seres y paradójicamente en la mitología griega se  menciona  al héroe  mítico fundador de Tebas - Cadmo -  matando a un dragón - serpiente-  que asolaba al país -. En tiempos antiguos era considerada como <el primer rayo de luz, emanado del abismo del Divino Misterio>.    La serpiente y el dragón eran nombres dados a los sabios, a los adeptos  y místicos  del pasado, siendo así mismo una alusión a las Deidades. El Dragón de la Sabiduría es el Uno. Esotéricamente Elohim es también la serpiente o el dragón que tentó a la mujer primitiva. Es símbolo de la regeneración psíquica y de la inmortalidad. En las antiguas tradiciones hindúes la serpiente Ananta sobre las Aguas Primordiales es la representación alegórica de Vishnú en su condición de Infinitud.  Puede ser también vista, como una abstracción filosófica alegórica relacionada con el tiempo infinito incluido en el espacio - Espacio Abstracto Absoluto -  que contiene en sí el germen y envía  de manera cíclica el fruto de dicho germen. Decir serpientes de sabiduría, es decir nagas, mahatmas, adeptos, iniciados. El Naga es considerado hombre sabio dotado de poderes mágicos en la América central y del sur, en la India, en la antiquísima Caldea y el Egipto. La idea de la serpiente utilizada por Martí hemos de asumirla pues, en su sentido iniciático y no en su sentido cosmogónico, como símbolo de la  Sabiduría Iniciática- como la consideraron  los Nagas indos y tibetanos y hasta los cristianos primitivos.








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Mayo 23, 2015, 05:25:52 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                               Lo simbólico en la enseñanza martiana.
                        Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quito. Ecuador. 


Lo simbólico está  presente en la obra de José Martí, a veces de manera sutil, lo que puede percibirse en obras aparentemente sencillas como “La Edad de Oro”, en la que utiliza lo numérico a través del dos, el tres o el cuatro, o de forma muy directa e intencional, como el símil utilizado en su “Lectura en Steck Hall”, sobre el nacimiento de una serpiente a partir del huevo de un águila.

A través de las edades, los místicos, sabios e iniciados de todo el mundo han utilizado lo simbólico, ya sea a través del número, del ideograma, de la figura, o del emblema, para expresar una idea de profundo contenido, no comprensible para todos, sino para una exigua minoría capaz de captar lo que se esconde detrás de lo simbólico. Así, podrá representarse a través de la figura o del número la génesis del Universo, desde el sagrado punto matemático, que expresa solo el pensamiento de la Deidad que se prepara para su creación, hasta la estrella séptuple con su mensaje de las Jerarquías Creadoras del Universo.

En el último de los capítulos de “La Edad de Oro”, Martí nos conduce a la idea de lo simbólico, expresado a través de lo numérico. Aparece el cuatro, la Tetraktys de Pitágoras, con cuya enseñanza estuvo identificado Martí, llegando a hacer valoraciones que lo llevaron a escribir que el místico geómetra de Crotona <confundía lo matemático con lo moral> y que <todo lo hacía salir de las matemáticas>. Cuando utiliza el recurso de los cuatro ciegos hindúes que quisieron saber cómo era un elefante, nos da una muestra de la sabia utilización de lo simbólico.  Pero Martí no se limita al cuatro, resulta que en la historia que se narra, el elefante se ha comido treinta y nueve tortas de arroz y quince tortas de maíz, servidas en una fuente de plata con un pie de ébano, lo que sin duda, tiene un sentido totalmente simbólico, no solo en lo concerniente al número, sino que toda la narración es en sí de carácter simbólica. El hecho de que los cuatro hindúes sean ciegos y quieran descubrir las cosas del mundo que le rodea, ha de verse como el sentimiento inherente al hombre de tratar de descubrir, a pesar de sus limitaciones todo lo que existe en torno a él.  Cada uno describe de forma diferente al elefante, lo que nos da la medida de todas las interpretaciones que el hombre puede hacer de un mismo aspecto de acuerdo a su percepción de las cosas, así como la existencia de múltiples verdades, todas ellas verdades relativas que podrán conducirnos hacia la gran verdad universal o absoluta, lo que el Apóstol fue capaz de sintetizar, en esta enseñanza tomada de sus cuadernos de apuntes: "todas las ramas a un tronco y todos los rayos a un sol, todas las ciencias van a una ciencia, todas las verdades van a una verdad".

En las filosofías orientales se ha comparado la plata – elemento que aparece en la narración-  no solo con el sentido de la pureza, sino con la luz blanca,  que al propio tiempo representa el estado de conciencia integrada de la Realidad, cuya manifestación es el Logos, llamado indistintamente en el oriente Mahesha o el Gran Señor, y al que se le describe brillando <cual montaña de plata>. Por otra parte hemos de considerar que la fuente de plata está sostenida con un pie de ébano, la madera de este árbol que pertenece a la familia de las ebenáceas, es una de las más apreciadas, lo que representa el valor de lo que sostiene a la fuente de plata.

Respecto a lo numérico, además del cuatro, aparece el treinta y nueve y el quince, que vistos aisladamente, tal vez no nos den la idea de lo simbólico, pero de forma descompuesta sí. El primero de ellos está conformado por el tres y el nueve, que al sumarse hacen el doce, número que nos da la idea de las Doce Jerarquías Creadoras del Universo.  Se trata de una Gran Jerarquía de Seres que coopera  con nuestra Deidad Planetaria. Las Grandes Jerarquías de Inteligencias Espirituales son el fruto de la evolución de pasados Kalpas*  en pretéritos universos. Estos sagrados seres, lograron completar su evolución hominal, desarrollaron a plenitud su autoconciencia al pasar por esta etapa evolutiva. Una vez completada dicha evolución humana alcanzaron un grado tal de desenvolvimiento espiritual que se han convertido en cooperadores con Ishvara o el Logos de nuestro sistema solar. Estas son las Jerarquías que dirigen y moldean, los Arquitectos, los Constructores de sis-temas solares. Son las directoras de la evolución espiritual, intelectual y física del hombre, y por tanto la Gran Jerarquía de Seres que coopera  con nuestra Deidad Planetaria. En la presente etapa de evolución, de estas Doce Jerarquías Creadoras, - según se describe en las enseñanzas esotéricas del oriente- cinco de ellas se encuentran más allá del alcance de la conciencia de los más grandes místicos e iniciados en los misterios. Cuatro de ellas han alcanzado la liberación, y una está tocando los umbrales de la misma. De esta forma,  solo tenemos que ver al presente con siete de Ellas, las cuales se encuentran en relación directa con nuestra evolución espiritual, mental y física.

El otro número que parece en la narración, es el quince, recordemos que el elefante ha comido quince tortas de maíz. El quince está formado por la sumatoria del diez y el cinco. El diez representa la síntesis del Universo y el cinco es el pentágono, que llevado a la simbología emblemática es una estrella de cinco puntas. Desde los primeros intentos del hombre en buscar el origen y la esencia de todo, los números jugaron un papel determinante. Pitágoras, seis siglos antes de la era cristiana había afirmado que el origen de todo yacía en el número, que el número era el punto de inicio, el fundamento y la causa de todo; pero el sabio de Crotona fue más allá de las matemáticas para crear todo una verdadera metafísica numerológica, fundamentada en la idea de un orden racional y jerárquico del Universo.

Respecto al diez, hemos de recordar que desde los tiempos de Pitágoras se hacía referencia a las diez virtudes pitagóricas de la Iniciación, necesarias antes de la admisión, comparables a los Paramitâs de la perfección predicadas y cumplidas con rigor por los budistas, así como a las reglas prescriptas por Manú. Para los pitagóricos, el diez o la década adquirió un trascendental valor, por cuanto, representaba según sus concepciones, la madre de todos los números, cuya expresión gráfica es la Tetraktys, símbolo de la perfección ideal, modelo perceptible en todos los ámbitos de la naturaleza. Aún en nuestros días, la utilización del llamado sistema numérico decimal, tiene su origen en esta definición de Pitágoras y sus seguidores.
                                                         
El cinco, constituye en su forma emblemática, como figura, una estrella de cinco puntas, lo cual representa al hombre perfecto desde el punto de vista físico, emocional, mental, intuicional y espiritual. Téngase en cuenta la idea de la estrella que siguieron los magos del lejano oriente en nuestras sagradas escrituras en relación con el nacimiento de nuestro señor. Constituye pues, el símbolo de la Iniciación mística en los grandes misterios.

* Un Kalpa es considerado un ciclo de tiempo. Equivalente a un día y una noche de Brahmâ. Constituye aquel período de expresión del Universo, no solo de su etapa de actividad o manifestación, o sea, el manvántara, sino, además el pralaya, es decir el período de disolución o reposo que siempre le sucede.

(Continuará)



 


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Mayo 22, 2015, 07:33:51 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                             La filosofía de las relaciones que soñó Martí.
                          Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quito. Ecuador.

He estado presentando en estos días cercanos al 19 de mayo, día de la muerte de José Martí, algunos artículos dedicados a resaltar aspectos de su singular y efímera vida, así como de su grandiosa obra. Ya se publicó: “La filosofía en la obra de José Martí”, “El sacrificio y el deber como ley en José Martí” y de manera especial, el propio 19 de mayo: “El mejor hombre de nuestra raza”. Además con cierta frecuencia he estado presentando selecciones de su obra de contenido filosófico,  que a través del tiempo he ido agrupando.

El artículo que os presento ahora es una reflexión sobre la idea de José Martí acerca de la teoría de la filosofía de las relaciones.

En su segundo cuaderno de apuntes escribió: “Lo común es la síntesis de lo vario, y a Lo Uno han de ir las síntesis de todo lo común: todo se simplifica al ascender”.    Desde muy joven Martí se sintió motivado a conformar una doctrina, que fuera capaz de unificar en su sentido esencial las diversidades que han expresado los múltiples sistemas filosóficos y religiosos a través de los años. En los primeros siglos de la era cristiana, un venerable maestro que predicaba su enseñanza a un reducido grupo de discípulos, a los que exigió guardar el secreto del conocimiento, intentó unificar la verdad que subyace en lo más recóndito de cada sistema de enseñanza, es decir, el conocimiento esotérico, el que se reserva solo para los elegidos capaces de descifrar y desentrañar la verdad detrás del misterio, de interpretar lo que se oculta detrás de cada leyenda, fábula o mito, lo que ha permanecido guardado y protegido, reservado a unos pocos que sean capaces de <atravesar desde la otra orilla>. Este místico fue  Ammonio Saccas, y sus discípulos más eminentes: Orígenes, Plotino y Longino, quienes, junto a su gran maestro, integraron el llamado “Sistema Ecléctico Teosófico”, conocidos después como los Analogistas, pues sus doctrinas estaban fundamentadas en las analogías y correspondencias entre las enseñanzas, y desde esa perspectiva se encaminaba la síntesis, y no en una simple  sumatoria generalizadora  de todas ellas. Este grupo de místicos defendieron la idea de la existencia de una Deidad Absoluta, impenetrable y suprema., o esencia infinita, raíz de toda la naturaleza y de todo aquello que es, visible e invisible.                                                                                                                                       

Con frecuencia, se hace una interpretación errónea de la idea esencial de estos intentos especulativos, matizados por el misticismo religioso, y que culminaron con el esplendor del Neoplatonismo,  a partir de la fuerza espiritual y de la profundidad filosófica que le distingue en años posteriores, con el protagonismo de Plotino.  Se trata de un sistema de síntesis y no de unificación de hechos aislados, no puede verse sincretismo, sino rasgos disimiles procedentes de enseñanzas tan distantes en tiempo y aun geográficamente, que parten de elementos neopitagóricos y de otros procedentes del pensamiento de Filón de Alejandría, hasta aspectos del aristotelismo y del estoicismo.

Este sistema que  había ideado el Apóstol, y que llamó filosofía de las relaciones, se basa en las relaciones de todos los sistemas y tendencias entre sí, y aún los vínculos entre figuras cimeras de la filosofía, está fundamentado en un concepto de síntesis, que percibió Martí con su sentido visionario desde siempre; pero que llegó a comprender en su profundidad con el estudio y la interiorización de lo mejor del pensamiento filosófico de todas las épocas y lugares, desde el esoterismo oriental, hasta el misticismo cristiano, desde la teoría de las ideas de Platón, hasta las hipóstasis emanatistas de Plotino, desde el idealismo de la filosofía clásica alemana, hasta el librepensamiento de la ilustración francesa, sin olvidar sus preferencias de juventud: Krause y  Balmes, así como la asimilación del Krausismo español predicado por Julián Sanz del Río,*  lo que fue determinante en sus concepciones filosóficas; aunque ya la idea de la filosofía de la síntesis estaba arraigada en él, al comprender que: "en esta inmensa suma de analogías que componen el sistema universal, en cada hecho pequeño está un resumen, ya futuro o pasado; un hecho grande".

De esta forma, en esta filosofía de las relaciones, concebida por Martí, aún  antes ponerse en contacto con el Krausismo español y con la enseñanza de Karl Krause, las  relaciones sujeto-objeto como eje de la asimilación y formulación conceptual conducen de manera subjetiva e individual, necesariamente a una relación  que lleva al sujeto que examina hacia el objeto examinado, y por lo tanto, los relaciona y los une en la síntesis. 

Sostuvo también el Apóstol, que de la relación absoluta entre los seres surge el sentido de la identidad, y de la identidad de todos ellos se hace la gran identidad, lo que le aproxima en cierta medida, a la idea de identidad universal sostenida por Schelling; y que el Apóstol sintetiza en el segundo cuaderno de apuntes así:

“Hay un Todo de ser que se desenvuelve y se precipita en seres, de los que cada uno es el todo de que nace. De lo uno se deriva lo múltiple, que en cada una de sus manifestaciones representa en sí todo lo uno. El yo es el universo mismo, y el universo mismo no es más que el yo. En lo más pequeño, el todo, y en el todo lo mas pequeño. Así el sistema. Relación absoluta entre un ser y otro ser, de tal manera que todos son idénticos y todos hacen la gran identidad”. 

En las valoraciones que hace acerca de la ciencia trascendental, considerando la enseñanza de Balmes, logra, la más acabada de sus profundas reflexiones al afirmar:

“Todo va a la unidad, todo a la síntesis, las esencias van a un ser; los existentes a lo existente: un padre es padre de muchos hijos: un tronco es asiento de infinitas ramas: un sol se vierte en innúmeros rayos: de lo uno sale en todo lo múltiple, y lo múltiple se refunde y se simplifica en todo en lo uno.” 

Pero la brevedad de su paso por la tierra y su dedicación total a la organización de la gesta independentista cubana del final de siglo diecinueve, limitaron la consumación de su idea. Todo quedó disperso, algunas anotaciones demuestran su condición de hombre de mente especulativa, de pensamiento prolífico y profundo que analizó detenidamente todo lo que le rodeó, todo lo que le preocupó, todo lo que asimiló desde la experiencia demostrada y también desde lo intuitivo  e imperceptible que solo seres como él han podido asimilar. 

La filosofía de las relaciones desde la perspectiva de la síntesis es una constante en la enseñanza martiana. A pesar de no dejarnos textos filosóficos, aunque se aparta aparentemente de su idea de relación y síntesis, luego de conocer la obra de Krause y comprender que ya estaba tratado por este filósofo, no podemos dejar de admirar su condición de filósofo y de defenderle y sentirlo nuestro siempre,  especialmente en días como estos.   

*Julián Sanz del Río (1814-1869) fue en gran  medida el promotor del Krausismo español. Este movimiento filosófico se desarrolló en España a partir de las ideas de Krause, que si bien, no tuvieron una gran influencia en Alemania, su patria, en tierra española tuvieron una gran resonancia. Julián Sanz desarrolló sus enseñanzas y surgió el llamado Krausismo como movimiento filosófico limitado a España. Más que importancia filosófica, ejerció su influencia en la renovación de la enseñanza y las teorías pedagógicas. El Krausismo se basaba en la interpretación de las obras de Krause, que defendía el panteísmo inspirado en el idealismo alemán y en Spinoza. Krause logró sintetizar desde el punto de vista metafísico la moral de los ideales humanitarios y las matizó del misticismo.


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Mayo 22, 2015, 09:31:10 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

Mayo 21, 2015, 08:13:15 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.


                                         DEL PENSAMIENTO DEL APÓSTOL.
                            Selección y comentarios por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quito. Ecuador.

El Apóstol cubano nos da una verdadera lección filosófica acerca de la perdurabilidad de lo que se esconde siempre tras la apariencia,  lo que ha definido como triunfo esencial, invisible y perdurable. Sin entrar en tecnicismos académicos, lo que al parecer no le interesó, nos conduce a reflexionar en las categorías de lo temporal e intemporal, de lo transitorio y lo perdurable. Lo hace desde la abstracción, sin apartarse del sentido práctico de la vida y sin abandonar al hombre poeta que lleva siempre.

Se enfrenta al materialismo que limita al hombre a una sumatoria de aspectos perceptibles, dejando a un lado su naturaleza espiritual, la que siempre resaltó el autor de "Versos Libres", aunque algunos se empeñen en seguir negándolo. La reiteración de la idea de lo ilimitado es expresada ahora llevada al plano de la individualidad humana, el hombre puede percibir,  a pesar de su sentido limitado lo ilímite, concepto que había abordado ya en sus segundo cuaderno de apuntes, en el que sostuvo que para la concepción de la categoría de lo Infinito es necesario conformarse dos ideas: “la de conjunto de seres y la negación de límite.” Y llega a sostener la sentencia de que “lo condicional no puede ser infinito", lo que recuerda sobremanera  la enseñanza de Giordano Bruno respecto a su cosmovisión, con un sentido de infinitud y una visión de conjunto. Recordemos que el naturalista renacentista había afirmado la infinitud del universo y la infinitud de todos los mundos contenidos en él, lo que Martí proclama como negación del límite.

En su concepción cosmogónica, Martí no pone  límites al universo, lo que halla su similitud con la afirmación de Giordano Bruno respecto a la Infinitud del Universo. Para Giordano Bruno la <mente en cada cosa>  representa la Deidad expresada en todo el universo, Dios en todo el Universo y en cada una de sus partes: principio de la Inmanencia Divina,  lo que apreciamos en Martí, a través de la contemplación de un Universo "blando y sumiso, y a todo lo vivo surgiendo de un seno y yendo al seno, y sobre todo lo que vive, al Espíritu que vivirá, y al hombre en sus brazos".    Cuando Martí aborda el abstracto concepto de la infinitud parte de la premisa de la negación de límite.

Schelling (1775-1854) y Fichte (1762-1814) fueron capaces de llevar este concepto de infinitud universal al caso particular del hombre, llegando a proclamar el primero - Schelling- que <el mundo infinito no es más que nuestro espíritu creador en sus infinitas producciones y reproducciones.> De esta forma el gran idealista alemán, que fue desde el idealismo trascendental hasta la filosofía de la Naturaleza, llega a resumir,  - según el propio Martí-, la identidad de la naturaleza, a la que veía como historia del espíritu. Fishte en la última etapa de su orientación filosófica reserva la categoría de Absoluto para Dios,  y por tanto infinito, mientras que al hombre lo ve entonces, como una mera existencia, lo que recuerda la idea martiana de que lo condicional no puede ser infinito, expresada también en las enseñanzas que presentamos. Martí distingue entonces las categorías de lo Eterno y lo perecedero. Lo condicional se corresponde con lo perecedero, lo transitorio, todo lo que se pierde en el transcurso del paso por la  manifestación en los planos de la existencia de nuestro sistema. Lo eterno es aquello que sobrevive o perdura a través de la evolución hominal en sus diversas vertientes - esa supervivencia de los principios espirituales -a los que se refirió la rusa Blavatsky- que forman la triada superior imperecedera humana: Atma o principio espiritual propiamente dicho, Buddhi o principio Intuicional y Manas o principio mental en su aspecto superior, principios que unifican al cuerpo espiritual descrito por San Pablo, con los niveles divinos de la existencia - Adi, Anupadaka y  Atma Superior. Otros prefieren mantener la categoría de lo Eterno de forma exclusiva, para el Aquello o la Gran Realidad Eternal y todo lo expresado y manifestado en el universo, en la condición de temporal, transitorio y perecedero.

Reflexionemos pues con estas enseñanzas del gran hombre que fue José Martí, cuando solo nos separan horas del 120 aniversario de su histórica muerte.

“Hay dos clases de triunfo: el uno aparente, brillante y temporal: el otro esencial, invisible y perdurable. La virtud, vencida siempre en apariencia, triunfa permanentemente de este segundo modo. El que la lleva a cuestas, es verdad, tiene que apretarse el corazón con las dos manos para que de puro herido no se le venga al suelo: que tan roto le ponen los hombres el corazón al virtuoso, que si no lo corcose y recomienda con la voluntad, saltará desecho en pedazos más menudos que las gotas de lluvia”.

“Nuevas pruebas amontona la experiencia contra los que mantienen que todo en  el hombre es producido por el choque de una acción externa; que el hombre no es más que un pedernal que al ser herido por el eslabón produce chispas; que no es más, en suma, el hombre que un receptor de impresiones, que tiene el poder de ordenarlas y contarlas, o un haz de nervios, que los actos exteriores sacuden caprichosamente, sin reconocer en las facultades espirituales del hombre, que niegan la capacidad de reproducir actos que no necesitan de nuestro juicio o el calor de nuestra imaginación”. 

“Tan aceptada por los hombres civilizados como la teoría de la gravitación es hoy la teoría de que el orden del Universo es el de una mente suprema trabajando silenciosa y regularmente a través de las edades, y no espasmódicamente.”

“A lo que se ha de estar no es a la forma de las cosas, sino a su espíritu. Lo real es lo que importa, no lo aparente”. 

“Hemos establecido leyes para nuestro ser; pero es indudable que sin nuestro ser, no hubiéramos podido deducir las leyes. Siempre el ser inexplicable es lo primero. Aquí está lo vago: la metafísica hace mal en sujetar lo vago a estas reglas: la presunción haría mal en negar lo vago, porque no  puede explicarlo”.

“Se siente bien lo ilímite, dentro del cuerpo limitado: como se ven cosas extrañas cerrando los ojos. Con los ojos cerrados veo; y, encerrado en mí, concibo lo que no se cierra. ¿Puedo fijar sus leyes? No. ¿Tengo derecho para decir que existe? Sí, puesto que existe en mí? 

“¿Puedo explicármelo todo? No puedo. ¿Negaré lo que no me explico? No tengo el derecho de negarlo, como no tengo el derecho de asentar un sistema metafísico sobre imaginaciones.”

“La inteligencia es esencialmente activa. ¿La obligaré a no pensar en lo que no ve claro? No: todo debe hacer su obra; y la de la inteligencia, de intelligo, es procurar entender. La conjetura es uno de los medios del conocimiento: la lógica natural dirige bien la conjetura: ésta, guiada por la lógica, se llama raciocinio.- Pues tengo la facultad de conjeturar, la ejercito. Deduzco pues, que no debo oponerme a la obra natural de la inteligencia, y que tengo el derecho de buscar la razón de lo vago por un camino racional. No fijaré lo que no sepa, pero investigaré lo que no sé. La razón buena no  conoce la cobardía filosófica: analiza todo lo que siente: estudia todo lo que ve”. 

“Hay límite para la razón: tiene el hombre imaginación e inteligencia, y aquella comienza su obra donde esta la acaba. No es que no haya más allá: es que no podemos ir. ¿Y por qué, si concebimos lo vago, o nos detenemos cobardemente ante ello, o queremos sujetarlo a una potencia de razón que precisamente allí termina? No se asiente lo dudoso; pero confiésese que existe”.


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Mayo 21, 2015, 11:14:10 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                           El  sacrificio  y el sentido del deber  como ley  en José Martí.
                                 Quito. Ecuador. Por: MSc. Alberto Roteta Dorado.

El 23 de febrero del presente año apareció por primera vez mi Blog en el sitio FOROFILO. Quise que los primeros artículos fueran de temática martiana, los que me conocen saben de mi admiración por el que considero el ser más evolucionado nacido en mi patria, Cuba. El trabajo que os vuelvo a presentar hoy, cuando solo nos separan horas del 120 aniversario de la muerte del <hombre continental>, fue al primero que publiqué. Lo escribí en Cuba entre los días 19 y 20 de mayo de 2010. Fue redactado para ser dictado en el Oasis Martiano de la ciudad de Cienfuegos por motivo del aniversario de la su muerte. Hoy, cuando han pasado cinco años de su primera lectura en público, después de haber sido publicado en versión breve en los Estados Unidos de Norteamérica, y de haberse publicado hace casi tres meses en este Blog, quiero compartirlo de nuevo con ustedes. Para esta ocasión he suprimido su parte introductoria,  pues fuera del contexto de su primera presentación ha perdido su sentido.

Espero que el hecho de haberle colocado de nuevo no os limite para estudiarlo otra vez, en días como estos en que aún estamos envueltos en el recuerdo de la muerte del más grande de nosotros, días de sentimientos de misterio y misticismo, al saber que su prematura muerte fue decisiva para lograr su trascendencia, cual resurrección y asunción verdaderas. La perdurabilidad de su enseñanza por más de un siglo constituye la mayor prueba de una bien ganada universalidad y siempre será bien recibido un artículo que trate de mostrar la grandeza del hombre de "Dos Ríos".     

La figura del más grande, universal y simbólico de los cubanos de todos los tiempos ha sido analizada y valorada con exactitud y profundidad por grandes pensadores de diversas ramas del saber durante todo un siglo. “Martí: el apóstol”, de Mañach; “Martí: estudio biográfico”, de Manuel Isidro Méndez; “Martí: estudio integral”, de Medardo Vitier – premio del centenario- en la primera mitad del siglo pasado y más recientemente: “Introducción a José Martí”, del ensayista y poeta Fernández Retamar, “Vida y obra del apóstol José Martí”, del martiano profundo Cintio Vitier y “Cesto de llamas: Biografía de José Martí”, del investigador Toledo Sande, constituyen verdaderos paradigmas de estudios biográficos y valoraciones críticas de múltiples aspectos de la obra del autor de los “Versos Libres”.

El “Maestro” para todos, el Apóstol, no solo de Cuba; sino de Nuestra América, el más Universal y trascendente de los pensadores y políticos cubanos de todos los tiempos, el Presidente y  el Mayor General para sus compañeros en la contienda, el hombre continental e intérprete de América, según lo definiera Carpentier, la  voz y el santo de América, según Rodríguez Embil, nuestro gran fiador intelectual ante el mundo, para Marinello, el hombre mas puro de la raza, y el Adán culto, para la poetisa chilena Gabriela Mistral, el Arcángel para los letrados y también para los rústicos, el mago contador de fábulas, para los niños, el príncipe del castellano, para los que rigen el idioma, el primer “creador” de prosa que ha tenido el mundo hispánico, según Díaz-Plaja, el sabio insondable, para Fernández Retamar, y es que el hombre iluminado ha sido, es todo esto y mucho más, y permanecerá eternamente envuelto en lo que Lezama llamó <el misterio que nos acompaña>.   Fuente de inspiración para los más disímiles investigadores e intelectuales de todas partes del mundo, a la vez que ídolo al que se le venera desde siempre y por la eternidad.

No pretendo hacer un resumen biográfico de nuestro héroe, consúltese cualquiera de los textos citados anteriormente y podrá encontrar los pormenores de su intensa y corta vida. Me limitaré a tratar dos aspectos que me han resultado siempre atrayentes en la vida del maestro: el  sacrificio  y el sentido del deber. En carta  dirigida a Manuel Mercado, fechada el 18 de Mayo de 1895, conocida como testamento político, Martí expresó: “ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida  por mi país, y por mi deber” (…) Esta idea resume de manera colosal ese sentido de sacrificio en pos del deber, que desde muy temprana edad Martí logró interiorizar  y  llevar a un nivel de ideal. Siendo casi niño ya experimentaba el sacrificio al sufrir prisión y ser maltratado física y emocionalmente, al ser separado de sus padres y más tarde siendo aún adolescente tener que abandonar a sus padres queridos y a su amada patria durante su primera deportación a España; pero el deber del hombre, cual ideal de perfección, jamás se separó del joven que se sacrifica y lo conduce a desplegar una notable labor intelectual en España, lo que le abriría el camino posteriormente para ejercer el magisterio, el periodismo, la política y las relaciones públicas, hasta ocupar responsabilidades consulares destacadas en varios países de América.

En una triste carta a su madre desde Montecristi el 25 de Marzo de 1895 expresó: “El deber de un hombre está allí donde es más útil”, por eso Martí,  con esta convicción del deber como ideal y como ley aparece en su corta vida allí <donde es más útil>,asumiendo  su rol,  en lugares tan distintos y distantes de su amada patria como: España, México, Venezuela, Guatemala, Estados Unidos, Costa Rica y Santo Domingo.

Otros acontecimientos en la vida del apóstol que nos dan la medida de este sentido  del sacrificio podemos apreciarlos si analizamos la separación de su hijo y el fracaso de su matrimonio con Carmen Zayas Bazán. Alejarse  de su hijo lo marcó profundamente, deprimido brotaron de lo más recóndito de su alma  los hermosos y tiernos versos del “Ismaelillo”, que junto a sus “Versos Libres”, renovarían las letras hispanoamericanas en la poesía, sin que su autor se lo propusiera. Más tarde en una conmovedora nota, donde podemos apreciar la nostalgia del padre incomprendido superada  por el estricto sentido del deber patrio como ideal, Martí expresó: “Hijo: Esta noche salgo para Cuba: salgo sin ti, cuando debieras estar a mi lado: al salir pienso en ti” (…) ¿Acaso es el reclamo del padre incomprendido a un hijo que no se aproximó a la grandeza y genialidad  inherentes en él? Aún cuando es justamente un reclamo y una sentencia <debieras estar a mi lado>, va matizado de la ternura y del amor que el héroe siempre profesó por su hijo: <al salir pienso en ti >.

Su renuncia en 1891 a los consulados de Argentina, Uruguay y Paraguay, así como a la presidencia de la  Sociedad  Literaria Hispanoamericana, para dedicarse completamente a la labor patriótica son otros dos ejemplos de ese sentido del sacrificio en pos del deber al que hice  referencia. La entrega total a la gesta independentista del noventa y cinco y a su preparación necesaria dentro y fuera del país es asumida por Martí con verdadera pasión a partir de su visión sacra del sentido del deber.

Si analizamos su producción literaria, resumida en sus grandes poemarios: “Ismaelillo”, “Versos libres” y “Versos sencillos”, su única novela “Lucía Jerez” o “Amistad funesta”, sus obras para teatro: “Amor con amor se paga”, “Abdala” y el drama “Adúltera”, concluiremos que es, sin duda, escasa;  hubiera podido ser mucho más extensa y diversa,  sin embargo, se sacrifica el poeta de vanguardia, introductor junto al cubano Julián del Casal, el colombiano José Asunción Silva y el mexicano Gutiérrez Nájera, del modernismo en las letras hispanoamericanas, se sacrifica el novelista, que no fue notable, pero si sincero y medido, se sacrifica el dramaturgo que vio representadas sus obras en importantes escenarios de América; y ese sacrificio – cual verdadera ley con sentido sacramental-, lo hace Martí por el deber patrio, y esto  lo hace mejor escritor, lo que advirtió sabiamente Henríquez Ureña al afirmar:

“Pero el escritor, que se encogía para ceder paso al hombre de amor y deber, reaparecía aumentado, transfigurado por el amor y por el deber: la vibración amorosa hace temblar cada línea suya, el calor del deber le da transparencia”.

Atrás quedarían sus ambiciones literarias, sus múltiples proyectos, sus posibles textos dedicados a “Rafael, Miguel Ángel, Voltaire, Rousseau”;  pero se alzaba triunfante el enérgico gestor de la emancipación cubana, aquel que supo vislumbrar que:

“En la tierra, el único placer es el cumplimiento del deber: la única fuerza enérgica- el amor.- De aquel hasta las penas son placeres.-De éste hasta los dolores son impulsos: - en bien o en mal ciertamente: ¡dichoso el que ama a aquella de quien es amado! Porque ni el amor basta ni el cumplimiento del deber basta.”

El maestro que enseñaba las grandezas de Platón, la humildad y sinceridad de Sócrates, el misticismo de Balmes, o que percibiera que “hay un cúmulo de verdades esenciales que caben en el ala de un colibrí”,  aquel que ejerciera con dignidad en colegios de Venezuela y Guatemala, donde resultó admirado y querido como orador y como profesor de Historia de la Filosofía y de literatura  francesa, inglesa, italiana y alemana, el defensor de los maestros ambulantes, el que pretendió escribir un texto didáctico y ameno de Historia de la Filosofía para complacer a sus alumnos guatemaltecos, se sacrifica también por el deber, deber que ha de asumir en la contienda; y esto lo hace un verdadero maestro, lo que sintetizó magistralmente en su libro Guatemala:  “Sin perturbar mi decoro, sin doblegar mi fiereza, el pueblo aquel, sincero y generoso, ha dado abrigo al peregrino humilde. Lo hizo maestro, que es hacerlo creador”.

El traductor preciso y certero, que pretendió que el lector no percibiera que las obras fueron escritas en otro idioma; por cuanto, traducir era para el un acto más allá del cambio de palabras, era <transpensar>, “traducir es estudiar, analizar, ahondar”.  Por eso nos entregó verdaderas obras maestras. Del  francés Víctor Hugo “Mis Hijos”, obra de un especial significado para Martí, recordemos que lo admiró y estudió a fondo no solo su obra; sino los motivos contextuales desde el punto de vista histórico y social que las determinaron. Para el Apóstol traducirlo fue un verdadero deleite: “de él, traducir es pensar en la mayor cantidad de castellano posible lo que él pensó, de la manera y en la forma en que lo pensó él,  porque en Víctor Hugo la idea es una idea, y la forma otra. Su forma es una parte de su obra, y un verdadero pensamiento: puesto que el crea allí, o la traducción no sería una verdad, o en ella es preciso crear también.- Yo no lo he traducido,  lo he copiado”.   Tradujo además de Hugh Conway su novela “Misterio” y esa joya de la norteamericana Helen Hunt Jackson: “Ramona”, obra en la que depositó su atención y cuidado, considerada su mejor traducción, amén de las obras didácticas sobre lógica y antigüedades griegas y romanas; con las que ganaba para el sustento.  Hubiera podido dedicarse a la traducción de las obras más sobresalientes de su tiempo, pero solo nos dejó las citadas antes porque también se sacrifica el buen traductor por el deber patrio.

El filósofo que si mantuvo cátedra; aunque por breve tiempo, que no escribió textos sobre estas materias; pero pudiéramos conformar sendos tratados al unificar su enseñanza filosófica, inherente; aunque muy dispersa en toda su obra, aquel que definiera a la filosofía como  <la ciencia de las causas>, el que pretendía establecer la filosofía de las relaciones y se detuvo al descubrir que Krause se le había adelantado, el genial pensador que percibió que “todos los mundos van, en el universal sublime armónico sintético conjunto, a Dios”,  el que ejerció como profesor de historia de la filosofía, y que profundizó en las doctrinas de Hegel, Kant, Fishte, y sobre todo en Balmes y Krause, se sacrifica y solo deja anotaciones al respecto;  también por el ideal del deber.

El crítico de arte y literatura que se refirió acertadamente a la trascendencia de los pintores impresionistas de su tiempo, o a los novelistas y poetas que hoy día han perdurado,  que nos dejó páginas antológicas en este sentido, se sacrificó al asimilar el deber como ley.   El periodista y cronista eficaz que llegó a ser publicado en más de veinte diarios de América Latina y que mantuvo columnas y secciones en prestigiosas publicaciones como: El Partido Liberal  de México, La Opinión Nacional y la Revista Venezolana de Venezuela, La Ofrenda de Oro de New York, La Pluma de Colombia, La Nación de Argentina, La República, de Honduras y por supuesto la emblemática Edad de Oro,  que mantuvo al día en varios países de América los adelantos científicos de su tiempo, los sucesos históricos, sociales o políticos también hubiera sido mucho más prolífico; pero el deber es un llamado, por cuanto, es ley, es Dharma. Así, ese hombre que hizo del periodismo un verdadero arte; por cuanto, según Henríquez Ureña, fue un <periodismo elevado a un nivel artístico como jamás se ha visto en español, y probablemente en ningún otro idioma> , se detuvo en su labor al interiorizar que su misión era otra.

El genial ensayista que nos dejó verdaderas joyas para las letras hispanoamericanas se aparta del camino para consagrarse por completo a ese noble ideal, en un acto de sacrificio. Recordemos sus enormes ensayos dedicados a figuras de la ciencia, de las letras o de la filosofía: Darwin, Whitman y especialmente Emerson, amén de los artículos: “Ruinas Indias”, “El Padre Las Casas”, “Tres héroes” y “Un paseo por la tierra de los anamitas”, pertenecientes a “La Edad de Oro”, y por supuesto, “Nuestra América”, y  “Lectura en Steck Hall”, considerados verdaderos paradigmas de este género.

El elocuente orador que estremecía a todos, que alentaba a los cubanos dispersos en pos de la emancipación cubana, aquel que conmovió a los humildes trabajadores de Tampa y Cayo Hueso con sus alocuciones ejemplares: “Con todos y para el bien de todos”, y “Los pinos nuevos”, o a los representantes de Hispanoamérica durante la Conferencia Internacional Americana, celebrada en Washington, en 1889-90, para los que pronunció su excepcional: “Madre América”, o para los emigrados cubanos en Steck Hall, Nueva York,  y los cubanos exiliados en los Estados Unidos de Norteamérica, a los que se dirigía frecuentemente desde el Masonic Temple o el Hardman Hall, de Nueva York, también hubiera sido más fecundo; aunque aquí, al igual que en el periodismo diverso, su obra es más extensa.

Estas nobles virtudes  – sacrificio y deber-, engrandecen la excelsitud del genial hombre de visión profética, del maestro entre los maestros, del  apóstol de la independencia de Cuba.  Hombre escogido entre tantos, para dar el mensaje de la asunción de una virtud, el deber,  expresado como ideal e interiorizado y asumido como ley, deber inseparable del sentido del sacrificio, sacrificio transmutado en bienaventuranza. Los cristianos recuerdan a Jesús crucificado, que también se sacrificó por un ideal, durante la Pascua,  o los Budistas esperan el plenilunio de Mayo para recordar la muerte de su iluminado redentor y Bodhisattva, de igual forma, los martianos verdaderos, los que desde nuestros hogares en silencio lo amamos y lo recordamos siempre;  aunque de manera especial en su navidad y su muerte,  hemos de interiorizar estas nobles virtudes que realzan su universalidad y su carácter sacramental. Cada 19 de mayo o cada 28 de enero es una oportunidad especial; por cuanto, cíclicamente nos llega a lo más recóndito de nuestras vidas, no importa como llega, ni desde donde llega; su presencia es un hecho innegable, como lo es la sombra – el Chhaya- para los budistas o la presencia mística a través del sacramento para los cristianos.

                   


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Mayo 19, 2015, 12:38:39 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                                 José Martí, el mejor hombre de nuestra raza.
                     El Oro. Ecuador. Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. 19/5/2015.

Un día como hoy 19 de mayo, aunque de 1895, los cubanos se estremecieron ante la noticia de la muerte de su guía. Algunos se resistieron a aceptar la certeza de una muerte que no podía ser real, pues en seres como el, un hecho así resulta inadmisible. Hoy, cuando ha pasado más de un siglo, aún no es creíble. El misterio que le envuelve va desde lo poético a lo místico, de la presunta realidad a la leyenda, de la historia demostrada e interpretada a la resurrección merecida y consumada.  Para orgullo de los cubanos José Martí  <apareció entre nosotros, en esta Cuba americana, en este santo de pelea> y hoy hemos de recordarle de manera especial.

La célebre frase de la poetisa y ensayista chilena Gabriela Mistral (1889-1957): <el mejor hombre  de nuestra raza>, con la que define al más colosal de los cubanos, merece ser rescatada en nuestros días y ser objeto del análisis que merece. La autora de  “Ternura, Rondas y Canciones de la tierra”, fue capaz de percibir a José Martí como pocos han podido hacerlo. Apasionada por la obra literaria del que consideró su maestro y guía, hizo valoraciones de profundidad inigualables, aunque en nuestros días, lamentablemente, se le olvida. Téngase presente que la Nobel de literatura de 1945, desarrolló su obra antes de 1959 y se refirió al Apóstol cubano durante sus visitas a Cuba en 1938 y 1953.

Como todos sabéis existe una tendencia a dejar a un lado todo lo que se hizo en pos de la figura y de la obra de José Martí antes del llamado <triunfo de la revolución>. El centenario del natalicio del Apóstol americano en 1953, fue un verdadero acontecimiento, sin embargo, se omite todo lo relacionado con dicho hecho. La propia poetisa chilena estuvo en Cuba, especialmente para las celebraciones del onomástico.  Esta actitud asumida desde 1959, hizo que la idea del <mejor hombre de nuestra raza> y del <santo de pelea> expresada por la Mistral, las sabias valoraciones del investigador cubano Medardo Vitier acerca de  la espiritualidad martiana y su filosofía y  los estudios crítico-biográficos de Jorge Mañach, desde posturas no marxistas, quedaran en el olvido, al no ser citados, comentados y analizados por los <estudiosos actuales>, como también sucedió con el texto: “José Martí el santo de América” de  Luis Rodríguez-Embil, quien lo llamó místico práctico y realista activo: <de tradición y cultura occidentales, una de las fuerzas mayores de este mundo>, por solo citar a algunos de los olvidados. 

Entre los cambios que tuvieron lugar en Cuba como consecuencia de los sucesos de 1959, la declaración del carácter socialista de la revolución, fue tal vez, el que determinó la represión de la intelectualidad y la falta de libertad de expresión. Esto repercutió de manera especial en el terreno de la creación artística y literaria. Desde entonces la idea del <mejor hombre de nuestra raza>, que presupone concepciones de hombre noble,  puro, santo e iluminado y que recuerdan las virtudes del Cristo redentor, negado por el sistema comunista cubano, fue sustituida por el dogma del <Martí antimperialista>, que presupone pues, un hombre fuerte, enérgico, combativo y guerrero, más acorde con el nuevo mensaje considerado revolucionario y con los ideales tomados como paradigmas en el naciente sistema totalitario.

Quisieron sepultar el calificativo de Apóstol, el que mejor lo define, si se considera el verdadero significado de un apostolado. En su lugar aparecía la concepción de héroe nacional. Intentaron negar su peculiar sentido de la religiosidad y su profundo pensamiento filosófico a través de comparaciones y aproximaciones de su pensamiento y enseñanzas con las tendencias socialistas y con concepciones de carácter marxista. Numerosos artículos, ensayos y conferencias abordan a un Martí antimperialista, revolucionario y hasta <autor intelectual> de ciertos sucesos de la historia cubana más reciente.
Lamentablemente se dispersaba el talento - porque sin duda, algunos lo tenían- de escritores e investigadores en propuestas absurdas acerca de similitudes entre el pensamiento del genial periodista y ensayista cubano y las ideas de Ho Chi Min, y del Dr. Fidel Castro.         

Es cierto que Martí se refirió reiteradamente al peligro que representaban los Estados Unidos para los pueblos de <Nuestra América>. Pero esta idea debe analizarse dentro de los límites de su contexto histórico y no ver más allá de lo que en su tiempo significó. Martí, con ese sentido visionario y ese pensar quasi profético, fue capaz de vislumbrar las contradicciones y  analogías, los efectos y causas, los reveses y triunfos de las naciones de lo que él llamó <Nuestra América>. También hemos de considerarlo un héroe, guía, líder y organizador de la gesta independentista de 1895, pero no podemos negar su condición de hombre sabio, santo, iluminado y visionario. Nuestro Martí -que es solo uno- debe ser reinterpretado desde posiciones abiertas, libres de dogmas e ideas absurdas, sin tratar de imponer lo que algunos hubieran querido que el autor de “Versos Libres” hubiera profesado.

Para un sistema que se declaró socialista,  que proclamó el ateísmo, que estableció la filosofía marxista como única forma oficial de pensamiento filosófico, resulta paradójico que la figura más representativa de su historia se pronunciara en contra del socialismo, al que consideró un sistema corrupto que llevaría a los hombres a la esclavitud, creyera firmemente en Dios: <Dios existe y se le adora>, declaró en sus “Juicios” y jamás se identificara, aunque si conoció de sus obras, le respetó y le llamó <el pensador más poderoso del mundo del trabajo>,  con la enseñanza de Marx. Un Martí socialista, ateo y marxista hubiera sido el hombre ideal para los comunistas cubanos, pero para regocijo y gloria de los no simpatizantes y aliados del socialismo, los religiosos y los no marxistas, nuestro José Martí seguirá siendo santo de América, Arcángel tutelar de la nación cubana, profeta, visionario e iluminado y <el mejor hombre de nuestra raza>.
   


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Mayo 16, 2015, 12:27:07 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                         José Martí en La Consagración de la Primavera.
                  Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Chimborazo. Ecuador.

Alejo Carpentier (1904-1980) el gran escritor cubano galardonado con el premio Cervantes de las letras, perteneció al llamado grupo minorista, junto a otros intelectuales cubanos como Villena, Mella, Marinello,  Emilio Roig de Leuchsenring, Tallet,  Mañach, Félix Lizaso, Luis Gómez Wangüemert y varios artistas e intelectuales más. De ellos – según la opinión de Carpentier- Marinello fue el primero en captar la esencia trascendental del pensamiento martiano en su real dimensión, lo que influyó en el resto del grupo.

Alejo Carpentier hace referencia a José Martí ocasionalmente en su obra ensayística, en sus múltiples entrevistas y conferencias. A pesar de no haber dejado ensayos o conferencias dedicados al autor de “Versos Sencillos”, si destaca el gran sentido de hombre visionario, sus dotes de escritor  y de orador.  Lo llamó hombre continental e  intérprete de América, considerando las concepciones martianas acerca de las raíces, costumbres y tradiciones latinoamericanas, por su percepción del sentido de unidad de los pueblos de <Nuestra América> y por ser  <el hombre que más profundamente, más ecuménicamente sintió, en su siglo, lo americano>.  Lo definió como  visionario en todo, vidente y profeta. Sin embargo, estas valoraciones pertenecen a  sus conferencias y ensayos.

Resulta significativo que el gran novelista que admirara a Martí y que hiciera estas valoraciones tan precisas  de su colosal dimensión, no abordara al héroe cubano en su novelística. Solo en  “La Consagración de la Primavera,”  su gran novela enciclopédica aparece nuestro hombre continental. En su capítulo trigésimo sexto, casi al final de la novela aparece, cual verdadero misterio, mezcla de lo real y lo irreal, de lo eterno y lo efímero, como verdadero símbolo de lo sacramental y lo inmortal, que asciende y trasciende más allá del tiempo para perdurar eternamente entre nosotros,  la trascendental figura del Apóstol de las Américas.

A través de Vera, su personaje protagónico, aparecen las valoraciones de Carpentier sobre José Martí:
 
“Y es cultura, asombrosa cultura, la que me llega ahora, asombrosa por su vastedad, en la obra de José Martí, cuyos escritos me va trayendo el médico ahora, día a día, señalándome, lo que más puede interesarme, de inmediato en el mundo del prodigioso cubano, al cual solo me había asomado, hasta el momento, a través de uno que otro poema. Y voy descubriendo maravillada, el pensamiento de un hombre que por tener que buscar símiles en los estratos de mi formación europea - se me asemeja un tanto a Montaigne, por lo enciclopédico de su saber, y también a Giordano Bruno, por la audacia agorera de sus ideas, su inconformismo, su ímpetu, su combatividad. Todo lo sabía. Todo lo había leído. Sus ensayos van, con total entendimiento de hombres y de épocas, de Víctor Hugo a Emerson, de Pushkin a Darwin, de Heredia a Walt Whitman, de Baudelaire a Wagner. Vislumbra en Gustave Moreau lo que, medio siglo más tarde, verán los surrealistas. Exalta a los primeros impresionistas, destacando a Manet y Renoir, señalando cuales habrán de ser sus obras maestras sin un error de elección, cuando ya Zola, defensor inicial de la escuela, abandona una causa que ya rebasa su entendimiento. Escribe un ensayo de fondo -¿Cómo?- Acerca de Bouvard et Pecuchet, varias semanas antes de que empezase a publicarse el texto de la novela póstuma de Flaubert. Y todo esto en una prosa como pocas veces se haya escrito otra igual, tan rica, tan original, tan sonora en castellano. Pero aún no conozco sus discursos, sus textos políticos, su epistolario… “la iré guiando poco a poco” - me dice el doctor- porque así, de entrada, y sin hilo conductor se perdería usted en una profusión de páginas que guardan una relación entre sí por encima de otras que  solicitarían su atención de modo distinto cuando, en realidad, todo se inserta en una inquebrantable unidad de pensamiento… por lo pronto lea estos ensayos” … y me entrega un tomo donde a lápiz ha marcado unos títulos en el índice: “Ahí está  planteada toda la problemática de América Latina”. Empiezo a leer y al cabo de unos párrafos hay frases que se me fijan en la memoria, por lo relacionadas con mi propia experiencia. Sobre todo aquellas en que se habla de dar en estas sociedades, lugar suficiente al negro “ni superior ni inferior por negro, a ningún otro hombre.¡ Sí lo sabré yo! Y aquella otra acerca del  “desdén del vecino formidable que no la conoce” y es “el peligro mayor de nuestra América”…

Paso al diario de campaña.- Martí, puesto ya en los umbrales de la muerte, desembarca en este suelo para llevar su ya larga lucha de patriota al terreno inmediato e incierto, del campo de batalla.- Y el 11 de Abril de 1895, apunta, en estilo telegráfico: “nos ceñimos revólveres. Rumbo al abra. La luna asoma, roja, bajo una nube.- Arribamos a una playa de piedras, La Playita”… ( y pocos días después, Martí caería en Dos Ríos.) Pido a mi amigo que me lleve a ese lugar histórico.- Y, a él llegamos, al día siguiente, tras de muchas tribulaciones por caminos enlodados. Junto a unos farallones, hay un paisaje de costa, acaso más adusto que otros vistos aquí desde mi llegada, donde las olas se hacen particularmente sonoras al retroceder sobre las gravas.”   




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Mayo 13, 2015, 12:55:53 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                           Del pensamiento del Apóstol de Cuba: José Martí.
                       Por: Alberto Roteta Dorado. El Oro. Ecuador. 12/5/2015.

1. “Mr. Emerson essays are gathered from his journals. So were Goethe’s and Montaigne’s. So were Thoreau’s-“.

2. “Socialismo.- Lo primero que hay que saber es de qué clase de socialismo se trata, si de la Icaria cristiana de Cabet, o las visiones socráticas de Alcott, o el mutualismo de Prudhomme, o el familisterio de Guisa, o el Colins-ismo de Bélgica, o el de los jóvenes Hegelianos de Alemania: aunque bien puede verse ahondando un poco, que todos ellos convienen en una base general, el programa de nacionalizar la tierra y los elementos de producción; y como prerrequisito indispensable de toda su organización “the land of the country and ay other instruments of production shall be made the joint property of the community, and the conduct of the all industrial operations be placed Ander the direct administration of the State”. (Los pisos de Navarro. La teoría de los pisos de Navarro).”

3. “El ver de nada me sirve, si no está la explicación de lo que veo, si mi entendimiento no convierte en elemento de juicio la visión. El objeto está fuera de mí; pero la inteligencia del objeto está en mí. Yo me comunico con él. El conocimiento del orden de las comunicaciones es la filosofía, en cuanto al hombre.
A eso se reduce toda la investigación filosófica:- “Yo”, “lo que no es yo”, y “como yo me comunico con lo que no es yo”, son los tres objetos de la filosofía.- Y en él, yo lo que hay de propio individual, y lo que hay de adquirido y funesto”.

4. “Lo imperfecto de esta existencia se conoce en que en toda ella apenas hay unos cuantos momentos de dicha absoluta, dicha pura, que son los de pleno desinterés, los de confusión del hombre con la naturaleza. (Emerson. La tarde de Emerson: Cuando pierde el hombre el sentido de sí, y se transfunde en el mundo.”

5. “De Emerson.- Frases celestes.
¡Qué concreciones! Sentido común profundo.- súbita eminencia – vuelta al sentido común,- genio iluminador que corre por bajo la sagacidad constante, se enseña al sol, como un monstruo magnífico, y con grandes movimientos circulares se hunde en la mar serena, pero que, por la luz que tiene bajo la superficie, centellea sin cesar”.

6. “The distinction and end of a soundly constituted man is his labor.
-The greatest spirit only attaining to humility”.
                                                                             Emerson.

7. “Emerson se anticipó a Darwin. La poesía vio antes: se anticipó en verso.
And striving to be man, the Word
Mounts through all the spires of form”.

8. “¿Y por qué no ha de ser todo el mundo como Emerson, que escribió en un lugar: the world es mind precipitated,  y en otro,- como para probar que no veía contradicción entre que el mundo fuese espíritu, y el espíritu tomase formas graduadas y crecientes.
And striving to be man, the Word
Mounts through all the spires of form”.

                (Tomado de su decimoctavo cuaderno de apuntes).


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Mayo 12, 2015, 12:40:21 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                          Del pensamiento del Apóstol de Cuba: José Martí.
                       Por: Alberto Roteta Dorado. El Oro. Ecuador. 11/5/2015.

A continuación os presento nuevas selecciones del pensamiento del más grande de los cubanos de todos los tiempos: José Martí. En breves días estaremos recordando el 120 aniversario de su muerte, hecho inesperado para los cubanos de su tiempo e increíble aún para los actuales de estos tiempos. Pero a pesar de resultar inadmisible y estar para siempre envuelta en el misterio, su muerte determinó su trascendencia mayor, no por el hecho en sí, sino por la idea del significado más allá de lo histórico. La perdurabilidad de su mensaje por más de un siglo, la necesidad de acudir reiteradamente a su enseñanza, y la ardiente fe y esperanza de sus seguidores, envuelven el hecho en sí, en un misterio resurreccional.   

Las frases tomadas de sus cuadernos de apuntes nos muestran al Martí filósofo que jamás abandona su condición de poeta. Resulta patente la influencia de sus estudios de filosofía y su admiración por las filosofías orientalistas. La idea de la existencia de vida en otros mundos que ya había asimilado Giordano Bruno aparece expresada por Martí. La creencia en la reencarnación, tal como la predicara Pitágoras en su escuela esotérica de Crotona, puede percibirse también en estas ideas que a continuación ofrezco. La interiorización de su concepto de deber, asumido como Ley - Dharma - es otro de los elementos conceptuales que podremos encontrar.

1.”No debe perderse el tiempo en sufrir: debe emplearse en cumplir con nuestro deber. Así, siento que muero, y alzo la cabeza, tiemblo de un espantoso frío, y sigo adelante.- Moriré entero.”

2. “Se ha de vivir y morir abrazado a la verdad. Y así, si se cae, se cae en una hermosa compañía. Que enferma, pero que nunca muere. Triunfaremos.”

3. “Dios quiere que como de los detritus de una planta, nazca otra.- sobre las ruinas de una creencia se eleve otra.” 

4. “Allá, en otros mundos, en tierras anteriores, en que firmemente creo, como creo en las tierras venideras, - porque de aquella tenemos  la intuición pasmosa que puesto que es conocimiento previo de la vida revela vida previa-y a estas hemos de llevar este exceso de ardor de pensamiento, inempleada fuerza, incumplidas ansias y desconsoladoras energías con que salimos de esta vida; - allá en tierras anteriores, he debido cometer  para con la que fue entonces mi patria alguna falta grave, por cuanto está siendo desde que vivo en mi castigo, vivir perpetuamente desterrado de mi natural país, que no sé donde está, - del muy bello en que nací, donde no hay más que flores venenosas , de ti y de él.-La vida humana, en fuerza de las estrecheces morales a que condena, va perdiendo cada día a mis ojos grandeza y significación. ¿Qué existencia es ésta, donde singulares dotes para hacer el bien, y decidida voluntad de hacerlo, no bastan a hacerlo?- donde condiciones causales de coloración y atmósfera deciden de la trascendencia y utilidad de las más nobles fuerzas humanas?- donde la ausencia de todos los vicios, y el amor ferviente y práctica austera de todas las virtudes, no bastan a lograr la paz del alma, ni a dejar tras de sí- por el placer inmenso de hacer bien- no por la pueril vanidad de alcanzar fama-una huella visible y duradera.” 

  Tomado de su Octavo Cuaderno de Apuntes.


1. “El deber de un hombre no es forzar las condiciones de la vida, para ocupar en ella una situación más alta que las que sus condiciones le permiten, sino hacer en cada una de las condiciones en que se halle la mayor suma de mejor obra posible.-   
Es además, un deber corregir todo error que se note en algunas de las condiciones anteriores.”

2. “Los hombres capaces de hacer cosas universales no deben consagrar su tiempo a, ni perder sus fuerzas en, pasiones personales y pequeñas.- Son piedras sobre las alas, o hidras que muerden las alas. Una gran alma no necesita de pequeños goces. Las grandes ideas y las grandes acciones son la familia natural de un hombre grande.- Grande por su interior grandeza, que es la grandeza esencial y real, halle o no ocasión de realizarse”.

3. “El alma humana es noble - puesto que llega a soportar la vida, en la que suele dejar de hallar totalmente placeres, por la mera conciencia de su deber, de su capacidad para el beneficio de otros. Goza en su martirio, si con prolongar su martirio, otros se aprovechan de él.” 

4. “En la naturaleza no hay que confundir el espíritu físico, el ánima corporal, la fuerza impulsadota,- con el espíritu afectivo, asintiente, y pensante.” 

5. “Para mí, la palabra Universo explica el Universo: Versus uni: lo vario en lo uno.” 

6. “El movimiento ocasiona la producción de la fuerza latente, (produce la fuerza) o la fuerza yace en la materia y el movimiento - el movimiento la despierta.” 

                 Tomado de su Noveno Cuaderno de Apuntes.


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Mayo 08, 2015, 01:44:16 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                           Del pensamiento del Apóstol de Cuba: José Martí.
                       Por: Alberto Roteta Dorado. El Oro. Ecuador. 7/5/2015.

“La ciencia trascendental, existe; pero no existe en el orden intelectual humano.
 Si existe, en algún orden indudablemente ha de existir; superior al nuestro, más sintético, más conjuntivo, más armónico. En el orden post-humano e infrahumano; en el orden intelectual universal; que como todos los hijos van a aun  Padre, y todas las ramas a un tronco y todos los rayos a un sol, todas las ciencias van a una ciencia, todas las verdades van a una verdad, todos los mundos van, en el universal sublime armónico sintético conjunto, a Dios.
Luego:
Sí existe la ciencia trascendental en el orden intelectual absoluto“.

“Los sentidos nos transmiten las sensaciones. Las sensaciones son producidas por los objetos exteriores. ¿Bastarán los objetos exteriores individuales y materiales  y aislados para llevarnos  a la cognoscencia de una verdad creadora eminentemente subjetiva? No bastarán, aparte de que no hay en los humanos, espíritu capaz, ni vida suficiente para recibir en sí todas las sensaciones recibibles, sin cuya íntima precisa comparación y unión no podría llegarse al conocimiento deductivo de la verdad sensible y generadora.”(…)
“No puede existir, pues una sensación, ni el conjunto de sensaciones es suficiente  para hallar la verdad fundamental. La ciencia trascendental espontánea y generadora no puede nacer de las sensaciones causales, involuntarias y generadoras”.

“En el hombre hay fuerza pensante, pero esta fuerza no se despierta ni desarrolla sin cosas pensables.     
El yo es soberano porque existe  el no yo. De la acción del yo sobre el no yo, y de la recíproca inferior pero inevitable y armónica del no yo sobre el yo, nacen las verdades concretas que llevan al conocimiento de la abstracta y absoluta verdad.”(…)
“El yo existe en el ser, pero no se completa, ni es yo perfecto hasta tanto que  de su libre posición no examina y se rodea de cuanto lo ha de desarrollar y de ampliar.”

“El ser se forma de sí y de sus relaciones con los seres.
El yo no es más que el ser. Pero yo pregunto a Balmes que niega la potencia del yo para producir la ciencia trascendental: ¿el yo es el ser solo?
El  yo es el ser puesto en sí mismo, y desde su íntima posición y posesión investigador y pensante y relacionado e influido por lo objetivo del no yo.
El yo es el ser puesto en sí mismo y compuesto en sus relaciones con los demás seres.”

“Sobre el simple yo subjetivo, no: sobre el yo en sí y en sus relaciones con los objetos”.
(…) “El origen de los conocimientos, la verdad fundamental no existe en el yo, porque no existe en nuestra humana pequeñez; pero en lo que más existe en la tierra, es en el yo".

“Se confunde aquí lo entendido con lo inteligente. Hay un ser en quien todo reside, y en él se asienta y se resume toda verdad: él es el ser  generador de las verdades: no la  verdad en él encerrada y creada por él.”
“En cada ser hay un principio de conocimientos; pero no es un conocimiento principio de los demás; es una inteligencia capaz de conocimientos y dispuesta a conocer. Las cosas hacen impresión en ella, y ella conoce las cosas; he aquí como los conocimientos  se comienzan y forman.”
El principio de conocimiento de las cosas está en las cosas  mismas. Se conocen tantas cosas como cosas hay. Cada cosa es principio de conocimiento en sí. El universo es la reunión de todas las cosas, lo que implica  reunión de todos los principios del conocer de las cosas. El universo es el principio de los conocimientos humanos.”

Tomado de su Segundo Cuaderno de apuntes.


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Mayo 07, 2015, 12:29:37 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                          Del pensamiento del Apóstol de Cuba: José Martí.
                       Por: Alberto Roteta Dorado. El Oro. Ecuador. 6/5/2015.

1. “La vida humana es una ciencia, a cuyo conocimiento exacto no se llegará jamás. Nadie confesará jamás completamente sus desfallecimientos y miserias, los móviles ocultos de sus actos, la parte que en sus obras ejercen los sentidos, su encorvamiento bajo la pasión dominadora, - sus horas de tigre, de zorra y de cerdo.- Y como cada hombre es un dato esencial para esta ciencia - el hombre mismo estorbará perpetuamente que sea conocido el hombre. Y, sin embargo, aunque nada es en apariencia más descompuesto - nada es en realidad más metódico y regular, más predecible y fatal, más incontrastable y normal que nuestra vida.-” 

2. “En esta tierra, no hay más que una salvación: - el sacrificio.- No hay más que un bien seguro, que viene de sacrificarse:- la paz del alma.-Todas las desventuras comienzan en el instante en que,- disfrazado de razón humana, - el deseo obliga al hombre a separarse, - siquiera sea la desviación imperceptible,- del cumplimiento heroico del deber.- El martirio: he aquí la calma.” 

3. “El precepto haz a los demás, tenido por católico – es de Pulastya, uno de los siete Rishis.- Otro de los Rishis, los sabios inspiradores y protectores, Angyras- ha sido, en semejantes condiciones filosóficas, reproducido por Benthan en Inglaterra”. 


4. “El Ramayana ¿no inspiró la Ilíada? 

5. “La filosofía de la India, y su historia, no sólo fueron al Egipto, conquistado por Manú, que es el rey Manes, no sólo fueron a la Grecia, e inspiraron a sus cantores y a sus filósofos; - también fueron al norte de Europa, y de los Vedas se hicieron los Eddas, libros sagrados de Escandinavia,- y Escandinavia se llama así de Scandah, hermano de Iodah, y jefe de los inmigrantes indios que huyeron de los vencedores de Asgartha y poblaron la India; Iodah, en suma es el mismo Odín, u Odino, tenido por los norteños como principio de todo valor, y germen de toda existencia y sabiduría.”

6.” ¿A qué grandes ocasiones dedicarse? ¿Dónde inspirarlas? ¿A quién sino a sí, volver los ojos? ¿Dónde la lucha grandiosa, no envilecida o ridiculizada por el interés? ¿Dónde el espectáculo maravilloso? ¿Ni cómo, como en obra de fragua, doblar el libro de leyes, o el de cuentas, para abrir, a modo de autómata, el libro de la naturaleza? Preferible es no ser, - a no ser sincero.”

7. “No soy-¡Líbreme Dios de serlo¡- un  revolucionario empedernido. No ligo mi vida a los tumultos. Pero no me importa que sea impopular el cumplimiento de un deber: lo cumplo, aunque sea impopular.”

Tomado de su Cuarto Cuaderno de apuntes.


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Mayo 05, 2015, 01:12:42 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                                                  Del pensamiento del Apóstol.
                                                  Sobre Emerson. Séptima parte.
                         Selección por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Provincia El Oro. Ecuador. 4/5/2015.

"Como uno de los más potentes y originales pensadores de estos tiempos, como varón excelso, y como el más grande de los poetas de América. Llamábanle, por lo profundo de sus visiones, su amor a lo perfecto y su veneración a todo lo bello, el Platón moderno".

“Lo imperfecto de esta existencia se conoce en que en toda ella apenas hay unos cuantos momentos de dicha absoluta, dicha pura, que son los de pleno desinterés, los de confusión del hombre con la naturaleza. (Emerson. La tarde de Emerson: Cuando pierde el hombre el sentido de sí, y se transfunde en el mundo.”

“Este es otro libro, donde hablan alternadamente  en cartas, Carlyle, en quien la magnitud excelsa de la inteligencia llegó a suplir a veces el amor, que como de tierra fría y breñosa, había huido de su ingrato corazón,- y Emerson, en cuya frente pálida, alta, cerrada por ambas sienes, como por vastas paredes, lucía el fuego eterno”.

“Tortura la ciencia y pone al alma en el anhelo y  fatiga de hallar la unidad esencial, en donde, como la montaña en su cúspide, todo parece recogerse y condensarse. Emerson, el veedor, dijo lo mismo que Edison, el mecánico. Este trabajando en el detalle, para en lo mismo que aquel, admirando el conjunto. El Universo es lo universo”.

“Escribió libros sin cuento, por el cebo de la paga, que llegó al millón de pesos; más nunca fue maestro de la palabra escrita; y se buscarían en él en vano, a pesar de su amor a la Naturaleza, la expresión triste y jugosa de Thoreau y aquella lengua raizal de Emerson”. 

"El Universo ha sido creado para la enseñanza, alimento, placer y educación del hombre. El hombre, frente a la naturaleza que cambia y  pasa, siente en sí algo estable. Se siente a la par eternamente joven e inmemorablemente viejo. Conoce que sabe lo que sabe bien que no aprendió aquí: lo cual le revela vida anterior, en que adquirió esa ciencia que a ésta trajo. Y vuelve los ojos a un Padre que no ve, pero de cuya presencia está seguro, y cuyo beso, que llena los ámbitos, y le viene en los aires nocturnos cargados de aromas, deja en su frente lumbre tal que ve a su blanda palidez confusamente revelados el  universo interior, donde está en breve -todo el exterior,- y el exterior donde está el interior magnificado, y el temido y hermoso universo de la muerte. ¿Pero está Dios fuera de la tierra? ¿Es Dios la misma tierra? ¿Está sobre la naturaleza? ¿La Naturaleza es creadora, y el inmenso ser espiritual a cuyo seno el alma  humana aspira, no existe? ¿Nació de sí mismo el mundo en que vivimos? ¿Y se moverá como se mueve hoy perpetuamente o se evaporará, y mecidos por sus vapores, iremos a confundirnos, en compenetración augusta y deleitosa, con un ser de quien la naturaleza es mera aparición?  Y así revuelve este hombre gigantesco la poderosa mente, y busca con los ojos abiertos en la sombra del cerebro divino, y lo haya próvido, invisible, uniforme y palpitante en la luz, en la tierra, en las aguas y en sí mismo, y siente que sabe lo que no puede decir, y que el hombre pasará eternamente la vida tocando con sus manos, sin llegar a palparlos jamás, los bordes de las alas del águila de oro, en que al fin ha de sentarse. Este hombre se ha erguido frente al Universo, y no se ha desvanecido. Ha osado analizar la síntesis, y no se ha extraviado.”

“Emerson, cuya lectura purifica y exalta, le echaba el brazo por el hombro y le llamó su amigo”. 


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Mayo 02, 2015, 11:31:25 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                                                  Del pensamiento del Apóstol.
                                                  Sobre Emerson. Sexta parte.
                         Selección por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quito Ecuador. 2/5/2015.

“Cuando vio hombres esclavos, y pensó en ellos, habló de modo que pareció que sobre las faldas de un nuevo monte bíblico se rompían de nuevo en pedazos las Tablas de la Ley. Era moisíaco su enojo”.

"Le educaron para que enseñara un credo, y entregó a los crédulos su levita de pastor, porque sintió que llevaba sobre sus hombros el manto augusto de la naturaleza".

 “Siente el gigantesco y armónico espíritu de la Naturaleza. En el secreto de la Naturaleza ha recordado Emerson, algo de la poesía colosal que se desprende  como de una flor del tamaño de un monte, de la Naturaleza. Hay la poesía del espíritu humano, la de los amores de la naturaleza, la de sus horrores, la de ley, la de la Naturaleza en su conjunto. Ve en la Naturaleza como un templo inmenso, solemnes ritos.” 

“Una augusta elegía, que llamó “Therenodia”, y es tal vez la expresión más sobria y sentido del dolor paterno que existe en lengua alguna, ni hay tampoco, aún entre los clásicos griegos, ni entre los bucólicos ingleses, poema descriptivo superior al que Emerson tituló “Día de Mayo”. Sus trozos descriptivos se parecen a la traducción que hizo el poeta americano Bryant de la Ilíada. Pero el ritmo de Emerson es más vivaz y alado que el de Bryant.” 

“De sus obras en prosa, la que presenta en globo las impresiones que en él hizo el Universo, y su concepto de las leyes de éste, es su famoso libro, tan famoso como breve, “Naturaleza”. Allí sostiene que la mente es superior a la materia; que el hombre limitado irá a dar en Creador sin límites; que la naturaleza es sierva de hombre, y su educadora, y que el objeto de la vida es la preparación a los goces de la muerte por el ejercicio de la virtud.”

“Original consuelo del dolor buscando otro mayor y ajeno que consolar, real consuelo. Ha hallado un consuelo nuevo, y ése es el oficio de la poesía, no decir discursos  parlamentarios, ni acobardar a los hombres, ni hacer extractos o color de descripciones de artículos científicos, sino elevar, iluminar y consolar.”

“Demasiado aristocrático para el vulgo, aún para el vulgo literario, que ahora no quiere águilas, que pesan mucho más y ocupan demasiado espacio, sino mariposas”.

“No se contenta con estudiar las pequeñas enfermedades del alma en la tierra, sino que se sienta con derecho natural para el examen, a examinar la organización y presentir los destinos finales del alma humana”.

“Lo abstracto, lo universal, lo absoluto.
Una irreprochable armonía a una virilidad de pensamiento. (…)
Cada poesía es un poema en breve: compuesto después de entendido, como una seria obra de arte.” 

“Ya he andado bastante por la vida, y probado sus varios manjares. Pues el placer más grande, el único placer absolutamente puro que hasta hoy he gozado fue el de aquella tarde en que desde mi cuarto medio desnudo vi a la ciudad postrada, y entreví lo futuro pensando en Emerson”.

                                      (Continuará)


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Abril 28, 2015, 11:52:17 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                                      Del pensamiento del Apóstol.
                                      Sobre Emerson. Quinta parte.
                    Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quito. Ecuador. 28/4/2015.

"Tenía siempre los ojos abiertos, acaparando analogías. Saltaba de su cama, a tomar en su molde caliente la idea pasajera, en medio de la noche aparecida, en la fecunda soledad aparecida. Cuando las ideas están maduras para expresión, viene de sí mismas a los labios, cuando el que ha de ser vehículo de ellas no las espera. (…) Surgen de súbito ante los ojos, como un letrero de fuego escrito en la sombra. El que las ve, se encorva, como quien recibe orden, y escribe. Y le queda luego, como un placer de padre, como si aún le temblara, del placer de crear, la mano". 

"Ha conseguido dar pasión y color de drama humano al drama lógico de la Naturaleza". 

“Su mente era sacerdotal; su ternura, angélica; su cólera sagrada. Cuando vio hombres esclavos, y pensó en ellos, habló de modo que pareció que sobre las faldas de un nuevo monte bíblico se rompían de nuevo en pedazos las Tablas de la Ley. Era moisíaco su enojo”.

“Pensó en todo lo hondo. Quiso penetrar en el misterio de la vida; quiso descubrir las leyes de la existencia del Universo. Criatura, se sintió fuerte, y salió en busca del Creador. Y volvió del viaje contento, y diciendo que lo había hallado”.

 “Naturaleza se llama su mejor libro: en él se abandona a esos deleites exquisitos, narra esos paseos maravillosos, se revuelve con magnífico brío contra los que piden ojos para ver, y olvidan sus ojos; y ve al hombre señor, y al Universo blando y sumiso, y a todo lo vivo surgiendo de un seno y yendo al seno, y sobre todo lo que vive, al espíritu que vivirá, y al hombre en sus brazos. Da cuenta de sí y de lo que ha visto. De lo que no sintió, no da cuenta”   

“Siente que el universo que se niega a responder al hombre en fórmulas, le responde inspirándole sentimientos que calman sus ansias, y le permiten vivir fuerte, orgulloso y alegre. Y mantiene que todo se parece a todo, que todo tiene el mismo objeto, que todo da en el hombre, que lo embellece con su mente todo,  que a través de cada criatura pasan todas las corrientes de la naturaleza, que cada hombre tiene en sí al Creador, y cada cosa creada tiene algo del Creador en sí, y todo irá a dar al cabo en el seno del Espíritu creador, que hay una unidad central en los hechos,- en los pensamientos, y en las acciones; que el alma humana, al viajar por toda la naturaleza, se halla a sí misma en toda ella; que la hermosura del Universo fue creada para inspirarse el deseo, y consolarse los dolores de la virtud, y estimular al hombre a buscarse y hallarse”. 

                     (Continuará)


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Abril 25, 2015, 06:00:05 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                                        Del pensamiento del Apóstol.
                                     
                                        Sobre Emerson. Tercera parte.
                    Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quito. Ecuador. 25/4/2015.

 “Naturaleza se llama su mejor libro: en él se abandona a esos deleites exquisitos, narra esos paseos maravillosos, se revuelve con magnífico brío contra los que piden ojos para ver, y olvidan sus ojos; y ve al hombre señor, y al Universo blando y sumiso, y a todo lo vivo surgiendo de un seno y yendo al seno, y sobre todo lo que vive, al espíritu que vivirá, y al hombre en sus brazos. Da cuenta de sí y de lo que ha visto. De lo que no sintió, no da cuenta”   

“Siente que el universo que se niega a responder al hombre en fórmulas, le responde inspirándole sentimientos que calman sus ansias, y le permiten vivir fuerte, orgulloso y alegre. Y mantiene que todo se parece a todo, que todo tiene el mismo objeto, que todo da en el hombre, que lo embellece con su mente todo,  que a través de cada criatura pasan todas las corrientes de la naturaleza, que cada hombre tiene en sí al Creador, y cada cosa creada tiene algo del Creador en sí, y todo irá a dar al cabo en el seno del Espíritu creador, que hay una unidad central en los hechos,- en los pensamientos, y en las acciones; que el alma humana, al viajar por toda la naturaleza, se halla a sí misma en toda ella; que la hermosura del Universo fue creada para inspirarse el deseo, y consolarse los dolores de la virtud, y estimular al hombre a buscarse y hallarse”. 

“Cuando vio hombres esclavos, y pensó en ellos, habló de modo que pareció que sobre las faldas de un nuevo monte bíblico se rompían de nuevo en pedazos las Tablas de la Ley. Era moisíaco su enojo”.

"Le educaron para que enseñara un credo, y entregó a los crédulos su levita de pastor, porque sintió que llevaba sobre sus hombros el manto augusto de la naturaleza".

 “Siente el gigantesco y armónico espíritu de la Naturaleza. En el secreto de la Naturaleza ha recordado Emerson, algo de la poesía colosal que se desprende  como de una flor del tamaño de un monte, de la Naturaleza. Hay la poesía del espíritu humano, la de los amores de la naturaleza, la de sus horrores, la de ley, la de la Naturaleza en su conjunto. Ve en la Naturaleza como un templo inmenso, solemnes ritos.” 

“Una augusta elegía, que llamó “Therenodia”, y es tal vez la expresión más sobria y sentido del dolor paterno que existe en lengua alguna, ni hay tampoco, aún entre los clásicos griegos, ni entre los bucólicos ingleses, poema descriptivo superior al que Emerson tituló “Día de Mayo”. Sus trozos descriptivos se parecen a la traducción que hizo el poeta americano Bryant de la Ilíada. Pero el ritmo de Emerson es más vivaz y alado que el de Bryant.” 


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Abril 24, 2015, 12:23:54 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                         Del pensamiento del Apóstol.
                       Sobre Emerson. Segunda parte.
         Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quito. Ecuador. 24/4/2015.

Ayer comenté acerca del trascendentalismo como movimiento filosoófico-literario. Presenté las razones por las que se le considera de esta forma y no un sistema filosófico propiamente dicho. El término trascendental,  procede del latín trans y scandere o de transcendere, que sugiere la idea de sobrepasar, superar o ir más allá de… En sentido etimológico, es lo que está por encima del mundo sensible; lo que supera el límite de lo sensible. El filósofo alemán Immanuel Kant, se refirió a lo trascendental, como a  toda condición de posibilidad que sea necesaria, universal y a priori, y por lo mismo opuesta a empírico. Así, llama trascendental al conocimiento en cuanto se ocupa, no de los objetos conocidos, sino de las condiciones que en el sujeto hacen posible el conocimiento de objetos; es, pues, toda condición de posibilidad del conocimiento antes y más allá de todo conocimiento actual. En su “Crítica a la razón pura”, afirmó:

“Llamo trascendental a todo conocimiento que se ocupa, no tanto de los objetos, cuanto de nuestro modo de conocerlos, en cuanto que tal modo ha de ser posible a priori”.

Kant aplicó el nombre filosofía trascendental al estudio del pensamiento puro y sus formas a priori. Schelling y Fishte llamaron a sus propias ideas filosóficas, trascendentales; aunque con un sentido diferente de la concepción kantiana, pero indudablemente, con una innegable influencia de dicho filósofo. El término se viene empleando desde entonces en la filosofía clásica alemana.

A continuación os presento otras valoraciones que hiciera nuestro José Martí sobre la figura más representativa del trascendentalismo norteamericano del siglo diecinueve.

“Da cuenta de sí y de lo que ha visto. De lo que no sintió, no da cuenta. Prefiere que le tengan por inconsistente que por imaginador. Donde ya no ven sus ojos, anuncia que no ve. No niega que otros vean; pero mantiene lo que ha visto (…) El no ve más que analogías: el no halla contradicciones en la naturaleza: el ve que todo en ella es símbolo del hombre, y todo lo que hay en el hombre lo hay en ella.”   

"Los que ven mucho de súbito parecen confusos cuando cuentan lo que ven".

"Su pensamiento era casto como su vida".

“El grandioso Emerson, tenido como uno de los más potentes y originales pensadores de estos tiempos, como varón excelso, y como el más grande de los poetas de América. Llamábanle, por lo profundo de sus visiones, su amor a lo perfecto y su veneración a todo lo bello, el Platón moderno”.

"Tenía siempre los ojos abiertos, acaparando analogías. Saltaba de su cama, a tomar en su molde caliente la idea pasajera, en medio de la noche aparecida, en la fecunda soledad aparecida. Cuando las ideas están maduras para expresión, viene de sí mismas a los labios, cuando el que ha de ser vehículo de ellas no las espera. (…) Surgen de súbito ante los ojos, como un letrero de fuego escrito en la sombra. El que las ve, se encorva, como quien recibe orden, y escribe. Y le queda luego, como un placer de padre, como si aún le temblara, del placer de crear, la mano".

"Ha conseguido dar pasión y color de drama humano al drama lógico de la Naturaleza". 

“Su mente era sacerdotal; su ternura, angélica; su cólera sagrada. Cuando vio hombres esclavos, y pensó en ellos, habló de modo que pareció que sobre las faldas de un nuevo monte bíblico se rompían de nuevo en pedazos las Tablas de la Ley. Era moisíaco su enojo”.

“Pensó en todo lo hondo. Quiso penetrar en el misterio de la vida; quiso descubrir las leyes de la existencia del Universo. Criatura, se sintió fuerte, y salió en busca del Creador. Y volvió del viaje contento, y diciendo que lo había hallado”.

                                            (Continuará)


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Abril 23, 2015, 08:06:56 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                  Del pensamiento del Apóstol.
                       Sobre Emerson:
         Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quito. Ecuador. 23/4/2015.

En 1836, de forma casi simultánea, en Inglaterra y en los Estados Unidos de Norteamérica, se establece el trascendentalismo como corriente filosófica y al mismo tiempo literaria; esta peculiaridad se debió en gran medida, a que sus representantes más prominentes incursionaron en la literatura, ya fuera a través del ensayo o de la poesía. El trascendentalismo estadounidense nació con   la  fundación   del   Club   Trascendental  en  Boston  en 1836. Entre los líderes del movimiento figuraban el ensayista Ralph Waldo Emerson, el predicador Theodore Parker, el pedagogo Bronson Alcott y el escritor  y naturalista Henry David Thoreau.

José Martí, se refirió a todos sus miembros, particularmente a Emerson, a quien menciona en su extensa obra de manera reiterada; aunque lo que más se ha conocido – y con razón muy merecida – es su colosal ensayo dedicado a su muerte, ocurrida  en 1882, y a Bronson Alcott, dedicó un pequeño; pero muy valioso artículo, también ante su muerte, en 1888, en el que lo compara a Plotino.

Este movimiento literario y filosófico se desarrolló en los Estados Unidos en la primera mitad del siglo XIX. Algunos investigadores han insistido en el verdadero surgimiento del movimiento trascendentalista en Inglaterra en el mismo año en que surge en Estados Unidos; aunque con matices muy característicos, recordemos que adquiere sus peculiaridades al reaccionar contra las actitudes extremadamente ortodoxas de la nueva Inglaterra. En los Estados Unidos el movimiento fue, hasta cierto punto, una reacción frente a ciertas doctrinas racionalistas del siglo XVIII, aunque con una fuerte influencia del deísmo, que tenía rasgos  racionalistas, pero se oponían a la ortodoxia calvinista.  Esta tendencia de forma radical se opuso al ritualismo estricto y a la teología dogmática de todas las instituciones religiosas establecidas en aquel momento. Los trascendentalistas estuvieron igualmente  influenciados por el Romanticismo, especialmente en aspectos como el examen de conciencia, la exaltación del individualismo y el elogio de las bellezas de la naturaleza y de la humanidad.

A continuación algunas ideas de José Martí sobre la figura más representativa del movimiento trascendentalista de los Estados Unidos: Ralph Waldo Emerson.

“Tiembla a veces la pluma, como sacerdote capaz de pecado que se cree indigno de cumplir su ministerio. El espíritu agitado vuela a lo alto. Alas quiere que lo encumbren, no pluma que lo taje y moldee como cincel. Escribir es un dolor, es un rebajamiento: es como uncir cóndor a un carro. Y es que cuando un hombre grandioso desaparece de la tierra, deja tras de sí claridad pura, y apetito de paz, y odio de ruidos. Templo semeja el Universo. Profanación el comercio de la ciudad, el tumulto de la vida, el bullicio de los hombres. Se siente como perder de pies y nacer de alas. Se vive como a la luz de una estrella, y como sentado en llano de flores blancas. Una lumbre pálida y fresca llena la silenciosa inmensa atmósfera. Todo es cúspide y nosotros sobre ella. Está la tierra a nuestros pies, como mundo lejano y ya vivido, envuelto en sombras.”
 
“Emerson ha muerto: y se llenan de dulces lágrimas los ojos. No da dolor sino celos. No llena el pecho de angustia, sino de ternura. La muerte es una victoria, y cuado se ha vivido bien, el féretro es un carro de triunfo. El llanto es de placer, y no de duelo, porque ya cubren hojas de rosas las heridas que en las manos y en los pies hizo la vida al muerto. La muerte de un justo es una fiesta, en que la tierra toda se sienta a ver como se abre el cielo y brillan de esperanza  los rostros de los hombres, y cargan en sus brazos haces de palmas, con que alfombran la tierra, y con espadas de combate hacen en lo alto una bóveda para que pase bajo ellas, cubierto de ramas de roble y viejo heno, el cuerpo del guerrero victorioso. Va a reposar, el que lo dio todo de sí, e hizo bien a los otros.” 

“Fue uno de aquellos a quien la Naturaleza se revela, y se abre, y extiende los múltiples brazos como para cubrir con ellos el cuerpo todo de su hijo>. 

 “Vivió faz a faz con la naturaleza, como si toda la tierra fuese su hogar, y el sol su propio sol, y él patriarca. Fue uno de aquellos a quien la Naturaleza se revela, y se abre, y extiende los múltiples brazos como para cubrir con ellos el cuerpo todo de su hijo. Fue de aquellos a quienes es dada la ciencia suma, la calma suma, el goce sumo. Toda la Naturaleza palpitaba ante él, como una desposada.”

 “No obedeció a ningún sistema, lo que le parecía acto de ciego y de ciervo; ni creó ninguno, lo que le parecía acto de mente flaca, baja y envidiosa. Se sumergió en la naturaleza, y surgió de ella radiante. Se sintió hombre, y Dios, por serlo. Dijo lo que vio; y donde no pudo ver, no dijo. Reveló lo que percibió, y veneró lo que no podía percibir. Miró con ojos propios en el Universo y habló un lenguaje propio. Fue creador, por no querer serlo. Sintió gozos divinos, y vivió en comercios  deleitosos y celestiales. Conoció la dulzura inefable del éxtasis. Ni alquiló su mente, ni su lengua, ni su conciencia. De él, como de un astro, surgía luz. En él fue enteramente digno el ser humano.” 

                                             (Continuará)


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Abril 11, 2015, 09:58:33 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.


                                    Del pensamiento del Maestro.
                                  Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.
            Azogues, capital de la provincia El Cañar. Ecuador. 11/4/2015.

Estimados lectores, he estado presentando algunos pensamientos del héroe cubano José Martí. Dichos pensamientos muestran una faceta poco conocida del autor de "Versos Libres": su pensamiento filosófico. Ya os he explicado antes acerca de las opiniones en torno al Martí filósofo o pensador. Ahora os muestro algunas valoraciones que hace Martí sobre varios filósofos, analicemos sus juicios críticos y profundos sobre Descartes, llegando a decir que "confundía el pensamiento, manifestación del espíritu con el espíritu todo", así como las valoraciones que hace sobre las dos figuras cimeras de la filosofía antigua griega: Platón y Aristóteles. Podréis encontrar su comprensión del misticismo de Paltón cuando expresó: "Platón, que vio  sin miedo, y con fruto no igualado en la mente divina". Espero que estas consideraciones del Apóstol os inspiren y os motivéis para iniciar o continuar el estudio del pensamiento martiano y de la filosofía.

Sobre Sócrates:

"Se debe enseñar conversando, como Sócrates, de aldea en aldea, de campo en campo, de casa en casa".   

"Estamos, pues, reacios a los copistas, y luego, fatigados de esta menudez, volverá a reinar la moral pura, que consistirá otra, y como  consistió en Sócrates, la reunión del espíritu y del cuerpo: sólo que esta de hoy, más estudiada, perecerá más; así como la Roma de hoy, más enseñada, tardará más que la Roma vieja en perecer".

Sobre Platón:

"Lo que dijo Platón debe repetirse hasta que los hombres vivan conforme a su doctrina". 
"Platón, que vio  sin miedo, y con fruto no igualado en la mente divina".
"Platón, y el divino Jesús, tuvieron el purísimo espíritu y fe en otra vida que hacen tan poética, durable, la escuela metafísica".

“Divagador, melancólico.- Se le exige que hable como a ciencia!¿ Acaso por sí pudo Aristóteles que no pudo librar a Siracusa? Nos lo falsea la juglar.
¡Adivino de la estética!- En oposición a Platón llama a Aristóteles! - ¿Qué semilla en los transportes? La conversación de la virtud".

“Platón escribió tres veces la primera página de la República”.

Sobre Aristóteles:

"Aristóteles dio el medio científico que ha elevado tanto, dos veces ya en la gran historia del mundo, a la escuela física".   

Sobre Descartes:

“Descartes y Malebranche crean otra abstracción. Creen que la identificación  del sujeto con el objeto se explica por la veracidad de Dios. Causa demasiado lejana y absoluta e improbable, para que satisfaga en un caso concretísimo a un espíritu ansioso de verdad”. 

“De Descartes. Yo pienso, luego soy: he aquí una verdad, porque nada que no sea, puede pensar: ni nada que piense, puede dejar de ser. Sólo que encerrado en el pensamiento como base del ser, confundía el pensamiento, manifestación del espíritu con el espíritu todo". 

Sobre Hegel:

“Que en Hegel nació el realismo”.

Sobre Karl Marx:

“Estudió los modos de asentar al mundo sobre nuevas bases, y despertó a los dormidos, y les enseñó el modo de echar a tierra los puntales rotos, pero anduvo de prisa, y un tanto en la sombra, sin ver que no nacen  viables, ni de seno de pueblo en la historia, ni de seno de mujer en el hogar, los hijos que no han tenido gestación natural y laboriosa”.

"El  héroe más noble y el pensador más poderoso del mundo del trabajo".
 
"Aquel alemán de alma sedosa y mano férrea". 

"Como se puso al lado de los débiles  merece honor".




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Abril 09, 2015, 08:21:47 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

Del pensamiento del Maestro.
Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.  Cuenca. Ecuador. 9/4/2015.
Sobre los conceptos del sensualismo y el racionalismo en la filosofía:

"¿Bastarán los objetos exteriores individuales y materiales  y aislados para llevarnos  a la cognoscencia de una verdad creadora eminentemente subjetiva?" 

 “No creo en la providencia, porque mi razón no me hace ver sus efectos, ni sentir su necesidad.
No afirmaré yo que haya otra cosa:- mis afirmaciones serían abstracciones poéticas, bellas peculiaridades. No tendría razones con  que afirmar nada.
(…) Lo único verdadero es lo que la razón demuestra como tal.- Nada hay cierto más allá de ello.- Lo demás, cuando más, es probable.
No hay fe.- No hay derecho para tener fe.- ¿Qué derecho tenemos para creer lo que no se prueba, y hacerlo creer,- creyendo?
Lo racional es siempre efectivo.
Lo efectivo es siempre racional.
Lo efectivo es real.
La razón es, pues, la ley de la realidad.” 

“Pensar constantemente con elementos de ciencia, nacidos de la observación, en todo lo que cae bajo el dominio de nuestra razón, y en su causa: - he aquí los elementos para ser filósofo. Luego estos elementos son: observación y reflexión, cualquier otro elemento ayuda a averiguar, pero no es una base firme de filosofía.”   

"La naturaleza observable es la única fuente filosófica. El hombre observador es el único agente de la filosofía".   

 "Todo crece con el cultivo, y la razón llega con el ejercicio a punto de lucidez y lógica invencibles".

“Los sentidos nos transmiten las sensaciones. Las sensaciones son producidas por los objetos exteriores. ¿Bastarán los objetos exteriores individuales y materiales  y aislados para llevarnos  a la cognoscencia de una verdad creadora eminentemente subjetiva? No bastarán, aparte de que no hay en los humanos, espíritu capaz, ni vida suficiente para recibir en sí todas las sensaciones recibibles, sin cuya íntima precisa comparación y unión no podría llegarse al conocimiento deductivo de la verdad sensible y generadora”.
“No puede existir, pues una sensación, ni el conjunto de sensaciones es suficiente  para hallar la verdad fundamental. La ciencia trascendental espontánea y generadora no puede nacer de las sensaciones causales, involuntarias y generadoras”. 
“La sensación es lo que va de lo exterior al yo pensante”.
“El catolicismo muere. La razón social de los canosos siglos de la iglesia deja su puesto a la razón social del siglo de la libertad y de los cables. La fe ciega se quema en la hoguera de la razón. El Tenedor de libros Católico se va, y el Inmenso Creador ocupa entre nosotros su lugar.”

“El hombre, turbado antes en la presencia de lo invisible, lo mira ahora sereno, como si la tumba no tuviese espantos   para quien  ha pasado  con decoro por la vida. Ya alborea la alegría   en la gigantesca crisis; de cada nuevo hervor sale más bello el mundo; el ejercicio de la libertad conduce a  la  religión nueva. En vano frunce la razón meticulosa el ceño, y recatando con  estudiado livor la fe invencible, escribe la duda sus versos raquíticos y atormentados. ¿A qué  sino a desconfiar de la eficacia de la existencia han de llevar las religiones que castigan y los gobiernos tétricos? Así, donde la razón campea  florece la fe en la armonía del universo.”

“La razón buena no conoce la cobardía filosófica: analiza todo lo que siente: estudia todo lo que ve”.

“La experiencia es la base firme del conocimiento: ¿cómo me he de negar el derecho de conocer de una experiencia que siento en mí mismo?”





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Abril 04, 2015, 01:25:11 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                                             Del pensamiento del Apóstol.
                                                       Sobre Filosofía.
                                 Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quito, Ecuador. 4/4/2015.

Ayer en las palabras introductorias al nuevo grupo de citas martianas sobre Filosofía, hice referencia a la idea del Apóstol sobre lo que el llamó Filosofía de las Relación. Recordemos que al estudiar a Krause afirmó: “Yo tuve gran placer cuando hallé en Krause esa filosofía intermedia, secreto de los dos extremos, que yo había pensado en llamar Filosofía de la relación.” Hoy pongo a consideración de ustedes, algunas ideas que pueden ser útiles para llegar a comprender el sentido de la unidad, la idea de la síntesis y la posibilidad de relación, desde el punto de vista filosófico y según la enseñanza de José Martí.
Aparece al final de cada cita, de forma detallada el sitio exacto, donde el lector que desee pueda consultar la fuente. Además porque resulta muy polémico el tema de la espiritualidad, lo filosófico y lo religioso en Martí, y para aquellos - sobre todo en Cuba-, que se han dedicado a negar el espíritu de religiosidad y la grandeza filosófica de su pensamiento y desde posiciones materialistas y hasta marxistas le han atacado, pues aquí tenéis la fuente para que podáis consultar la palabra directa del maestro.

“Todo marcha transformándose en constante analogía. (…) La comparación de los seres existentes enseña que en las diversas épocas de los seres, la analogía se ha mantenido en una relación igual. (…) Se están mostrando las leyes de lo común: de ellas se deducirá lo sintético, de las síntesis, se llegará a la unidad.”
                       (Martí, J. Obra Martí, J. Obras Completas. T. 6. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.356).

“¿Apareció en las distintas comarcas de la tierra el género humano a un tiempo mismo?”.
                     (Martí, J. Obras Completas. T. 6. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.357).

“Lo verdadero es lo sintético. En el sistema armónico universal, todo se relaciona con analogías, asciende todo lo análogo con leyes fijas y comunes. Como desde las eminencias abarcan los ojos extensión mayor de tierra, desde el resultado concreto, desde la ley común y  fija, desde la deducción análoga que la contemplación de los seres resulta, abárcase y compréndese número mayor y naturaleza clara de los seres creados”.
                      (Martí, J. Obras Completas. T. 6. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp. 233-234).

“En esta inmensa suma de analogías que componen el sistema universal, en cada hecho pequeño está un resumen, ya futuro o pasado; un hecho grande”.
                      (Martí, J. Obras Completas. T. 6. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.25).

“La ciencia trascendental, existe; pero no existe en el orden intelectual humano.
Si existe, en algún orden indudablemente ha de existir; superior al nuestro, más sintético, más conjuntivo, más armónico. En el orden post-humano e infrahumano; en el orden intelectual universal; que como todos los hijos van a aun  Padre, y todas las ramas a un tronco y todos los rayos a un sol, todas las ciencias van a una ciencia, todas las verdades van a una verdad, todos los mundos van, en el universal sublime armónico sintético conjunto, a Dios.
Luego:
Sí existe la ciencia trascendental en el orden intelectual absoluto“.
                     (Martí, J. Obras Completas. T. 21. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.52.
                                                     Cuaderno de apuntes Nº 2).



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Abril 03, 2015, 01:36:20 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                                     Del pensamiento del Apóstol.
              Sobre Filosofía. Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quito, Ecuador. 3/4/2015.

Estoy presentando, desde hace varios días, algunas citas tomadas de las obras completas del más grande y glorioso de los cubanos de todos los tiempos: José Martí. Dichas citas tratan algunos conceptos martianos sobre la filosofía en sí misma, como definiciones conceptuales, o reflexiones en torno a cuestiones de naturaleza filosófica. Como ya sabéis, el autor de "Versos Libres", estudió y se graduó de licenciado en filosofía y letras y en derecho civil y canónico por la Universidad de Zaragoza, aunque los dos primeros años de dichas carreras los cursó en Madrid. Se conoce además que ejerció el magisterio en dos países de América: Guatemala y Venezuela, en el primero fue nombrado profesor de Historia de la Filosofía en la Universidad, cargo que desempeñó, aunque por breve tiempo, suficiente como para sentirse motivado a escribir un libro de texto de Historia de la Filosofía, cuya finalidad era ayudar a sus discípulos en la familiarización con estas materias. El texto nunca llegó a escribirse y quedó como otros tantos proyectos de Martí, solo en idea. Recordemos que también quiso escribir sobre su "Teoría de las Relaciones", y que al conocer la obra de Krause y quedar admirado por su grandeza, desecha. 

En sus “Juicios” sobre filosofía al hacer un análisis profundo de algunas de sus ideas expone:
“Yo tuve gran placer cuando hallé en Krause esa filosofía intermedia, secreto de los dos extremos, que yo había pensado en llamar Filosofía de la relación.” 

Este sistema que  había ideado el Apóstol teniendo como base las relaciones de todos los sistemas y tendencias en sí, y aún los vínculos entre figuras cimeras de la filosofía, está fundamentado en el concepto de síntesis que vislumbró Martí desde siempre; pero que reafirmó con el impacto de las influencias recibidas en sus años de juventud, etapa en la que se imponía lo sintético, no como resumen de los conocimientos acumulados; sino como expresión del sentido unitario entre todos ellos. Ya os había presentado antes estas dos definiciones en las que se puede vislumbrar esa preocupación recurrente sobre el tema de las relaciones:

"Filosofía es el conocimiento de las causas de los seres, de sus distinciones, de sus analogías y de sus relaciones". 

"La filosofía no es más que el secreto de la relación de las varias formas de existencia".

Se ha reflexionado mucho y se ha debatido solo un poco, acerca del Martí filósofo o no filósofo. Por el hecho de que no fundara escuela o tendencia dentro de la filosofía, creo que sería injusto excluirle, no todos los que aparecen en la historia de la Filosofía como filósofos, tuvieron una relevancia fundacional, aunque si aportaron al desarrollo del pensamiento filosófico. Por no habernos dejado textos escritos sobre estas materias, también se le excluye, el texto quedó solo en su pensamiento, aunque si buscamos y recopilamos, a través de su extensa obra, podemos conformar un texto coherente y profundo de reflexiones filosóficas. El ejercicio de la enseñanza filosófica, aunque por breve tiempo, lo salva, sin embargo, no se le reconoce como filósofo, sino como pensador profundo e intuitivo que supo vislumbrar hasta el futuro de América.

Tal vez su dedicación y participación destacada en la luchas independentistas cubanas del siglo diecinueve, o su importante actividad periodística y literaria,  eclipsaron su matiz filosófico. El ensayista y profesor Medardo Vitier,  en su “Martí: Estudio integral”, dedica un capítulo al tema de la religiosidad martiana. En dicho estudio no lo califica de filósofo, en su sentido más estricto. Destaca su paso por las aulas universitarias españolas, su labor pedagógica en Guatemala como catedrático de Historia de la Filosofía y alguna que otra referencia escrita de su obra; pero insiste en su capacidad filosófica como <forma de aptitud notoria en Martí>, y nos dice en este sentido:

“Su mente es especulativa y propende a formular asertos pertenecientes a dos regiones filosóficas: la ontológica y la axiológica, sin que él emplee ninguno de estos adjetivos, pues la cosa profesional no le interesa. En efecto lo que tiene de sentencioso – y no es poco- se vierte por esos declives, donde los problemas, siempre abiertos, incitan y parecen retar al intelecto: el ser y los valores, la íntima contextura del universo y del hombre, por una parte, y el sentido de toda acción, por otra.”

“Mente especulativa, he dicho. Sin embargo, ello no lo aleja de los hechos. Tiene delante, a toda hora, el rostro adusto, enigmático de la realidad corriente y cree percibir – tal es su clave – las señas que le hace la Realidad suprema. Ni la más abstracta especulación lo desvincula del sufrimiento humano; fuente, por cierto de sus reflexiones.”

Este mismo investigador, después de hacer un recorrido por diversos puntos de la obra del autor de los “Versos Libres”, en su capítulo dedicado a la filosofía martiana, e independientemente de su posición inicial al tratar el tema del filósofo Martí, a partir de su <mente especulativa>, se arrepiente de no haberlo incluido en su libro: “La Filosofía en Cuba” y expone: 

"En realidad creo que Martí debe figurar en el recuento de la Filosofía en Cuba. La merecida inclusión dependerá de que se trate el asunto a tono con su peculiaridad. Algunas de nuestras figuras menores  en filosofía distan mucho de ofrecer los contenidos existentes en Martí, diversos y fuertes diseminados sin pretensión profesoral ni rigor de vocabulario filosófico. Iba a las realidades ontológicas, axiológicas y en algún caso hasta epistemológicas, sin valerse de estos términos ni de otros de marca docente. Pero iba y no pocas veces llegaba”.

De cualquier modo, os dejo con otras reflexiones y definiciones del Apóstol sobre estas materias. Ustedes tendrán la posibilidad de defender o refutar la idea del Martí filósofo.


"La filosofía es el ejercicio de la inteligencia" 
                      (Martí, J. Obras Completas. T. 6. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.333).

“Filosofía es el conocimiento de las causas. Y si no es esto, esto debe ser.
Es indudable que existe en el hombre una tendencia natural a explicarse la causa de todo: el ejercicio de esa tendencia produce el conjunto de observaciones que forman la filosofía”.
                            (Martí, J. Obras Completas. T. 6. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.333).

“No puede haber una filosofía, como no puede haber una religión: hay la filosofía y la religión. Aquella es el volver constante de los ojos del hombre hacia las causas de lo que en sí siente y en torno suyo y más lejos muévese y ve; esta es la aspiración de todos los seres, idéntica en todos los pueblos, común a  existencia en que sea cosa real lo que allí vagamente te concibe, poéticamente te exagera e inflexiblemente te necesita”. 
                          (Martí, J. Obras Completas. T. 6. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.325).

“Hay cosas claras y cosas vagas. La filosofía debe limitarse a establecer y clasificar las claras. Las vagas son el dominio de la poesía. La filosofía es el ejercicio de la inteligencia. La poesía es el ejercicio de la imaginación”.
                                      (Martí, J. Obras Completas. T. 6. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.333).

"La filosofía no es precisamente una ciencia. Es una potencia, es una condición del ser humano, es una fuerza.” 
                                     (Martí, J. Obras Completas. T. 6. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.333).

"La metafísica es el conjunto de verdades absolutas que sirven de leyes explicativas y fundamentales a todos los conocimientos humanos".
                          (Martí, J. Obras Completas. T. 21. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.48).

"La filosofía materialista, al extremar sus sistemas, viene a establecer la  indispensabilidad de estudiar las leyes del  espíritu".
                          (Martí, J. Obras Completas. T. 15. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.395).

"Al estudio del mundo tangible; se ha llamado física; y al estudio del mundo intangible, metafísica. La exageración de aquella escuela se llama materialismo; y corre con el nombre de espiritualismo, aunque no debe llamarse así, la exageración de la segunda.
Todas las escuelas filosóficas pueden concentrarse en estas dos". 
                           (Martí, J. Obras Completas. T. 19. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.361).
 
“Las dos unidas son la verdad: cada una aislada es solo una parte de la verdad, que cae cuando no se ayuda de la otra.- No es necesario fingir a Dios desde que se le `puede probar.- Por medio de la ciencia se llega a Dios.- No Dios, como hombre productor; sino Dios como inmenso mar de espíritus, adonde han de ir a confundirse, ya resueltas, todas las soberbias inconformidades de los hombres.-Lo cual tal vez pueda afirmarlo la poesía, intuitiva, pero no debe apresurarse a afirmarlo la Filosofía experimental.”
                             (Martí, J. Obras Completas. T. 19. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.361).



 


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Abril 02, 2015, 02:34:51 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                    De la enseñanza del MAESTRO. Sobre diversos aspectos de la especulación filosófica.
                                              Selección por: Dr. Alberto Roteta Dorado.
                                                         Quito.Ecuador. 2/4/2015.


"Hasta en el lenguaje está la síntesis:
Yo, el ser; es un monosílabo y la mayor cantidad de ser en la Tierra.
Sí, la afirmación: es un monosílabo; es la mayor cantidad de afirmación en una voz.
Es la esencia. Monosílabo. Es la expresión mayor del germen de las ideas.
2goF, disílabo.- Es la causa mayor.
Y no, la negación mayor: y casi todas las ideas primitivas se expresan por muy cortas o monosilábicas palabras".
                     Martí, J. Obras Completas. T. 21. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp. 66.

“Los hechos son la base del sistema científico, sólida e imprescindible base, sin la cual no es dado establecer, levantar edificio alguno de razón. Pero hay hechos superficiales, y profundos. Hay hechos de flor de tierra y de subsuelo. Y a veces, así como el rostro suele ser diverso del hombre que lo lleva, así la forma superficial y aparente del hecho es contraria a su naturaleza más escondida y verdadera. Y hay hechos en el mundo del espíritu.”
                         Martí, J. Obras Completas. T. 23. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.44.

“Hay dos clases de triunfo: el uno aparente, brillante y temporal: el otro esencial, invisible y perdurable. La virtud, vencida siempre en apariencia, triunfa permanentemente de este segundo modo. El que la lleva a cuestas, es verdad, tiene que apretarse el corazón con las dos manos para que de puro herido no se le venga al suelo: que tan roto le ponen los hombres el corazón al virtuoso, que si no lo corcose y recomienda con la voluntad, saltará desecho en pedazos más menudos que las gotas de lluvia”.
                           Martí, J. Obras Completas. T. 10. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.188.

“Nuevas pruebas amontona la experiencia contra los que mantienen que todo en  el hombre es producido por el choque de una acción externa; que el hombre no es más que un pedernal que al ser herido por el eslabón produce chispas; que no es más, en suma, el hombre que un receptor de impresiones, que tiene el poder de ordenarlas y contarlas, o un haz de nervios, que los actos exteriores sacuden caprichosamente, sin reconocer en las facultades espirituales del hombre, que niegan la capacidad de reproducir actos que no necesitan de nuestro juicio o el calor de nuestra imaginación”. 
                            Martí, J. Obras Completas. T. 23. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.223.

“Tan aceptada por los hombres civilizados como la teoría de la gravitación es hoy la teoría de que el orden del Universo es el de una mente suprema trabajando silenciosa y regularmente a través de las edades, y no espasmódicamente.”
                           Martí, J. Obras Completas. T. 23. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.310.



 

 
 

 


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Abril 01, 2015, 02:11:18 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                      De la enseñanza del MAESTRO. Sobre diversos aspectos de la especulación filosófica.
                                              Selección por: Dr. Alberto Roteta Dorado.
                                                         Quito.Ecuador. 1/4/2015

“Pensar constantemente con elementos de ciencia, nacidos de la observación, en todo lo que cae bajo el dominio de nuestra razón, y en su causa: - he aquí los elementos para ser filósofo. Luego estos elementos son: observación y reflexión, cualquier otro elemento ayuda a averiguar, pero no es una base firme de filosofía.”   
                                (Martí, J. Obras Completas. T. 19. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.362).

"La naturaleza observable es la única fuente filosófica. El hombre observador es el único agente de la filosofía".   
                                (Martí, J. Obras Completas. T. 19. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.360).

 "Todo crece con el cultivo, y la razón llega con el ejercicio a punto de lucidez y lógica invencibles".
                                 (Revista Universal).

“Los sentidos nos transmiten las sensaciones. Las sensaciones son producidas por los objetos exteriores. ¿Bastarán los objetos exteriores individuales y materiales  y aislados para llevarnos  a la cognoscencia de una verdad creadora eminentemente subjetiva? No bastarán, aparte de que no hay en los humanos, espíritu capaz, ni vida suficiente para recibir en sí todas las sensaciones recibibles, sin cuya íntima precisa comparación y unión no podría llegarse al conocimiento deductivo de la verdad sensible y generadora”.
“No puede existir, pues una sensación, ni el conjunto de sensaciones es suficiente  para hallar la verdad fundamental. La ciencia trascendental espontánea y generadora no puede nacer de las sensaciones causales, involuntarias y generadoras”.
                      (Martí, J. Obras Completas. T. 21. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.53).

“La sensación es lo que va de lo exterior al yo pensante”.
                       (Martí, J. Obras Completas. T. 21. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.53.


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Marzo 31, 2015, 02:43:55 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                                    El mensaje del Apóstol de Cuba. La Filosofía según José Martí.
                                 Selección  por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quito Ecuador. 31/3/2015.

“Filosofía es la ciencia de las causas. Conocer las causas posibles, y usar los medios libres y correctos para investigar las no conocidas, es ser filósofo. Pensar constantemente con elementos de ciencia, nacidos de la observación, en todo lo que cae bajo el dominio de nuestra razón, y en su causa: - he aquí los elementos para ser filósofo. Luego estos elementos son: observación y reflexión, cualquier otro elemento ayuda a averiguar, pero no es una base firme de filosofía.”             
                             (Martí, J. Obras Completas. T. 19. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.362.)

"Filosofía es el conocimiento de las causas de los seres, de sus distinciones, de sus analogías y de sus relaciones". 
                             (Martí, J. Obras Completas. T. 19. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.359.)

 "La filosofía no es más que el secreto de la relación de las varias formas de existencia". 
                             (Martí, J. Obras Completas. T. 7.  Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp. 232.)

“Debe tomar el hombre la filosofía, no como el cristal frío que refleja las imágenes que cruzan ante él; sino, como el animado seno en que palpita, como objeto inmediato y presente, la posible acomodación de lo real de lo que el alma guarda como ideal anterior, posterior y perpetuo- al objeto en la vida se dedican todos estos realistas objetivos.-Pero todavía, cumplido este objeto, tiene el humano poderosas ansias que como quien abre tenacísima reja, se revelan en la última sonrisa de los que saben morir bien”.
                            (Martí, J. Obras Completas. T. 19. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975.)


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Marzo 26, 2015, 01:09:05 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                                                                   Una vez más, sobre José Martí.
                                                                          (Cuarta parte)
                                                     Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quito. Ecuador. 26/3/2015. 

Se ha pretendido ocultar la parte del pensamiento martiano relacionado con la espiritualidad y su convicción respecto a la creencia en Dios. Con la declaración del carácter socialista de la revolución cubana por parte del Dr. F. Castro, en 1961 fue eliminada la enseñanza religiosa de los colegios cubanos, se declaró la filosofía marxista-leninista como forma oficial de ideología, el pensamiento noble y edificante del Cristo redentor fue desapareciendo para dar paso a las citas de los "clásicos del marxismo". La idea asumida por Marx sobre la religión como opio de los pueblos, fue tomada como referencia  detractora en contra de todo vestigio de religiosidad. Como es lógico, resultaba contradictorio que el pensamiento del más colosal de los cubanos, al que tomaron como guía e inspirador de los cambios sociales y políticos de Cuba, no coincidiera con las tendencias socialistas y marxistas.

Se ha intentado suprimir el pensamiento filosófico martiano y la postura religiosa del apóstol de Cuba y América. El ser más extraordinario de nuestro suelo patrio no podía ser ateo, ni materialista. Sus grandes enseñanzas dispersas por toda su obra nos muestran a un José Martí pleno de verdadera religiosidad, anticlerical, es cierto; pero religioso profundo y espiritual pleno, con grandes influencias de corrientes orientalistas, platónicas y neoplatónicas, con aproximaciones al misticismo de Bruno y similitudes con las ideas de Emerson, lo que le aleja, en cierta medida, de la religión, tal y como se entiende el concepto de religión, pero lo aproxima a la filosofía. 

Recordemos una vez más que el autor de los “Versos Libres” se refirió a la idea de un orden jerárquico del Universo, a una inteligencia superior que desde niveles imperceptibles para los hombres guía los designios de todo y de todos:

“Tan aceptada por los hombres civilizados como la teoría de la gravitación – expresó Martí -  es hoy la teoría de que el orden del Universo es el de una mente suprema trabajando silenciosa y regularmente a través de las edades, y no espasmódicamente.”

Lo que supone la convicción martiana de una Deidad, y por lo tanto, su postura Deísta, desprovista por completo del atroz ateísmo que algunos intentan imponer, aún en nuestros días, en las aulas universitarias; pero los estudiantes de estos tiempos pueden acceder; aunque con muchas restricciones a diversas fuentes y encontrarse con estudios serios sobre la postura filosófica y religiosa martianas. No estamos en tiempos de seguir sepultando a Mañach, de negar a Medardo Vitier por sus análisis no marxistas; pero si profundos y abarcadores. También se refirió a la idea de una Deidad Suprema, fuente de todo lo expresado en el mundo manifestado y a la unidad que subyace en lo más recóndito  de todas las criaturas vivientes, lo que demuestro al citar lo siguiente:

“Hay un  todo de ser que se desenvuelve y se precipita en seres, de los que cada uno es el todo de que nace. De lo uno se deriva lo múltiple, que en cada una de sus manifestaciones representa en sí todo lo uno. El yo es el universo mismo, y el universo mismo no es más que el yo (…)” Así el sistema. Relación absoluta entre un ser y otro ser, de tal manera que todos son idénticos y todos hacen la gran identidad”. 

Finalmente acudo a la colosal enseñanza del Apóstol respecto a la religión. José Martí con ese sentido visionario, quasi profético, nos alertó desde el final del siglo diecinueve. Hoy, cuando se percibe la decadencia espiritual y  moral por la que atraviesa gran parte del pueblo cubano, hemos de acudir a la sabia palabra del más genial y más espiritual de los cubanos:
 
“Todo pueblo necesita ser religioso.  No solo lo es  esencialmente, sino que por su propia utilidad debe serlo. Es innata  la reflexión del espíritu en un ser superior, aunque no hubiera ninguna religión todo hombre sería capaz de inventar una, porque todo hombre la siente. Es útil concebir un gran ser alto; porque así procuramos llegar, por natural ambición, a su perfección, y para los pueblos es imprescindible afirmar la creencia natural en los premios y los castigos y en la existencia de otra vida, porque esto sirve de estímulo a nuestras buenas obras, y de freno a las malas. La moral es la base de una buena religión. La religión es la forma de la creencia natural en Dios y la tendencia natural a investigarlo y reverenciarlo. El ser religioso está entrañado en el ser humano. Un pueblo irreligioso morirá, porque nada en el alimenta la virtud. Las injusticias humanas disgustan en ella; es necesario que la justicia celeste la garantice”.

Cienfuegos, Cuba, 23 de junio de 2013, con correcciones y algunos aspectos añadidos en diciembre del propio año y revisada el 25/3/2015. 




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Marzo 25, 2015, 02:17:30 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                                        Una vez más, sobre José Martí.
                                                (Tercera parte)
                     
             Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quito. Ecuador. 25/3/2015.

Otro de los desaciertos es el intento de vincular a Martí con las ideas marxistas y las tendencias socialistas, lo que tanto se ha tratado de imponer en nuestro pensamiento; pero por suerte para los cubanos, sin resultados. Todos sabemos que Martí no profesó el socialismo, por el contrario se refirió -aunque no de forma irrespetuosa, ni pretendiendo atacar a esta tendencia-  a los desaciertos de este sistema, que si conoció teóricamente; aunque algunos profesores de nuestras universidades traten de explicar a sus alumnos llenos de inquietudes de esta naturaleza, que Martí no conoció o no comprendió el socialismo. Si estudiaran y profundizaran en la enseñanza martiana y en valoraciones serias que otros autores han hecho en este sentido, pudieran llegar a comprender que Martí  no profesó el socialismo. El Dr. Fernández Retamar, a pesar de haber llegado a publicar algunas ideas disparatadas en torno al pensamiento de Martí en relación con Ho Chi Minh, o acerca de la autoría intelectual del Moncada, resulta preciso y coherente en su ensayo: “Martí en su Tercer Mundo”. Aquí analiza la postura martiana al respecto y dice:

“Martí no desconoció a Marx, e incluso lo elogió calurosamente, aunque no estuviera familiarizado con su obra: no hay en sus páginas referencia a ningún título de Marx. Pero si no coincidió con los métodos marxistas relativos a la lucha de clases (lo cual, una vez más, debemos considerar a la luz de la concreta realidad de su país), se refirió así a Marx en 1883, a raíz de su muerte”.   

Y cita, a continuación las conocidísimas palabras martianas ante la muerte del Marx. En otro de sus escritos, el ensayista y estudioso del pensamiento martiano aclara:

“No deja de ser curioso que en ninguna de las veces en que lo nombre (tres en sus crónicas, una en sus cuadernos de apuntes), mencione ningún texto concreto de Marx, ni muestre familiaridad suficiente con su obra. Y no deja de ser curioso, porque es bastante improbable que Martí,  voraz lector, (…) no hubiera leído, al menos, los trabajos que su propio editor y amigo, Dana, había publicado, solo unos años antes, en su periódico y en su enciclopedia, de aquel otro amigo del norteamericano, <<Karl Marx famosísimo>>. Especialmente si tenemos en cuenta que algunos de estos trabajos abordaban problemas de las colonias, que tanto interesaron a Martí, e incluso problemas latinoamericanos, de los que el cubano llegó a tener una caudalosa información, y que constituyeron su preocupación histórica cardinal. No es pues arriesgado conjeturara que Martí no solo elogió a Marx, sino que lo leyó; al menos, que leyó algunos de sus textos laterales.(…) Lo que parece igualmente seguro es que Martí no distinguió  la especificidad del pensamiento de Marx, aquello que lo diferenció radicalmente de otros socialistas con los que Martí dejaba mezclado su nombre.(…)”

De cualquier forma, lo cierto es que Martí conoció, elogió y respetó al <<héroe del trabajo>>; pero no se puso al lado de sus doctrinas, no llegó a solidarizarse con los postulados y principios marxistas, es decir, que Martí <<no vio la contribución científica de Marx, aquello que lo separa decisivamente de los socialistas previos, utópicos>> según Fernández Retamar.   Consultemos las reflexiones martianas que precisan el elemento común de los diversos movimientos socialistas de su tiempo: el programa de la nacionalización de las tierras y los elementos de producción, lo que sintetizó así:

 “The land of the country and all other instruments of production shall be made the joint property of the community, and the conduct of the all industrial operations be placed Ander the direct administration of the State”.   

Se refirió además, en su escrito dedicado a comentar el texto “La futura esclavitud”, del antropólogo  Herbert Spencer,  a la idea de un hombre esclavo del propio estado; pero esclavo del propio sistema naciente: el socialismo. En este sentido expresó:

“De ser siervo de sí mismo, pasaría el hombre a ser siervo del estado. De ser esclavo de los capitalistas, como se  llama ahora, iría a ser esclavo de los funcionarios. Esclavo es todo aquel que trabaja para otro que tiene dominio sobre él; y en ese sistema socialista dominaría la comunidad al hombre, que a la comunidad entregaría todo su trabajo”.
   
                   (Continuará).


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Marzo 24, 2015, 10:58:50 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                                                         "Una vez más, sobre José Martí".
                                                                      (Segunda parte)
                                 
                                             Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quito. Ecuador. 24/3/2015.

En la literatura sería interminable la lista de todos los que con sinceridad y devoción, amén de la calidad en el tratamiento de los diversos temas dentro del legado martiano, han tratado la vida y la obra de José Martí. Me limitaré solo a los de mayor trascendencia. En primer lugar la biografía de Jorge Mañach, con sus realidades y sus idealizaciones, con mucho de histórico y algo de novelado, pues el autor dejó que la pasión con que amara al Apóstol cubano le llegara, más que a su intelecto, a su alma; pero de cualquier modo una excelente biografía: “Martí: el Apóstol”. Nombre que encierra el trascendental significado del autor del “Ismaelillo”, porque Martí representa un apostolado en el sentido más amplio del término, y es Apóstol, no solo de su patria; sino que es el Apóstol de América; por cuanto, nadie como el supo y pudo comprender y asimilar el verdadero sentido de la praxis latinoamericana, el primero en hablar de una América española y una europea, el introductor del término nuestra América, el que vislumbró desde su tiempo y su contexto no solo el peligro de nuestros pueblos; sino la grandeza de la cultura y de las tradiciones americanas. Un lugar aparte merecen  los estudios realizados por el ensayista y profesor Medardo Vitier en los primeros cincuenta años del pasado siglo, quien logró sintetizar en su “Martí: Estudio integral”, lo mejor de su investigación. En dicho estudio por primera vez se trata con sabiduría el tema de la filosofía martiana. Lo no comprendido por Mañach, llega a esclarecerse gracias a la agudeza del gran pensador cubano, lamentablemente olvidado en nuestros días. Destaca su paso por las aulas universitarias españolas, su labor pedagógica en Guatemala como catedrático de Historia de la Filosofía y alguna que otra referencia escrita de su obra; pero insiste en su capacidad filosófica como <forma de aptitud notoria en Martí>; no lo llega a definir como un filósofo; sin embargo, se arrepiente de no haberle incluido en su texto: “La Filosofía en Cuba”. Luis Rodríguez-Embil, con su estudio crítico-biográfico: “José Martí, el Santo de América”, es otro de los autores que debe considerarse al tratar la trascendencia martiana desde la óptica de los creadores. Investigadores y escritores del continente, como la chilena Gabriela Mistral y el argentino Ezequiel Martínez Estrada han realizado acertadas investigaciones en torno al pensamiento martiano. La primera lo llamó con pasión  <el mejor hombre  de nuestra raza>, sus escritos sobre “Ismaelillo”, han trascendido su tiempo, el segundo, con una visión más pragmática del héroe de Dos Ríos en su libro biográfico y crítico, publicado por la “Casa de las Américas” en los sesenta del pasado siglo: “Martí Revolucionario”, trata con sinceridad y sentido crítico, y a la vez con precisión histórica, múltiples matices del Martí hombre, escritor, político y maestro. Desde Unamuno hasta Marinello, de Rubén Darío a Hart, de Carpentier y Lezama a Fernández Retamar; pero todos acuden una y otra vez al maestro. La segunda mitad del veinte nos sorprende con algunos estudios biográficos de elevada dimensión, me refiero a “Cesto de llamas: biografía de José Martí”, de Luis Toledo Sande y “Vida y Obra del Apóstol José Martí”, de Cintio Vitier. Ambos con precisiones históricas necesarias, así como valoraciones sinceras y concretas, desprovistas de adornos y sutilezas innecesarias, logran adentrarse en la controversial vida, y ante todo, en la grandiosa obra del  maestro. En Toledo Sande resultan significativos los capítulos dedicados a su estancia en España, así como, su paso por México. En Vitier se destacan los dedicados a la crítica, al teatro y a la oratoria.  Otro excelente texto; pero dedicado fundamentalmente al análisis de su obra, es “Introducción a José Martí”, del poeta y ensayista profundo, Roberto Fernández Retamar. Se destacan en este imprescindible texto los ensayos: “Introducción a la Edad de Oro”, “Martí en su tercer Mundo”,”Nuestra América: Cien años”, y “Forma y pensamiento en la obra martiana”. Nuestro novelista mayor: Alejo Carpentier, trata en las páginas finales de su obra “La Consagración de la Primavera” a través de Vera su protagonista algunos aspectos de la obra martiana y nos evoca su llegada a tierras del oriente cubano en los días que precedieron a su muerte.

En fin, todos queremos a Martí, al hombre que hemos idealizado, y con mucha razón y sobrados motivos, de ahí que Martí esté presente en la pintura, en la escultura, en el cine, en la música popular y de concierto, en la literatura; pero también en todos nuestros hogares, en nuestros colegios; -aunque ahora no sea de la mejor manera, téngase presente que para poder enseñar a Martí es necesario conocer a Martí y no  todos le conocen-, en nuestros sagrados templos, lamentablemente desprovistos del verdadero sentido de la religiosidad asimilada por Martí desde su infancia,  y donde quiera que estemos los cubanos, porque Martí nos resulta necesario, imprescindible. Cuando estamos necesitados de un alimento espiritual acudimos a nuestras Biblias, porque ya estamos acudiendo nuevamente a ellas y se nos está olvidando que en algún tiempo nos lo prohibieron; a nuestras oraciones, porque todavía quedan algunos que lo hacen con devoción, a nuestras promesas, porque es algo inherente al hombre; pero también acudimos a la palabra siempre útil, precisa  quasi sagrada del Maestro, porque somos cubanos.

En un pequeño ensayo como este, no creo que resulte de valor referirme a todo lo que se hace de manera incorrecta, incompleta, de forma desvirtuada, tergiversada, etc. en torno a la vida y obra de Martí. Pero decir que todo lo que se ha hecho es excepcional sería ser injusto. El cine pretendió tratar la infancia de José Martí y lo intentó, pero solo fue un intento de aproximación. Un padre sobrevalorado, escenas innecesarias de la cotidianidad del Martí adolescente, entre otros desaciertos caracterizaron al filme: “José Martí: el ojo del Canario”, que quedará en los archivos para ser utilizada en días especiales, pero jamás estará verdaderamente en los cubanos.

La utilización de frases y citas sacadas de su contexto de forma reiterada en discursos políticos, actos públicos, etc. es otro de los males que deben ser suprimidos, si es que queremos verdaderamente a Martí. Una frase repetida y traída alejada de su contexto no nos hace martianos y no nos aproxima a la grandeza de la obra del genial cubano.  Pretender que Martí hizo de todo y habló de todo porque supo de todo, es otra de las terribles euforias que matizan a algunos, que tal vez, con una buena intención; pero con desconocimiento del pensamiento del Apóstol intentan tratar temas como: Martí y el deporte, Martí y la economía, Martí y la geografía, y hasta Martí y el turismo, o se convoca a eventos que tienen que ver con la protección medio-ambiental, la globalización, el neoliberalismo, etc., utilizando el nombre del cubano universal en dichos encuentros. Estos temas, llamados con frecuencia “temas de actualidad” resultan de importancia en el terreno social o político, y por lo tanto deben ser abordados; pero no es necesario que se utilice el pensamiento martiano para desarrollarlos.

Después de más de medio siglo, resulta un tanto difícil poder borrar de las estáticas mentes de muchos cubanos, la idea de que el ejemplar maestro fuera el <<autor intelectual>> de determinados sucesos relacionados con las luchas y enfrentamientos de los “rebeldes” contra los gobiernos de turno de la primera mitad del pasado siglo veinte; no obstante, con el decursar del tiempo se irá borrando la absurda expresión porque las nuevas generaciones – me refiero solo a los que piensan y saben pensar- tienen una perspectiva muy diferente de las cosas y están asumiendo con mucha responsabilidad la interpretación del legado martiano. Estamos en tiempos de hombres con mentes abiertas, de librepensadores, de pensadores firmes desprovistos de todo dogmatismo y las ansias de libertad de expresión y de pensamiento los llevará a una necesaria reinterpretación y revaloración de postulados de este tipo.   

                                                        (Continuará).


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Marzo 23, 2015, 02:34:28 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                                     Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quito. Ecuador. 23/3/2015.

Hoy 23 de marzo, hace justamente un mes, publiqué los primeros artículos en este Blog. En aquella ocasión quise que el primero de los artículos fuera: "El sacrificio y el sentido del deber como ley en José Martí", trabajo que tiene un especial significado para mi. Fue hecho por encargo, y a partir de una idea sugerida, sin embargo, con el tiempo fue ampliado y adquirió un matiz diferente. Fue dictado en el Oasis Martiano de la ciudad de Cienfuegos, Cuba, y se convirtió en un ensayo querido por los presentes en aquella reunión. Luego apareció una versión breve que se publicó en los Estados Unidos de Norteamérica. De cualquier modo, es un ensayo sencillo y breve, sin grandes pretensiones ni discusiones de carácter filosófico - como la mayoría de los dedicados a MARTÍ - pero con un especial significado para mi.
Hoy, cuando ha pasado un mes de su aparición en este sitio y considerando la acogida de los visitantes, a pesar del contenido de los temas tratados, pongo a consideración de ustedes el ensayo titulado:  "Una vez más, sobre José Martí", que al igual que el anterior, tiene especial significado.

Hace un mes apareció además el primero de un ciclo dedicado a las Reflexiones filosóficas de MARTÍ en sus Cuadernos de apuntes, reflexiones que me han acompañado por más de veinte años y son el punto de partida de un conjunto de ensayos sobre este tema, cuyos contenidos están guardados y en espera de poder salir publicados alguna vez. Como sabéis, en Cuba jamás se hubieran publicado, las obras de contenido filosófico que no tengan un perfil marxista-leninista no son objeto para estos fines.  En cualquier librería del mundo, excepto en las de Cuba, y tal vez en las de Corea del Norte,  usted podrá encontrar las obras de Platón, Plotino, Aristóteles, hasta llegar a las de Hegel, Kant y Fichte. El gobierno comunista cubano adquirió sendos volúmenes con obras de Marx y lo peor, con las obras completas de Lenin, que jamás estará en las filas de los filósofos, aunque si en las de los tiranos, manipuladores y destructores de la humanidad. Se ofrecían a precios irrisorios y aún así a nadie se lo ocurría adquirir semejantes textos, exceptuando a algunos de los que cursaban la carrera de filosofía marxista leninista, o a los que tenían que debatir de forma obligada en sus cursos de las escuelas del Partido (el único partido)  semejantes cosas.

Los otros trabajos que se presentaron ese 23 de febrero fueron: "Del servilismo actual a la futura liberación" y "Libertad de pensamiento: derecho de todo hombre", temas de carácter social y político, que han aparecido publicados en diversos sitios de las redes sociales. El quinto artículo fue dedicado a la mítica cantante cubana Farah María, verdadero símbolo de la música popular cubana, ganadora de grandes y primeros premios internacionales y una de las artistas más queridas de todos los tiempos en Cuba y en muchas partes del mundo.   

Les ofrezco la primera parte del ensayo:  "Una vez más, sobre José Martí", esperando que tenga la misma aceptación de trabajos anteriores y sea punto de partida para unos y reafirmación para otros, en el estudio de la vida y obra del más grande de los cubanos. 

                                                          "Una vez más, sobre José Martí".
                                                                      (Primera parte)

Para los cubanos del final del siglo diecinueve, los del pasado siglo veinte, y aún, para los de hoy, la figura de José Martí ha sido un paradigma inigualable. No hay opciones en una selección de líderes, de maestros, o de guías. Entre tantos, solo un nombre no admite discusión alguna: José Martí.  Cuando se habla de la figura cimera de nuestra patria todos mencionamos, sin duda,  a nuestro José Martí. Se respeta y recuerda a Maceo, a Gómez, a Céspedes y otros tantos; pero se venera solo a Martí, si es realmente un culto o no, no importa, si se le idolatra o no, da igual, los cubanos de estos tiempos y de todos los tiempos no nos cuestionamos estas cosas, solo lo queremos, y cada cual lo quiere a su forma, como puede y también como quiere. De ahí que su vida y el mensaje de su grandiosa obra aparezca en las más diversas manifestaciones del arte, en todos los centros de estudios, y hasta en cada hogar de Cuba.

La legendaria pintura de Menocal, el gran artista cubano que plasmara la imagen elegante y un tanto envuelta en el misterio del héroe cubano, fue cediendo su paso a la contemporaneidad conque un Carlos Enríquez tratara el tema de la controversial muerte del líder cubano en Dos Ríos. En 1960 Eduardo Abela aborda la enorme figura martiana en un pequeñísimo óleo sobre madera de tan solo 41x34 cms. Hacia 1990, Ernesto García Peña lo hace a través de un Martí campesino acompañado del caballo que Lezama mitificara en su poema “La casa del Alibi”, obra que recuerda la creación de Jorge Arche, de 1943, en la que pretendió desmitificar un tanto al “Santo de América” a través de su presencia en los campos cubanos. Nueve años más tarde José Miguel Pérez trata al “Maestro” como maestro a través de un acrílico sobre tela. Inmerso en las selvas latinas, bañado por las posibles aguas de la vida, se levanta el rostro del héroe. Ya en pleno siglo veintiuno Águedo Alonso lo incluye en su serie “Rostros Latinoamericanos” y Carlos Guzmán retoma al mítico caballo para su creación del simpar “El caballo mágico”. La monumental escultura de la antigua Plaza Cívica de La Habana, el impresionante monumento del Parque Central de la propia capital cubana, el singular “Martí, de cara al sol” de Pedro Suárez, resguardado en el cienfueguero Oasis Martiano, amén de las tantas y tantas esculturas de todas nuestras principales ciudades son una muestra de esa necesidad de perpetuar a través de la imagen, no solo la figura del más grande de los cubanos de todos los tiempos, sino de hacer valer su obra; por cuanto, cada creación, en el campo de las llamadas artes plásticas, encierra algo de la enorme obra del maestro.

Pero ese sincero acudir una y otra vez al hombre que lo dio todo por el deber patrio, no está limitado al mundo de la plástica. En la primera mitad del siglo veinte un compositor y pianista de la altura de Ernesto Lecuona le entregaba a una joven cantante, que recién se iniciaba en el arte, una serie de partituras con la musicalización de algunos de los versos sencillos de José Martí: “Por tus ojos”, “Mucho señora daría”, “La rosa blanca”, “Yo pienso cuando me muero”, entre otros, fueron estrenados por la soprano cubana Ester Borja, quien con el decursar del tiempo se convertiría en el símbolo de la canción cubana. En la segunda mitad del veinte una extraordinaria compositora que recién se nos ha ido a otros mundos, nos entregaba el “Ismaelillo”, los tiernos versos renacían a veces sutiles e inocentes, a veces enérgicos y hasta épicos en el inconfundible estilo de la mítica Teresita Fernández. Con sus peculiares cadencias y su nostálgica voz  nos regalaba una obra de altos valores respaldada por la Orquesta Sinfónica Nacional. Por estos años también, algunos jóvenes trovadores, miembros del fenómeno musical cubano conocido como nueva trova, presentaban sus composiciones utilizando la poesía inigualable del modernismo martiano: Sara González, Pablo Milanés y Amaury Pérez merecen ser recordados en este sentido. Tengamos presente que una obra de nuestra música popular campesina ya había recorrido el mundo, me refiero a la “Guajira Guantanamera” de Joseíto Fernández, quien sabiamente intercala los versos sencillos de Martí entre su estribillo, obra que ha sido interpretada por cantantes líricos, por juglares y trovadores o por músicos ambulantes en el legendario “Camino de Santiago”, símbolo de la peregrinación cristiana.  Recientemente el joven cantor y compositor Adrián Berazaín, con su estilo y siempre dentro de su cuerda; pero con una originalidad respetable, ofreció una canción inspirada en el genial cubano. Pretendió dar una imagen más cercana y a la vez real, despojada de ese misticismo que muchas veces los menos jóvenes damos al llamado “Santo de América”, y lo logró.

Con menos acierto que en la música popular nuestro Martí ha sido llevado a la ópera. El olvidado compositor cubano Rafael Vega Caso (1901-1976), compuso dos óperas, “Abdala”, basada en el poema dramático homónimo de Martí, y “José Martí”, con textos del propio autor, aunque incluye textos martianos. Al parecer nunca se han interpretado y esperan para ser descubiertos por las actuales generaciones.  El compositor y pianista Hilario González es el autor de una miniópera a capella basada en “Los zapaticos de rosa” de nuestro Martí. González además de haber utilizado los versos del Apóstol para numerosos lieder, estrenados en Cuba y luego interpretados en otras partes del mundo por la soprano Iris Burguet. También Juan Piñera, utilizó el texto martiano de “Amor con amor se paga” para una ópera en 1987, que al igual que las antes citadas permanecen en el descanso. Dentro de la música coral, se destaca la compositora Beatriz Corona con varias obras en las que ha utilizado los textos martianos. El pianista y compositor César Pérez Sentenat (1896-1973) compuso en 1931 su “Martianas”: dos pequeñas canciones y un poema cantado con texto de José Martí y Harold Gramatges (1918-2008) utilizó textos martianos para varias de sus obras: “Tríptico”, para soprano y orquesta, “Oda Martiana”, para barítono y orquesta, “Dos canciones”, para coro mixto a cuatro voces, y “Tienes el don”, para barítono.

                                                                    (Continuará)


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 Acerca de mí

Dr. Alberto Roteta Dorado. Cienfuegos, Cuba. Graduado de doctor en medicina, especialista en Medicina General Integral y Pediatría por el Instituto Superior de Ciencias Médicas de Villa Clara y de Máster en Ciencias, especialista de segundo grado en Endocrinología y de segundo grado en Medicina General Integral por la Universidad Médica de Cienfuegos. Ejerció su profesión de médico por más de veinticinco años en Cuba. Profesor auxiliar de Pediatría y Endocrinología, se dedicó al magisterio por más de veinte años. Ha realizado estudios de filosofía, teología, antropología y teosofía. Presidió en su ciudad natal la Fundación Cultural “Oasis Teosófico-Martiano” desde 1993 hasta su salida de Cuba en 2014. Actualmente presidente de honor de dicha institución. Dictó conferencias sobre temas martianos y filosóficos en diferentes instituciones cubanas como: Fundación Cultural “Oasis Teosófico-Martiano”, de Cienfuegos, “Memorial Presidente Salvador Allende”,  de La Habana, entre otras.  Tiene inéditos dos libros de ensayos sobre el sentido de la religiosidad y el pensamiento filosófico de José Martí. Colaborador de medios de prensa como Cubanet, Noticias de Cuba. Ha visitado varios países de América: Perú, Ecuador, Colombia, Costa Rica y Panamá. Radicado en Estados Unidos de Norteamérica.





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