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        LA CONTRARREVOLUCIÓN “PROGRESISTA” EN AMÉRICA LATINA
                                                Tercera parte. Final.


             


Cristina Fernández de Kirchner, entre el autoritarismo tiránico, la superficialidad de los populistas y la vulgaridad del comunismo. Su propuesta de un frente social en contra del neoliberalismo.

Resulta un tanto desagradable ver y escuchar a una mujer que se supondría fuera símbolo de seguridad y firmeza en la palabra, y a la vez portadora de la elegancia y la delicadeza -por lo que le pudiera corresponder a una dama de su rango-, que en realidad se presente ante un auditorio colmado de fanáticos como la mujer vulgar y carente de clase que es, amén de demostrar un autoritarismo manipulador en relación con sus seguidores.

La expresidente de Argentina, sobre la que cada vez se acumulan más cargos penales en su contra, durante su desafortunada intervención fue reiterativa al extremo, cuasi obsesiva, respecto a sus ataques contra lo que considera el gran mal de estos tiempos por los parajes andinos, esto es, el neoliberalismo. Para su ataque abiertamente declarado propone “acuñar una nueva categoría de frente social, cívico, patriótico, en el cual se agrupen todos los sectores que son agredidos por las políticas del neoliberalismo”.

No solo fue inquisitiva al extremo contra el neoliberalismo, aunque si en realidad tuviera que explicar conceptualmente qué es el neoliberalismo no sabría hacerlo, como la gran mayoría de estos “progres” procastristas. Cristina Fernández hizo un derroche de errores conceptuales al pretender abordar el fenómeno de la igualdad desde una perspectiva de cierto historicismo, y fue justamente aquí donde erró sobremanera, por cuanto carece, no solo del don de la palabra -aunque unos pocos medios calificaron su “discurso” (conceptualmente su intervención no se puede incluir en esta categoría) de brillante-, sino que carece del conocimiento y la cultura necesarios para poder abordar dicha categoría desde una óptica de este tipo. Para los asistentes a su intervención todo estuvo bien, y la superficialidad de la “oradora” no se hizo notar entre aquellos fanáticos que la aclamaron desenfrenadamente como si fuera una política de primer nivel en vez de un ser que se está burlando de la justicia.   

Luego de una serie secuencial de datos y comparaciones en los que se basó para defender su etapa al frente del gobierno argentino, pretender ocultar sus delitos e inmoralidades, y sobre todas las cosas ridiculizar a Mauricio Macri, cabe preguntarnos entonces: ¿qué dijo en sí Cristina Fernández en su “discurso”? Concretamente la esencia de su intervención estuvo precisada en el preámbulo a lo que ella misma creyó era una disertación brillante. Con marcado acento precisó que el foro no era una contracumbre, sino “el espacio político de ideas, de visión y perspectiva económica y social que excede las categorías de izquierda y de derecha para ingresar en una nueva categoría de pensamiento”, cuya categoría al parecer dejó a un lado para divagar en su ataque desmedido al neoliberalismo y en su autoelogio como gobernante. Se supone que la nueva categoría sea el castrismo disfrazado de progresismo democrático devenido como resultante del encuentro.

A manera de resumen. El Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico fue en realidad el pretexto para intentar boicotear la Cumbre de G-20.

Tratando de resumir, a modo de conclusión, retomaré las palabras del líder del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, personaje encargado de recordarnos que: “las  ciencias sociales nos pueden ayudar a reflexionar cómo hacer para evitar que estos gobiernos conservadores [refiriéndose a la nueva oleada de gobiernos de derecha o de centro-derecha existentes en Latinoamérica a partir del viraje radical mediante el cual la izquierdo quedó asfixiada] multipliquen sus efectos devastadores sobre la democracia, la inclusión, la promoción y ampliación de derechos”.

Esto merece un comentario aparte, por cuanto se están tergiversando conceptualmente algunos términos a los que acude, no solo Gentili, sino la mayoría de los personajes participantes que expusieron sus obsoletos criterios y creyeron disertar sobre nuevas propuestas y desafíos, cuando en realidad solo hicieron acudir a su gastada y anquilosada retórica castro-jurásica tan poco convincente en estos tiempos de modernidad, rapidez extrema y grandes transformaciones sociales.

Por otra parte consideremos el lema utilizado en este primer foro, el que dejé sin comentar de modo intencional toda vez que pensé reservarlo para el final de este trabajo. Los congregados en Buenos Aires dijeron haber querido reflexionar acerca de “Las luchas por la igualdad, la justicia social y la democracia en un mundo turbulento”.

Resulta paradójico que los líderes participantes se muestren sobremanera preocupados por la posible desaparición de democracias establecidas en varios países latinoamericanos  cuando en realidad sus gobiernos fueron la antítesis de la democracia.  Ahora resulta que en aquellas naciones en las que se trató de experimentar con la presencia de sistemas de gobierno cercanos -al menos en algunos aspectos desde el punto de vista teórico- a las tendencias socialistas se autoproclamen abanderados del progresismo latinoamericano, cuando en realidad, entre otras cosas:

1. Pretenden mantenerse en el poder, ya sea a través de modificaciones constitucionales, de acciones fraudulentas, del continuismo político, y lo peor, mediante la manipulación de grandes sectores poblacionales (generalmente los más desposeídos e iletrados, que resultan un excelente caldo de cultivo para el engaño premeditado), en los que se presentaron como Mesías para resolver todas sus penurias a cambio de una lealtad mantenida que garantice sus votos para asegurar la continuidad en el poder. Constituyen ejemplos prototípicos en este sentido Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia, cuyos regímenes dictatoriales reúnen o reunieron casi en su totalidad los aspectos antes citados, y en menor medida Brasil, que cumple con la idea de la manipulación de los sectores marginales y pobres, aunque no se dio el fenómenos de modificaciones constitucionales, ni existen evidencias concretas para poder afirmar la existencia de fraudes electorales.

2. Llevaron a sus países al aislamiento, con el consiguiente estancamiento de sus economías (algunos como Venezuela y Ecuador entraron en recesión, sin que olvidemos el bochornoso caso de Cuba, que resulta inclasificable), amén de fomentar la corrupción, la delincuencia, la violencia y la criminalidad, indicadores en los que ocupan lugares cimeros Venezuela y Brasil. Téngase presente que en este aspecto solo incluyo aquellos países que profesaron o aun profesan el Socialismo del siglo XXI, de ahí que no están citadas las naciones del Triángulo Norte ni México, los que se destacan en el contexto regional por sus elevados niveles de criminalidad y delincuencia.

3.  Se limitó la libertad de pensamiento y de expresión, estableciéndose mecanismos represivos para el control de los medios de comunicación, destacándose el caso de Ecuador durante el gobierno de Rafael Correa con la existencia de la Superintendencia de la Información y Comunicación (Supercom), organismo que frenó la libertad de expresión y pensamiento durante los últimos años de la administración de Correa mediante la imposición de restricciones, numerosas multas y demandas, que condujeron a la reducción de personal e incluso al cierre de distintos medios independientes. Esta entidad vigilaba el trabajo de unos 1.200 medios de comunicación registrados en el país y procesó 1.081 casos contra medios y periodistas, de los que 675 terminaron en sanciones.

¿A qué progresismo, democracia, igualdad y justicia se está haciendo referencia entonces en el afamado foro? Solamente al que les conviene a ellos. ¿Es que acaso las conceptualizaciones de estas categorías han cambiado con el devenir histórico actual, o se trata en sí de oportunistas e interesadas adecuaciones muy a su manera por parte de los líderes de los movimientos izquierdistas procastristas de la región?

Resulta inmoral e inadmisible que los acusados y sentenciados por cargos de corrupción -que ya son varios mandatarios- continúen manifestando públicamente que se trata de persecuciones políticas organizadas por la “extrema derecha” bajo la supervisión del poderoso imperio que siempre quieren hacer ver por doquier. De igual modo, es insostenible que los regímenes totalitarios impuestos por el Socialismo del siglo XXI quieran aparecer en este foro mundial como democracias progresistas mientras se inculpa a los verdaderos gobiernos progresistas democráticos, recientemente restablecidos a partir de elecciones libres y sin acciones fraudulentas, de ser reaccionarios y graves amenazas para el equilibrio y la libertad regional.

A pesar de la apariencia académica y la declaración del foro como ejercicio teórico para el debate y la reflexión (similar a las propuestas oficiales del CLACSO), en realidad fue un evento eminentemente político marcadamente parcializado. Las intervenciones de sus principales invitados, las propuestas del programa  a cumplir -incluido el bochornoso homenaje a los 60 años de la supuesta revolución cubana-, la postura política de sus participantes, entre otros aspectos, así lo demuestran.

De cualquier modo, el Primer Foro Mundial de Pensamiento Crítico pasó sin penas ni glorias. En Cuba, donde solo se comenta en los medios de prensa lo que es conveniente para el régimen, se hizo difusión del evento a través de sus principales diarios oficialistas tradicionales; sin embargo, las expectativas ante el sonado escándalo del fin del programa “Mais Medicos”, la improductiva gira de Díaz-Canel por países asiáticos, y la visita del presidente del gobierno español Pedro Sánchez, le restaron el protagonismo al foro, además de que en la comitiva cubana solo se incluyó a personajes de cuarta categoría de la estirpe de los “héroes”.

De manera general el mediocre evento resultó bastante poco comentado, y de modo particular aquellos sitios en los que suele abordarse la problemática sociopolítica de la región desde posturas de librepensamiento no se hicieron eco de dicho encuentro. Por otro lado, a los europeos no les interesa demasiado la problemática sociopolítica de Latinoamérica, amén de estar inmersos en sus propias preocupaciones un tanto distantes de las nuestras.

Así las cosas, y discrepando por completo de la opinión de la corrupta señora Cristina Fernández, este Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico fue en realidad un burdo pretexto para intentar boicotear la Cumbre de G-20. Varias coincidencias así lo sugieren:

En primer lugar fue realizado en la capital argentina, de igual modo que la Cumbre G-20.

En segundo lugar, se anticiparon solo unos días a la realización de la magna reunión que con mucho tiempo se había programado para los días 30 de noviembre y 1 de diciembre.

En tercer lugar, fue protagonizada por la crema y nata de las tendencias de izquierda carnicera de la región y del mundo, inútilmente queriéndose convertir en los encargados de hacer la contrapartida al encuentro de los principales representantes de las naciones más desarrolladas del planeta.

En cuarto lugar, se realizó de manera colateral y previo al foro, la semana de acción global Fuera G-20 y FMI, evento encabezado por Adolfo Pérez Esquivel, lo que se  entrelazó con el foro propiamente dicho, y que incluyó protestas contra el presidente Donald Trump, entre otras desafiantes acciones a la Cumbre G-20.

A fin de cuentas, que se esforzaron como  nunca para terminar haciendo los ridículos de siempre. 
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                         Metástasis del cáncer castrocomunista.
                                                      Tercera parte.
                                                   Written by El Líbero
                                              Publicado en Patria de Martí.


                   


Cuba y su largo historial de espionaje

Enrique García fue reclutado por la Dirección de Inteligencia del Ministerio de Interior de Cuba y fue entrenado por la KGB en Moscú. “Pasé por un proceso de selección de seis meses, en el que hacen investigaciones de toda tu vida, test psicológico, entre otras cosas. Después pasé a la escuela de inteligencia cubana y después ingresé al servicio, donde fui seleccionado para pasar la academia en Moscú, un curso de un año donde participamos 28 oficiales. El servicio de inteligencia cubano en mis tiempos –la década de los ochenta– era pequeño, no llegaba a los 1.500 oficiales de los cuales operativos éramos alrededor de 600. Era pequeño, pero muy poderoso”. En esa pasantía eran formados en asignaturas técnicas, como escritura secreta, micropunto, técnicas del espionaje, teoría de inteligencia, reclutamiento, psicología operativa, entre otras.

Explica que la inteligencia cubana se dividía en inteligencia política, por áreas geográficas: América Latina y Caribe; Estados Unidos y Canadá, Eurasia; y África. Había además un área de contrainteligencia que trabajaba con los servicios especiales enemigos, como por ejemplo la CIA o el FBI. Otro departamento trabajaba contra el exilio cubano, y otra se ocupaba de difusión ideológica.

"Hay oficiales cubanos que están en ciertos cargos, por ejemplo: los órganos de inteligencia tienen una fuerte presencia de personal cubano. Este régimen tiene 20 años y las FF.AA. han pasado por un proceso largo de ideologización. Ahora en cualquier estructura de las FANB hay frases de líderes cubanos”.

“Yo utilicé la fachada diplomática, estuve como vicecónsul en Bolivia, y en Ecuador como representante de comercio exterior de Cuba. Para hacer esto uno tenía que pasar un entrenamiento de 3 meses y aprender la actividad de fachada que se iba a realizar”, explica García. Agrega que el gobierno del país que los recibe no tiene manera de verificar si son diplomáticos reales pues deben fiarse de las credenciales que entrega Cuba.

En los ochenta, al no haber embajada cubana en Chile, el país “se atendía” a través de terceros países. “El agente más importante que teníamos en Chile, ‘U141’, vivía en Santiago y recibía nuestras instrucciones a través de radiofonía. Nos enviaba los informes a nosotros en micropuntos incrustados dentro del lomo de un libro a un agente buzón que teníamos en Perú, así nos comunicábamos. Una vez al año lo veíamos fuera de Chile. Este señor era funcionario de alto rango de la Cepal”, recuerda García.

“Trabajamos penetrando las Fuerzas Armadas chilenas, los servicios de seguridad, el Ministerio de Relaciones Exteriores, los partidos políticos, queríamos predecir la política de Chile. En este caso era el gobierno militar en la época, pero si hubiera sido otro gobierno se había hecho lo mismo, obtener información secreta, predecir los acontecimientos e influir sobre ellos antes de que sucedan, para que ocurriera lo que le conviniera a la dictadura cubana”.

García declara que además de la Dirección de Inteligencia del Ministerio del Interior, existía el Departamento América del Comité Central del Partido Comunista Cubano, creado en 1973 y que en los 90 cambia de nombre a Área América, una organización del aparato subversivo cubano.

"Estas personas pasaban por cursos de adoctrinamiento político en Cuba en los que se les impartía e imparte marxismo, comunismo científico, necesidad de la lucha de clases, etc. y luego esos líderes regresan a sus países a realizar agitación política”.

“El Departamento América, al igual que luego el Área América, se ocupaba de atender a todos los partidos comunistas, organizaciones indígenas, organizaciones sindicales y a cuanto grupo político de extrema izquierda existiera en la región. Con apoyo económico, de adoctrinamiento político e incluso con atención medica en Cuba para sus líderes y familiares. Estas personas pasaban por cursos de adoctrinamiento político en Cuba en los que se les impartía e imparte marxismo, comunismo científico, necesidad de la lucha de clases, etc. y luego esos líderes regresan a sus países a realizar agitación política”.

Afirma García: “En mi opinión, grupos de extrema izquierda manejados por Cuba a través de su servicio de inteligencia tratan de seguir desestabilizando a determinados gobiernos democráticos chilenos, que no sirven a sus intereses”.

Artículo de Emily Avendaño

El Líbero
Author: El LíberoWebsite:https://ellibero.cl/

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Tomado de Patria de Martí.
https://patriademarti.com/articulos-y-ensayos/1868-metastasis-del-cancer-castrocomunista
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Area de Discusión / Metástasis del cáncer castrocomunista. Segunda parte.
« Último mensaje por Dr. Alberto Roteta Dorado en Diciembre 06, 2018, 05:27:16 pm »
                               Metástasis del cáncer castrocomunista.
                                                       Segunda parte.
                                                   Written by El Líbero
                                              Publicado en Patria de Martí.


                   


Influencia en América Latina

Un reportaje de El Líbero dio a conocer que en menos de un mes el embajador cubano en Chile, Jorge Lamadrid Mascaró, visitó la reunión de La Araucanía en dos oportunidades y sostuvo reuniones con dirigentes de la comunidad mapuche. Enrique García, un ex alto oficial de la División de Inteligencia de Ministerio de Interior de Cuba, asegura que Lamadrid Mascaró pertenece a la Dirección de Inteligencia Militar cubana, y que uno de sus ministros consejeros, Warnel Lores Mora, también tiene el perfil de un agente de inteligencia.

La diputada boliviana Norma Piérola explica que en su país la influencia cubana comenzó a verse más abiertamente a partir de la fundación del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de América) en 2004; en ese entonces se empezó a hablar de llevar médicos cubanos a Bolivia, a cambio de becar a bolivianos en Cuba “para que supuestamente se especialicen en Medicina, pero en los hechos sabemos que solamente son auxiliares de enfermería”.

Otro ejemplo es la Escuela del Alba, de altos estudios militares, “este grupo va minando las Fuerzas Armadas y son llevados muchos comandantes en jefe por el entrenamiento que supuestamente reciben. Hoy la Escuela del Alba no está funcionando como tal, fue refundada como Escuela Militar Juan José Torres, en la que supuestamente vienen a entrenarse militares venezolanos, cubanos y de toda Latinoamérica; pero nos llama la atención porque nunca nos han querido dar un presupuesto”, y agrega la diputada: “Inclusive Evo Morales tiene una clínica privada de alto nivel a cargo de puros cubanos”.

El ex embajador Aparicio Otero señala “están en las Fuerzas Armadas porque ellos se han dado cuenta que históricamente allí están quienes más problemas le podían causar a los gobiernos. La estrategia que han utilizado, controlada por Cuba, es la de favorecer al Ejército. Se les dan también temas de contrabando, de tráfico de drogas. Hay una política muy clara de que pueden violar las reglas de la democracia y quedarse mientras tengan el apoyo del Ejército y de las Fuerzas Armadas y, como hemos visto en Nicaragua, la resistencia civil tiene sus límites, porque es una resistencia pacífica y si el ejército y la policía reprimen no hay forma de lograr un cambio”.

"Especialmente estuvieron en Relaciones Exteriores y los sectores estratégicos de la economía: electricidad, petróleo, puertos. Todo lo energético”.

Esta afirmación la sustenta Piérola: “Sabemos que las Fuerzas Aéreas cubana y venezolana ingresan a Bolivia constantemente llevando cargas misteriosas. Es una trama maquiavélica que se teje, cambiando inclusive las Constituciones latinoamericanas, para empoderar a los dictadores del socialismo del siglo XXI, llámese Ortega, Morales, Chávez, Maduro, Lula, Dilma y todo ese grupo irregular que también agrupa Unasur”.

Acusa Aparicio Otero “que en Bolivia, y esto lo sabe todo el mundo, hay una presencia muy fuerte en temas de inteligencia. Manejan el sistema de identificación, el otorgamiento de cédulas de identidad y de pasaportes”.

Una función similar tienen en Venezuela, en donde desde el año 2011 se sabe que Albet, la empresa del Gobierno cubano que elaboraba una nueva identificación para Venezuela, tenía acceso libre a la base de datos de los ciudadanos, y se encargaba también de la expedición de los documentos, según dio a conocer una investigación del diario El Nacional. La transferencia tecnológica tarda 10 años en completarse, por tanto, aunque Venezuela pagó 783,5 millones de dólares, los venezolanos aún no tienen acceso a esa cédula electrónica. La compañía, en cambio, sí accedió a registros comerciales y públicos, el centro de tratamiento y análisis de la información, a programas de imágenes médicas, software educativo, a un proyecto para el control de pozos petroleros de Pdvsa, las comunicaciones del Despacho de la Presidencia, el sistema de control penitenciario, el de gestión policial, y al sistema de registro del censo nacional.

Y así como en Bolivia también han tenido acceso a las Fuerzas Armadas; Fernando Ochoa Antich, ex ministro de Defensa en Venezuela, afirma que la intervención cubana se fortaleció después del fallido golpe de Estado del 11 de abril de 2002,cuando Hugo Chávez fue derrocado y a las 24 horas regresó al poder. “Después del año 2002 empezaron lo que se conoció como las Misiones, de salud, deportiva, construcciones de apartamentos, que no solamente fueron diseñadas en Cuba sino que fueron impulsadas fundamentalmente por personal cubano que estaba llegando a Venezuela. A partir de ese momento empezó el apoyo de petróleo venezolano a Cuba; así como una importante purga en las FF.AA.”.

Ochoa Antich denuncia que, influidos por el pensamiento cubano, se crearon las Milicias Bolivarianas y se reestructuró la estructura de mando en las Fuerzas Armadas; y las “FF.AA. se hicieron parte del régimen”. Dice que allí ha habido personal cubano en las instancias de planificación y de educación: “Hay oficiales cubanos que están en ciertos cargos, por ejemplo: los órganos de inteligencia tienen una fuerte presencia de personal cubano. Este régimen tiene 20 años y las FF.AA. han pasado por un proceso largo de ideologización. Ahora en cualquier estructura de las FANB hay frases de líderes cubanos. A ese nivel llega la influencia ideológica de la Revolución Cubana en estos 20 años”.

Andrés Páez, sociólogo y ex asambleísta nacional de Ecuador, dice que durante el gobierno de Rafael Correa hubo una fuerte presencia de asesores venezolanos y cubanos en Ecuador.
“Todavía quedan algunos de ellos, pero no sé si la incidencia sea tan fuerte como durante el gobierno de Correa. Me da la impresión de que ahora es considerablemente más reducida”. A partir de mayo de 2017, Ecuador es gobernada por Lenín Moreno quien, si bien llegó a la Presidencia con el apoyo oficial, ha desmarcado su mandato del de Correa.

"Contamos con el testimonio jurado de un estudiante víctima de la represión del gobierno de Daniel Ortega, que fue brutalmente torturado por el régimen, con fuertes golpizas, asfixia simulada y violación con un objeto contundente… Él identificó concretamente como cubano al dirigente del centro en el cual fue torturado”.

Sin embargo, entre 2007 y 2017, la presencia de los asesores cubanos en ese país fue muy abierta. "Especialmente estuvieron en Relaciones Exteriores y los sectores estratégicos de la economía: electricidad, petróleo, puertos. Todo lo energético”, subraya Páez.

El asambleísta ecuatoriano Fabricio Villamar ratifica que “es evidente que hemos tenido una alta llegada de migrantes cubanos desde la aprobación de la Constitución en 2008, lo mismo pasó con los venezolanos posteriormente”; e indica que estos asesores se encontraban “en áreas sensibles de vigilancia a los ciudadanos”.

Continuará.....
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                        ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                        Dr. Alberto Roteta Dorado, Santa Cruz de Tenerife, España

               
               LA CONTRARREVOLUCIÓN “PROGRESISTA” EN AMÉRICA LATINA.
                                                   Segunda Parte.


Las figuras participantes en el Primer Foro Mundial de Pensamiento Crítico cuentan con un historial que los vincula de una u otra manera a los movimientos de la izquierda de América Latina y del mundo.

Repasemos a modo de un pase de lista para que se tenga una idea exacta de la desfachatez del nuevo foro convocado en Argentina teniendo en cuenta la “calidad” de la mayoría de sus asistentes. La primera en hacer uso de la palabra en la rimbombante tenida fue Dilma Rousseff, la expresidente de Brasil, recién destituida de su cargo, y ahora enjuiciada junto a Lula da Silva por asociación ilícita en caso de corrupción; este último no pudo asistir por encontrarse tras las rejas, pero envió una misiva “desgarradora” que cualquiera que no conociera de sus fechorías caería en su trampa populista.

Integran la nómina además el expresidente de Uruguay, José Mujica, quien se abstuvo al final de la jornada de hacer uso de la palabra para evitarse problemas con el actual gobierno de Uruguay; la expresidente de Argentina, Cristina Fernández, actualmente senadora y juzgada también por varios cargos en su contra, aunque aun en libertad dada su inmunidad parlamentaria; el expresidente colombiano Ernesto Samper, quien se desempeñó también como Secretario General de la UNASUR entre 2014 y 2017; así como el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, en representación del limitado líder boliviano Evo Morales.

Otras de las figuras que formaron parte de los paneles fueron el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel***, quien a pesar de su tendencia a la defensa de los desposeídos y sus aciertos en relación a las propuestas de la no violencia, hay al menos dos aspectos que lo delatan ante el mundo respecto a su postura reaccionaria izquierdista: su cargo dentro del consejo asesor de la televisora comunista venezolana Telesur, y su inserción como defensor del Movimiento de Teología de la Liberación, cuyos matices son eminentemente izquierdistas; la presidente de la controversial Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, con un historial de estrechos vínculos con los líderes del Socialismo del Siglo XXI.

También la exsenadora colombiana y “defensora de los derechos humanos” (es así su carta de presentación) Piedad Córdoba, del ala izquierdista del Partido Liberal, esto es, del Movimiento Poder Ciudadano del Siglo XXI, fundado por ella, destituida de su cargo como senadora e inhabilitada durante 18 años para ejercer oficios gubernamentales debido a vínculos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en 2006, aunque en 2016 el Consejo de Estado suprimió ambas acusaciones, quien se presentó en el encuentro “El futuro de la izquierda y de la dignidad humana”; así como el intelectual franco-español Ignacio Ramonet, quien actualmente ocupa la presidencia de honor de la Asociación de la Tasación de las Transacciones Financieras y por la Acción Ciudadana (ATTAC), entidad dedicada a la defensa de una gran cantidad de causas de la izquierda política -ya sabemos que muchos intelectuales españoles se sienten demasiado atraídos por la izquierda.

A este grupo se unieron además dos figuras que no podían faltar para completar la crema de la perversidad latinoamericana. Me refiero a los excandidatos presidenciales Fernando Haddad, de Brasil, recientemente derrotado por Jair Bolsonaro, y Gustavo Petro, de Colombia, también derrotado por el Iván Duque, cuyos vínculos con las FARC -aunque fueran en otra etapa de su vida- lo hacen un ser inaceptable y repudiable para la humanidad. El primer derrotado, con su intervención “Brasil: la esperanza vencerá al miedo”, cuyo tema como es lógico hace alusión al supuesto ambiente brasileño tras la elección de Jair Bolsonaro. El segundo con participaciones destacadas durante el encuentro: “Hacia una nueva política democrática: poder ciudadano y justicia”. Ya nos podremos imaginar a este personaje disertando sobre cuestiones de justicia y democracia.

Pero si de maleantes se trata no podemos excluir a la insignificante participación cubana, la que estuvo representada por dos nulidades intelectuales, Gerardo Hernández y Ramón Labañino, presentados como héroes cubanos, cuando en realidad son fracasados espías y terroristas. Los “héroes” intervinieron junto a la chilena Isabel Allende, que figuró como representante del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de Cuba, en el homenaje a los 60 años de la llamada revolución cubana, así como en la entrega de distinciones, premios y reconocimientos.   

No podía faltar a este encuentro otro español de dudosa conducta y postura izquierdista, el jurista Baltasar Garzón, con un historial vinculado a figuras tan controversiales como Julian Assange, fundador de Wikileaks, refugiado político en la embajada de Ecuador en Londres, de quien ha sido director de su defensa, sin que olvidemos sus vínculos directos con los mandatarios Cristina Fernández, de quien recibió la documentación que lo acredita como residente extranjero en Argentina, en 2012; y con Rafael Correa, con cuyo gobierno colaboró al ser nombrado coordinador de la Veeduría Internacional a la Reforma de la Justicia, cuyo informe final se presentó en 2012.

Siempre nos faltará incluir a algunos de los autoproclamados progresistas y defensores de los derechos de los desposeídos -aunque ellos hacen gala de su riqueza personal conquistada a expensas de lo que extrajeron de sus respectivas naciones- en este “pase de lista”. No obstante, acá está una muestra representativa del universo del foro, suficiente como para tener una idea precisa de la calidad moral y humana de los participantes, al menos de los que ocuparon el protagonismo del evento.   

El gran disparate de Dilma Rousseff al afirmar que con Jair Bolsonaro en el poder se instaurará una variable neoliberal de neofascismo.

¿Qué dijo la Rousseff en su alocución ante los miles de seguidores del progresismo latinoamericano procedentes de más de 50 países? Con retórica un tanto pedante, y casi en desuso, la exmandataria se mostró firme al asegurar que la derecha de su país no tiene en sí un proyecto, según su opinión, a diferencia de los representantes del “progresismo” que en realidad tienen un frente popular y democrático. De igual forma aseguró que la resistencia es la única manera de enfrentar al neoliberalismo; pero en su discurso puso un especial énfasis en la presencia de Jair Bolsonaro, el hombre del momento, cuyas ideas diametralmente opuestas a las tendencias socialistas impulsadas por Lula da Silva y Dilma Rousseff, sin duda, repercutirán sobremanera en relación a la nueva orientación política de la nación. Según la exmandataria, Brasil “entró en un camino trágico” con la elección de Bolsonaro, camino que presupone un riesgo: “el riesgo es salir de la democracia y entrar en una variable neoliberal de un neo-fascismo”. ¡Cuantos “neos” utiliza la señora!

             


Dejando a un lado las expresiones que le han dado cierta celebridad a Jair Bolsonaro, aunque muy poco a su favor, de las que también he comentado, y se ha dicho demasiado, y tratando de ser imparcial respecto a los posibles efectos benéficos o no con la presencia del nuevo mandatario en el poder, trataré de comentar algunos puntos que merecen ser asumidos para que no se siga tergiversando la imagen del nuevo presidente de Brasil, por cierto, elegido democráticamente, sin trampas ni denuncias por parte de instancias observadoras, y con la aceptación de su triunfo por parte de su adversario Fernando Haddad, representante del Partido de los Trabajadores, de línea izquierdista y participante en el evento. 

Para encasillar a Bolsonaro dentro de modalidades neofascistas resulta necesario recordar que desde el punto de vista conceptual esta tendencia consiste en la pretensión y restauración definitiva de sistemas o tendencias de tipo fascistas en determinados países o  regiones. Esto presupone precisar que el fascismo es una ideología de carácter eminentemente totalitario y nacionalista cuyo clímax se alcanzó con la idealización étnico-racial proyectada por Adolfo Hitler en Alemania, quien le ofreció una sobredimensión de nacionalismo -en su sentido más amplio, incluyendo el arte, la literatura, la filosofía, el pensamiento, y la fuerte influencia de las tradiciones germanas primigenias-, elemento que ha perdurado hasta el presente con la aparición de nuevos grupos, no solo políticos, sino también sociales y culturales que intentan perpetuar la esencia de la ideología fascista inicial.

Pero el término neofascismo actualmente también suele aplicarse a ciertos grupos que profesan tendencias enraizadas en la extrema derecha, y aunque parezca contradictorio también se extiende a grupos de orientación izquierdista simpatizantes de Benito Mussolini, el fundador no solo de la corriente fascista en Italia, sino de manera general del fascismo propiamente dicho, por cuanto se maneja con frecuencia que la modalidad profesada y difundida por Hitler es en sí una ideología de tipo nacionalista extrema, vista por algunos como nacionalsocialista.

Tal vez por esta acepción que lo vincula al ultraderechismo es que se ha aprovechado por la contrarrevolución castrista para asociar a Jair Bolsonaro a la tendencia neofascista. Recordemos que dentro de su carta de presentación siempre ha estado a modo de caracterización curricular su etiqueta de ultraderechista, de extrema derecha, entre otros tantos calificativos que de modo despectivo le han acompañado mucho antes de que en sí se hablara de su trayectoria durante la reciente campaña electoral. Desprenderse de esto, al parecer, le costará demasiado trabajo toda vez que existe una tendencia internacional de la izquierda carnicera encaminada a desacreditar al nuevo presidente de Brasil, no solo desde aquellas naciones dentro del contexto latinoamericano que siguen profesando muy a su manera la idea comunista, sino de todas partes, incluidos varios países de la Unión Europea, de modo muy particular España, donde la izquierda cerril es tan bien promovida y donde los excéntricos militantes del Partido Comunista -porque también tienen su decadente Partido Comunista- te asechan en las calles con fines proselitistas. Los otrora afamados diarios de esta nación lo mismo lo han comparado con Donald Trump que con Nicolás Maduro, y de manera enfática sobredimensionan su encasillamiento dentro de un ultraderechismo o extrema derecha, aun cuando impresiona que sean tan desconocedores, o al menos irresponsables conocedores muy poco profundos de los conceptos claves de la historia sociopolítica actual y de la filosofía política contemporánea.   

Retomando las palabras de la Rousseff. Es una idea absurda y malintencionada, amén de un error conceptual, la afirmación de la expresidente de Brasil acerca de la instauración de tendencias neofascistas en Brasil a partir del inicio del mandato de Bolsonaro. Su pretensión no es otra que desacreditar al nuevo mandatario toda vez que su presencia al frente de la gran nación suramericana pondría freno al desorden político y social protagonizado por ella misma y por Lula da Silva, cuyas acciones siguen siendo ahora motivo de investigaciones que pudieran enriquecer desde el punto de vista legal las sendas causas abiertas contra ambos exmandatarios, la primera destituida de su cargo presidencial y acusada hace poco por asociación ilícita en caso de corrupción junto a Lula da Silva, y el segundo ya en prisión actualmente.

Bolsonaro desde una perspectiva religiosa de marcado énfasis evangélico aspira a realzar los valores de autenticidad nacionalistas, y esto no lo aproxima en lo más mínimo al  fascismo ni a las tendencias neofascistas. Es cierto que da la impresión, por ahora, y sin el tiempo necesario, por cuanto aun no se ha establecido en el poder, de ser un hombre demasiado conservador, lo que tampoco permite que se le asocie a ideas de tipo fascistas.

Las famosas afirmaciones suyas acerca de la defensa de ciertos métodos de tortura, sus proyecciones a favor de la dictadura militar y en contra de ciertos grupos étnicos de la nación, no son argumentos suficientes para clasificarlo dentro de una u otra tendencia, toda vez que se trata de afirmaciones hechas a lo largo de su vida, y escogidas recientemente para dañar su imagen durante la etapa de campaña presidencial.

Como ya dije en otra ocasión, demos un voto de confianza a Bolsonaro sobre esto, por cuanto solo se trata de palabras y no de acciones; su mandato no ha comenzado, y aunque tal vez no fuera la imagen del presidente ideal, dentro de las opciones de los brasileños en las elecciones, Bolsonaro era la mejor. Recordemos que de haber sido elegido Fernando Haddad estaríamos ante un caso de continuismo político, y lo que ocurrió en Ecuador con Lenín Moreno solo se da una vez cada 100 años. Haddad jamás se hubiera enfrentado a Lula da Silva ni encabezaría una campaña anticorrupción como hizo de manera ejemplar Lenín Moreno en Ecuador. Más bien todo lo contrario. ¿Es que acaso existe algún presidente a escala mundial que reúna aquellos requisitos diseñados por Platón en su emblemático texto La República? Así que demos tiempo al tiempo antes de juzgar demasiado a priori como hizo la expresidente de Brasil, Dilma Rousseff, con su tan malintencionada hipótesis sobre un imaginario neofascismo brasileño como modalidad de un neoliberalismo latinoamericano.       

Por su parte el malandro Luiz Inácio da Silva envió desde la cárcel una carta al foro en la que se solidariza con la causa de los reunidos, siendo demasiado escueto y sutil en su mensaje: “La reflexión, el pensamiento crítico, el soñar, proponer y construir un mundo mejor, más justo y más humano siempre será importante y nunca será fácil” (…) “parte de América Latina y del mundo vive el ascenso del atraso” (…) “un gran encuentro para recordar nuevamente que otro mundo es posible y necesario”.

CONTINUARÁ........

***Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz de 1980, protagoniza una campaña internacional para reunir las firmas necesarias y oficializar la candidatura de Lula da Silva para el premio Nobel de la Paz del 2019. Según Esquivel, Lula da Silva “es un luchador incansable contra el hambre y la pobreza, y su trayectoria lo transformó en un líder mundial por la paz y la dignidad humana”.
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                  ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                                            Dr. Eugenio Yáñez, Estados Unidos


                 


                             CINISMO CASTRISTA Y MÉDICOS CUBANOS EN BRASIL.
                                                       Tercera parte. Final.


¿Cómo terminará esta historia?

El desenlace final es difícil de predecir en estos momentos. Naturalmente, la dictadura tratará de llevar de regreso a la isla la mayor cantidad posible de esos médicos que se encuentran dislocados en Brasil. ¿Cuántos de esos casi ocho mil regresarán antes del 25 de diciembre de este año?

Habrá que esperar al final del proceso para poderlo saber, porque si grandes son y serán las presiones del régimen contra esos colaboradores y sus familares radicados en Cuba, grandes serán también los incentivos que tendrían esos galenos para escapar de la esclavitud castrista. Habría que ver el balance que hará cada uno de ellos de lo que podrían ganar y perder en caso de regresar a la finca de los hermanos Castro o de acogerse a la generosa oferta de asilo de presidente brasileño y permanecer en el país sudamericano trabajando como profesionales verdaderamente libres.

Sin olvidarnos de un problema práctico: el nuevo presidente de Brasil asumirá su cargo el primero de enero del 2019, por lo que los médicos que decidan no regresar a Cuba en esta tan precipitada campaña de retorno (des)organizada por la tiranía cubana, deberían permanecer durante algunas semanas en ese país en una especie de limbo migratorio, aunque no parece probable que el actual gobierno, que cesa en sus funciones el día 31 de diciembre de este año, vaya a entregar a las garras del régimen a los cubanos que no desearan regresar. Podría ser una situación relativamente incómoda por algunas semanas para esos cubanos que decidan quedarse en Brasil, pero no deberían ser situaciones de consecuencias fatales ni mucho menos. Esperemos que así sea.

¿Qué le cuesta esta crisis al régimen?

Sencillamente, al régimen esta crisis le cuesta mucho dinero, ya que según se calcula esos colaboradores cubanos en el programa “Mais Medicos” representaban un ingreso anual de unos 330 millones de dólares, que ahora dejarán de ingresar en las arcas de la tiranía.

Esa cifra, téngase en cuenta, es superior a lo que recibe anualmente el gobierno castrista por las exportaciones de tabaco, o de azúcar, o de níquel, o de biotecnología y farmacia, o de bebidas. Y para compensar esa falta de ingresos a través del turismo, las entradas de ese sector deberían crecer aproximadamente un 10% anual. Pero no debe olvidarse que lo que debería crecer un 10% anual serían los ingresos netos del turismo, no la cantidad de visitantes al país, y esa cifra de ingresos netos parece casi imposible debido a la proverbial ineficiencia de la gestión turística en la Cuba de los hermanos Castro.

Como nota al margen, sería positivo tener en cuenta lo siguiente: si con más de 8,000 médicos en Brasil el régimen obtenía unos 330 millones de dólares anuales, si en total tuviera en el exterior unos 48,000 médicos al mismo tiempo, seis veces más que los que había en Brasil, ¿cuánto pudiera obtener como ingresos la dictadura? Si se hiciera un cálculo de extrapolación lineal, una cantidad seis veces superior de médicos produciría 330 X 6, unos 2,000 millones de dólares anuales.

Entonces, por muy escandaloso que fuera lo que paga la narcodictadura de Venezuela a la dictadura cubana por sus médicos en ese país, no parece fácil alcanzar la cifra de 8 ó 9 mil millones de dólares anuales en ingresos por servicios médicos en el exterior, una cifra que se repite a menudo cuando se intenta analizar desde fuera de Cuba los ingresos de la dictadura, y que podría llevar a conclusiones inexactas sobre este tema.

Mucho menos parece realista la cifra de 11,379 millones que se señala para el año 2017, puesto que, aunque actuaran simultáneamente en el exterior 60,000 médicos cubanos, para alcanzar ese volumen de ingresos deberían cobrar per cápita casi 190,000 dólares anuales, un poco más de 15,800 dólares mensuales.

Naturalmente, habría que analizar más detalladamente esta hipótesis, pero nunca estará de más insistir en estos aspectos, porque al castrismo, además de con argumentos morales, también debemos combatirlo con evidencias concretas y con cifras realistas lo más exactas posible.

¿Qué le queda al régimen?

No son muchas las opciones sensatas y prácticas que quedan para los opresores en La Habana. El supuesto proyecto, que más que de contingencia debería considerarse de indigencia, de ubicar masivamente médicos en Rusia no parece que pueda materializarse tan rápidamente, ni con tal exagerada cantidad de médicos, ni mucho menos con los niveles de salarios que se establecieron dentro del programa “Mais Medicos” con el contubernio entre la dictadura cubana y los corruptos gobiernos de Lula da Silva y Dilma Rouseff, arropados todos con la vergonzosa complicidad oportunista de la Organización Panamericana de la Salud.

De manera que las posibilidades reales de que el régimen se recupere de lo perdido tras su fracaso en Brasil, son muy difíciles. No solo la imposibilidad de superar a corto plazo esa merma de ingresos sino también el incremento de su desprestigio político por el fracaso de su campaña para presentar como “altruismo” y generosidad el envío forzoso de sus médicos a cualquier lugar del mundo.

Finalmente, el recurso del chantaje también le estalló en la cara a la dictadura. Tras desgañitarse formando escándalo y lamentos con el tremendismo apocalíptico de que los pobres brasileños se quedarían totalmente desamparados y sin asistencia médica por la terrible maldad y el desinterés por su propio pueblo del “fascista” Jair Bolsonaro, ya se supo que las cosas no serán así ni mucho menos. Ese es el riesgo de creerse el ombligo del mundo.

A los cubanos en la isla se les ocultará y no serán informados de esa realidad, pero ya el Ministerio de Salud de Brasil informó públicamente que en los primeros cuatro días de convocatoria oficial para cubrir en todo el país las plazas de médicos que dejaban vacantes los cubanos, se presentaron solicitudes de médicos brasileños y extranjeros que resultan suficientes para cubrir más del 90% de las plazas disponibles.

De manera que, teniendo en cuenta que la convocatoria que abrió el ministerio brasileño se extiende hasta el día 14 de diciembre, es de suponer que prácticamente la totalidad de las plazas que dejan vacantes los cubanos podrán estar cubiertas al comenzar el año 2019, y que los brasileños no sufrirían afectaciones por la intempestiva retirada de los galenos cubanos por órdenes de la “altruista” dictadura desde La Habana.

Entonces, la ridiculez del mequetrefe Miguel Díaz-Canel de escribir en Twitter que el “regreso a la patria” de los médicos cubanos se producía “con la dignidad como escudo y bandera”, y que constituía “el mejor homenaje a #FidelCastro en sus dos años de ausencia presente”, viene a resultar algo tan cursi y caricaturesco como aquella noticia de octubre de 1983, ¿recuerdan?, sobre aquellos últimos cuatro combatientes envueltos en la bandera cubana que supuestamente se habían inmolado frente al ejército americano en la pista aun sin construirse totalmente del aeropuerto de Granada.

Porque el castrismo, a pesar de todo lo que gasta en propaganda y cantaletas para ocultar las verdades, nunca ha logrado verdaderas victorias, ni mucho menos convertir un revés en victoria.

Sin embargo, debemos reconocer que si en algo son expertos es en presentar cualquiera de sus múltiples fracasos de la manera más cursi posible, y mientras mayor sea el fracaso mayor será la cursilería y la ridiculez.
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Area de Discusión / El franquismo y el castrismo, algunas coincidencias.
« Último mensaje por Dr. Alberto Roteta Dorado en Diciembre 06, 2018, 03:15:30 pm »
                         El franquismo y el castrismo, algunas coincidencias.
                                         Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.


Santa Cruz de Tenerife. España.-  Recién concluyó noviembre, mes en el que tuvo lugar un considerable número de acontecimientos políticos capaces de llamar la atención no solo de aquellos que colaboramos con los medios de prensa, sino de aquellos que interesados en la política y la sociología actual dedican un tiempo de sus vidas a la lectura y la investigación.

Este 20 de noviembre, Francisco Franco, el militar español que estuvo al frente del Gobierno de España entre 1938 y 1973, aunque se mantuvo como Caudillo de la nación desde 1936 y hasta 1975, cumplió 43 años de haber abandonado su vestidura mortal. Su permanencia en el poderío español se extendió durante 39 años toda vez que antes de su presencia como Jefe de Gobierno en 1938, ya se le había investido como Caudillo desde finales 1936. 

Fidel Castro pasó a las profundidades infernales cinco días después, esto es, un 25 de noviembre, aunque del año 2016. Como todos sabéis el dictador cubano gobernó la isla de Cuba desde 1959, una vez que se instauró en el poder del país, y hasta su muerte en 2016, independientemente de sus cargos oficiales, primero como Primer Ministro, desde 1959 hasta 1976, etapa en la que estuvo el Dr. Osvaldo Dorticós como Presidente decorativo, y luego como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros – cargo creado por el, o al menos creado para el, a partir de la Constitución de 1976– a partir de este último año y hasta el traspaso de estos poderes a su hermano Raúl Castro en 2008, aunque ya desde el 2006 este último lo sustituía de manera interina dada su precaria salud y su estado de enajenación mental.

De ahí que su permanencia oficial al frente de Cuba puede estimarse en 49 años (1959-2008), aunque hasta el fin de sus días en 2016 la isla se mantuvo bajo su autoridad, esto es, durante 57 años. Recordemos que el viejo comandante se mantuvo como Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba hasta su muerte, y que dicha entidad autoritaria y totalitarista rige los designios de la nación cubana, aun por encima de los poderes estatales y del supuesto parlamento o Asamblea Nacional como se le suele llamar en Cuba.

Justamente en estos prolongados períodos de gobernabilidad, algo que Castro lo supera con creces, así como en la prolongación de sus respectivos mandatos, aun cuando ya oficialmente no estaban al mando de sus naciones, es que podemos percibir las primeras similitudes entre estos dos personajes de la historia contemporánea. Además de la longevidad de ambos mandatarios y de la coincidencia en el mes de sus muertes.

En ambas figuras – se les llama figuras a aquellas personalidades que han alcanzado cierta notoriedad a través del tiempo, aunque no necesariamente dichos personajes encarnen la idea del bien, sino que por el contrario se pueden considerar la personificación del mal– se da un interesante fenómeno que merece ser estudiado desde el punto de vista antropológico. Me refiero a la idea de que ambos han sido rechazados, repudiados y odiados por millones de personas de todas partes del mundo, y de manera paradójica también han sido admirados, reconocidos y hasta venerados por las multitudes, algo muy sui generis que se da en aquellos líderes extremos, esto es, los demasiado “buenos”, “condescendientes” y “complacientes” a los que se les idealiza hasta considerarlos cuasi santos, y en contraposición, a los más crueles, a quienes se les responsabiliza de la muerte de centenares de miles de hombres en el mundo; tal es el caso de Franco y Castro.
 
Ambos dictadores – porque a Francisco Franco también se le considera un dictador a pesar de las fuertes controversias en torno a esta categoría para el exmandatario español– fueron capaces de originar tendencias políticas a partir de sus estilos de gobierno y de sus políticas directrices; de ahí que en nuestros días se hable de un franquismo bien definido, y no de un fascismo como se pretende; y de un castrismo, no de un comunismo que solo ha existido como concepto en tanto que idea, que está por definir con mayor seriedad y conocimiento de causa, por cuanto el término suele emplearse más que como tendencia política, como calificativo acompañante para los desaciertos del fracasado líder cubano. 


                 

Francisco Franco estableció desde una postura de derecha su modalidad de nacionalismo español, tal vez influenciado por el nacionalsocialismo hitleriano, lo que devino luego como franquismo.   

En el caso de Franco resulta necesario analizar su evolución como gobernante, esto es, sus sucesivos cambios que fueron desde una marcada aproximación al fascismo italiano de Benito Mussolini y al nacionalsocialismo hitleriano –elementos que predominaron en el inicio de su mandato–, hasta su inserción en modalidades más actuales de reformas políticas y cierto desarrollo económico, algo que tuvo lugar a partir de la década del sesenta cuando el mandatario decidió abrirse un tanto al mundo, lo que le permitió – según algunos investigadores actuales, aunque también es demasiado discutido (como todo lo que tiene que ver con el franquismo)– sacar a España de una situación extremadamente difícil dada su pobreza extendida desde la post-guerra hasta bien entrado su mandato, así como su atraso social en relación con otras naciones europeas.

Para los defensores del franquismo, el General sacó a España de su precariedad; como también los defensores del castrismo aun siguen aferrados a la idea de que Fidel Castro eliminó la pobreza en Cuba, les dio educación y trabajo a todos, erradicó múltiples enfermedades y consolidó sendos sistemas de educación y de salud.
   
El franquismo es en sí un grupo de ideologías y tendencias en relación con una afinidad profesada hacia la dictadura que protagonizó Francisco Franco, amén de denominarse también al régimen político propiamente dicho que nació en España a raíz de la guerra civil de 1936-1939; período que se extendió hasta la muerte de Franco en 1975. Es una ideología propia del siglo XX, como lo es también el nacionalsocialismo y el comunismo –ramas de un mismo tronco común: el materialismo–.

Dicha modalidad política se caracterizó por su marcado acento nacionalista, lo que le aproxima sobremanera a las concepciones de Adolfo Hitler con su nacionalsocialismo, movimiento de marcada proyección nacionalista en pos de sobreponer las grandezas de Alemania, no solo desde el punto de vista político, sino haciendo especial énfasis en la sobredimensión de las tradiciones germanas, y de manera general, de la cultura alemana, lo que Hitler impregnó hasta de cierto misticismo ocultista dado por su afinidad por los temas de esta naturaleza; sin que olvidemos su obsesión por la supremacía de la raza aria.
 
Pero dejando a Hitler con su nacionalsocialismo a un lado toda vez que ya en una ocasión lo comparé con Fidel Castro (enlace) retomemos la idea de las posibles similitudes entre Franco y Castro.

A ambos dictadores se les ha culpado de la muerte directa o indirecta de cientos de miles de seres humanos, ya sea mediante fusilamientos masivos, por deterioro progresivo de la salud en las cárceles o en campos de concentración.
 
Lograr establecer la exactitud de las víctimas del franquismo es una verdadera utopía. Téngase en cuenta que cada vez existe un mayor interés, ya sea por revivir un pasado inexistente, con lo que se contribuye a la defensa del fundador y promotor del franquismo, o por el contrario, con la intención de desacreditarlo ante el mundo, con lo cual se le puede atribuir una enorme cantidad de crímenes y otras acciones mucho mayores de lo que en realidad cometió; y esto, sin duda, origina graves sesgos que deberán reinterpretarse una y otra vez tratando de ser lo más objetivos posibles a la hora de aportar al conocimiento de la historia sin dejarnos llevar por nuestro apasionamiento a favor o en contra de determinados personajes de nuestra historia.
     
La apertura gradual de varios archivos, sobre todo militares, ha permitido que el trabajo de los historiadores haya avanzado mucho en los últimos años en acotar las elevadísimas cifras que se han estado manejando. Así las cosas, entre 1936 y 1943 hubo aproximadamente 150.000 víctimas mortales en actos de represalia, campos de concentración, trabajo y cárceles.

Según el historiador Javier Rodrigo, del Instituto Universitario Europeo de Florencia, en España funcionaron 104 campos de concentración. Entre 1936 y 1939 pasaron por ellos entre 370.000 y 400.000 personas, muchas de las cuales murieron por higiene deficitaria y escasa alimentación.

Jaime Alonso García, vicepresidente del Ejecutivo de la Fundación Nacional Francisco Franco, defensor acérrimo del Franquismo y en pleno acuerdo con la pena de muerte declaró hace poco:

“De las 36.000 condenas a muerte sólo se fusila a 23.000, y es una cifra, entre comillas y salvando las distancias, ridícula comparando con lo que pasó en Italia, Francia o cualquier país afín al Eje (…) El Régimen no fusilaba por capricho. A diferencia del otro régimen que se dice democrático, tenía unos consejos de guerra. Fusiló infinitamente menos que fusilaron en Italia, Francia o Alemania (…) No fusila a nadie que no sea en un consejo de guerra, un tribunal excepcional, igual que es ahora la Audiencia Nacional”.
 
Otras fuentes hacen referencia a que entre 1939 y 1975 murieron alrededor de 195.000 personas y se exiliaron 400.000 españoles por la represión franquista. Lo que se queda muy por debajo de la cifra de posibles “rojos” asesinados que cita el historiador Julián Casanova, cuyo número asciende a más de 50.000 entre 1939 y 1946. Cifras relativamente bajas cuando se les compara con los increíbles índices reportados como consecuencias de los comunismos soviético y chino.

En el caso de las víctimas causadas como resultado de su disidencia respecto al régimen cubano, no existe un número preciso que demuestre la exactitud de víctimas. En la actualidad algunas ONG intentan establecer una adecuada documentación casuística, pero de igual modo, está presente siempre la posibilidad de sesgo ante las contrariedades de reportes de casos. 


               

El dictador Fidel Castro, quien desde una postura de extrema izquierda impuso al pueblo cubano uno de los regímenes más sanguinarios de la historia contemporánea, tiene ciertas similitudes con el mandatario español Francisco Franco. 

La organización Archivo Cuba, con sede en Miami, Estados Unidos, señala que en el más de medio siglo que lleva instaurado el régimen comunista cubano se fusilaron 3.116  personas, mientras que otras 1.166 fueron ejecutadas de manera extrajudicial. La inmensa mayoría de dichos fusilamientos tuvieron lugar en la primera etapa del régimen, siendo los soldados o vinculados al gobierno de Fulgencio Batista las principales víctimas, lo que pretendió explicar el asesino Ernesto “Che” Guevara ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en 1964, cuando expresó:

"Es una verdad conocida y la hemos expresado siempre ante el mundo. Fusilamientos, sí. Hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte (…) En esas condiciones nosotros vivimos por la imposición del imperialismo norteamericano. Pero eso sí, asesinatos no cometemos".

Compárese la defensa de este sanguinario con las palabras citadas antes del funcionario de la Fundación Franco al decir que “El Régimen (franquista) no fusilaba por capricho”.

Hasta el último día de 2015, el grupo Archivo Cuba, tenía documentadas 7.062 muertes y desapariciones provocadas por el castrismo desde 1959, así como 123 desapariciones, 315 muertes por negligencia médica y 146 suicidios por causas políticas.

El franquismo utilizó frases que se han hecho célebres a través del tiempo, siendo la más representativa y también la más difundida: ¡Una, Grande y Libre!, refiriéndose a la idea de España como nación, lo que refuerza la tendencia nacionalista que caracteriza al franquismo al simplificar el concepto nacionalista del país. No obstante, el lema ¡Una Patria, un Estado, Un Caudillo!, merece ser citada toda vez que, no solo idealiza a Franco con su denominación de Caudillo, sino que es una adaptación de la consigna de la Alemania nazi Ein Volk, ein Reich, ein Führer (un pueblo, un imperio, un líder).

El castrismo hizo célebres las frases ¡Patria o Muerte!, más tarde modificada por el viejo comandante, que ya empezaba a alucinar, como ¡Socialismo o Muerte!, las que merecen un comentario aparte que dejaré para otra ocasión, por cuanto, el tirano acude al término MUERTE en un sentido que parece ser simbólico, pero en sí es una realidad si se analiza su postura de preferir hundir a todo un pueblo antes de ceder a sus caprichos obstinados.
 
Nótese que en la simbología franquista está presente la idea de lo trino expresado a través de lemas o consignas, lo que guarda relación con ese protagonismo que el Caudillo de España le confirió a la iglesia católica. Esta concepción trinitaria (Dios Padre, Hijo, y Espíritu Santo del Cristianismo) se simplifica en una dualidad (¡Patria o Muerte! y ¡Socialismo o Muerte!) en el caso del mandatario cubano, quien desde su materialismo acérrimo impuso un nuevo orden en el pensamiento de los cubanos: el marxismo-leninismo, tendencia que difundió mediante la prédica del materialismo dialéctico e histórico establecido por Marx y mal copiado a partir de las modificaciones de los soviets. 

A ambos se les nombraba por determinados epítetos que a modo de culto a las personalidades se utilizaban, y se siguen utilizando, para engrandecer sus egos. Así, a Franco se le llamada el Caudillo y el Generalísimo, distinciones que en realidad tenía. Recordemos su formación militar académica, aunque se le acusa de haber permanecido un tanto en la sombra.
 
A Castro se le ha llamado indistintamente: el eterno comandante invicto, el líder histórico de la revolución cubana, el caballo, Fifo (por lo de Fidel), y el comandante, grado autoimpuesto. Recordemos que, a diferencia de Franco, Castro no tuvo formación militar alguna, y al parecer permaneció también  demasiado tiempo en la sombra. No obstante, se autoproclamó Comandante en Jefe. 

Así las cosas, y aunque me he limitado a ciertos aspectos del desempeño de ambos dictadores, existen algunos puntos comunes entre ambos, aunque como todos sabéis, hicieron de las suyas desde posturas aparentemente opuestas, esto es, desde los grados extremos del radicalismo derechista, en el caso de Franco, y desde la extrema izquierda más sanguinaria en el caso de Castro. 

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                           Metástasis del cáncer castrocomunista
                                                  Written by El Líbero
                                             Publicado en Patria de Martí.


               


Metástasis del cancer castrocomunista: La estrategia cubana para influir en la política interna de los países de América Latina. Cuba y su largo historial de espionaje

Desde Nicaragua, Bolivia, Venezuela y Ecuador; diplomáticos, parlamentarios y ex ministros explican cómo militares cubanos se han infiltrado en cada una de sus fuerzas armadas, en sus servicios de inteligencia y en sus sistemas de identificación. Una realidad denunciada por el mismo secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro.

Con gritos y golpes sobre las mesas, diplomáticos cubanos intentaron silenciar un discurso del secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro. Sus palabras apenas podían oírse en la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York, cuando el 16 de octubre asistió a una actividad organizada por Estados Unidos para denunciar la situación de los presos políticos en Cuba. En medio del bullicio, apenas se escuchó cuando dijo:

“Contamos con el testimonio jurado de un estudiante víctima de la represión del gobierno de Daniel Ortega, que fue brutalmente torturado por el régimen, con fuertes golpizas, asfixia simulada y violación con un objeto contundente… Él identificó concretamente como cubano al dirigente del centro en el cual fue torturado”[/b], Almagro ilustró así la crisis sociopolítica que comenzó en abril en Nicaragua que se mide con más de 300 muertos y centenares de detenidos.

La propia Asamblea Nacional de Nicaragua (el Congreso) autorizó a principios de noviembre el ingreso de militares de Cuba y Venezuela en el primer semestre de 2019, “con fines de ejercicios humanitarios, de adiestramiento, e intercambio de experiencias”. Cada seis meses la Asamblea autoriza la entrada de tropas extranjeras.

Más al sur, en Colombia, pocos días antes de la primera vuelta de los comicios presidenciales fue denunciada la existencia de 7.000 diplomáticos cubanos en ese país; y el pasado 6 de noviembre, el Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano emitió una nota verbal solicitando al gobierno cubano información sobre la permanencia en su territorio de algunos miembros del ELN. Mientras, en Venezuela, el 7 de marzo de 2018, el presidente Nicolás Maduro condecoró con la Estrella de los Libertadores y la réplica de la espada del general Ezequiel Zamora al jefe de las misiones sociales de Cuba en esa nación, Víctor Gaute. A partir de ese evento se hizo público que desde la llegada del chavismo al poder, en 1999, se contabilizan más de 200.000 colaboradores cubanos que prestaron servicio en ese país, según la agencia oficial venezolana de información.

En Chile, un reportaje de El Líbero da cuenta de la presencia de agentes de inteligencia en la Embajada de Cuba, según han denunciado ex funcionarios de la División de Inteligencia y del Ministerio de Relaciones Exteriores de la isla.

“Cuba nunca ha logrado tener una economía que funcione. Siempre ha dependido, como si fuera un vampiro, de los subsidios de la Unión Soviética, de Chávez y ahora de Maduro, a pesar del hambre que está pasando el pueblo venezolano. Ellos venden información de inteligencia a otros países, como Irán, como Corea del Norte, etc. que obtienen porque se mueven más en América Latina y los EE.UU,”, asegura Juan Antonio Blanco, historiador, filósofo y ex diplomático del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba,[/b] quien además se desempeñó como analista principal de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos en el Departamento América del Partido Comunista Cubano, y actualmente dirige la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, que tiene sede en EE.UU.

"Sabemos que las Fuerzas Aéreas cubana y venezolana ingresan a Bolivia constantemente llevando cargas misteriosas. Es una trama maquiavélica que se teje, cambiando inclusive las constituciones latinoamericanas, para empoderar a los dictadores del socialismo del siglo XXI, llámese Ortega, Morales, Chávez, Maduro, Lula, Dilma y todo ese grupo irregular que también agrupa Unasur”.

Las alianzas de Cuba con la Unión Soviética, primero, y luego con Venezuela le han permitido mantenerse,  pese a ser una especie de outsider latinoamericano. Fidel Castro sobrevivió a 11 presidentes en la Casa Blanca y aunque Venezuela enfrenta una crisis sin precedentes y una caída en su producción petrolera, un reporte de la agencia Reuters reveló que desde enero hasta septiembre la petrolera estatal PDVSA suministró a Cuba 11,74 millones de barriles (unos 49.000 barriles por día). Esto, en el marco de un convenido bilateral firmado entre Venezuela y Cuba en el año 2000, según el cual la isla recibía el crudo a cambio del envío de médicos y entrenadores deportivos.

Jaime Aparicio Otero, abogado y ex embajador boliviano, resume: “Cuba, apoyada por el presidente Lula en Brasil y los Kirchner en Argentina, creó el llamado Foro de Sao Paulo, cuyo objetivo era juntar a todos los movimientos populistas, de izquierda y crear un frente ideológico; financiar a quien necesitaba ayuda y apoyarse mutuamente. Crearon un canal de televisión, Telesur, y una organización como Unasur. Estaban muy bien organizados y con fuerza. Controlaban muchos organismos y, además, Cuba se beneficiaba enormemente del petróleo venezolano”.

"Yo utilicé la fachada diplomática, estuve como vicecónsul en Bolivia; y en Ecuador como representante de comercio exterior de Cuba. Para hacer esto uno tenía que pasar un entrenamiento de 3 meses y aprender la actividad de fachada que se iba a realizar”.

Agrega el diplomático: “Yo, desde Washington, puedo ver que uno de los problemas que hay en nuestros países, sobre todo en aquellos que están en manos del populismo, como Venezuela, Nicaragua, Bolivia, es que cada uno ve su propio proceso y no ve que detrás de eso hay una estrategia ideológica y política que, aunque se ha ido debilitando con la salida de Brasil y Argentina, continúa. Estoy convencido de que, si no hubiera sido por el apoyo cubano en temas de inteligencia, de control político y la enorme experiencia que ellos tienen en reprimir a los opositores, en vigilar a los militares, sin todo ese aparato difícilmente personas como Maduro u Ortega seguirían en el poder”.

Continuará.....

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 ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                        Dr. Alberto Roteta Dorado, Santa Cruz de Tenerife, España


             


                    LA CONTRARREVOLUCIÓN “PROGRESISTA” EN AMÉRICA LATINA.
                                                    Primera parte.


El principio de la supervivencia es inherente a todos los seres vivos. No hay criatura viviente que se pueda escapar de esa propiedad adaptativa que nos hace aferrarnos a continuar existiendo, algo que se hace mucho más evidente cuando sabemos que se aproxima el posible fin de nuestra existencia física o material.

Esto no solo es válido para los seres vivos de manera individual, sino que dicho principio de extiende a clanes, comunidades y sociedades, y también resulta aplicable en la esfera social y política de nuestras naciones. Cuando un sistema social, político y económico está a punto de llegar a su inevitable fin -todo comienzo tiene un fin asegurado- sus promotores, mentores y líderes se aferran al citado principio de la supervivencia para retocarlo y maquillarlo a modo de cuidados paliativos extremos con la intención de hacerlo sobrevivir en medio de la supuesta adversidad.

Tal vez por esto los sobrevivientes de lo que en algún momento fue considerado un movimiento arrollador rebosante de “progresismo”, “democracia”, “equidad” y “justicia” en América Latina -porque lamentablemente el gran mal se extendió de manera progresiva, cual maligna plaga, por varios países claves de la región en lo que constituyó un viraje radical hacia la izquierda- pretenden ahora, al verse derrotados, pero incapaces de reconocer y admitir su revés ante el mundo, dar muestras de un posible renacer de algo que ya está extinguido, aun cuando en unos pocos países logran quedar remanentes, que a modo de aberraciones contra las leyes del devenir histórico de las naciones, luchan por su subsistencia acogidos a ese principio elemental inherente al que hice referencia antes.

En Buenos Aires, la capital argentina, se desarrolló entre el 19 y el 23 de noviembre, el Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico, y la 8º Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales, eventos organizados por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO)*, bajo el lema “Las luchas por la igualdad, la justicia y la democracia en un mundo turbulento”.

Esta Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales se celebra cada tres años -la anterior había sido la del 2015 efectuada en Medellín, Colombia-; pero lo llamativo es la inserción dentro del evento tradicional de un llamado Primer Foro Mundial de Pensamiento Crítico, algo que de manera inesperada apareció en el panorama del habitual espacio trienal del CLACSO; aunque el foro fue organizado con premeditación y alevosía, tal vez desde un relativo silencio (no se divulgó lo suficiente de manera anticipada, ni se han publicado detalles de los organismos e instancias que lo auspiciaron y lo financiaron) para asegurar lo que sus aberrados participantes consideraron exitoso.

Tal vez las palabras pronunciadas por Pablo Gentili, Secretario Ejecutivo de CLACSO, nos puedan ofrecer una mayor claridad acerca del porqué de este encuentro “progresista” regional.

“América Latina vive un ciclo de enorme complejidad. Estamos viendo la reversión de algunas de las principales conquistas democráticas alcanzadas en nuestros países durante los últimos 15 años de transformaciones progresistas, de construcción de un modelo de inclusión social, de ampliación de oportunidades y derechos a las grandes mayorías, que comienza a transformarse en la medida en que avanzan gobiernos conservadores y neoliberales, sea por la vía de los golpes institucionales como en el caso de Brasil, sea por la construcción de alternativas políticas que acaban teniendo mucho éxito al menos electoral, como en el caso de la Argentina” (…) “Es un momento de regresión democrática para nuestra región en la cual tenemos que multiplicar  esfuerzos para poder interpretar lo que nos ha ocurrido, porqué hemos llegado hasta aquí, cuáles son las razones que explican por qué no se ha podido dar continuidad a este período de transformaciones democráticas tan positivo. En este sentido, las ciencias sociales nos pueden ayudar a reflexionar cómo hacer para evitar que estos gobiernos conservadores multipliquen sus efectos devastadores sobre la democracia, la inclusión,  la promoción y ampliación de derechos”.

Esta es la declaración del Secretario Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), cuyas palabras no dejan lugar para la duda respecto a su orientación política eminentemente izquierdista. ¿A qué conquistas democráticas se refiere el alto funcionario cuando en varios de los países que evoca se violaron leyes constitucionales, se manipularon elecciones, se extendieron ilegalmente períodos de mandato, entre otras tantas perversidades antidemocráticas?

¿Es que acaso se puede hablar de gobiernos inclusivos cuando en realidad se han establecido o se pretendieron establecer sistemas totalitarios por gran parte de la región a partir de la acogida de las maquiavélicas ideas de Fidel Castro, Lula da Silva y Hugo Chávez? Me refiero concretamente a la ideación inicial y más tarde la consumación como acto del Foro de Sao Paulo, en el caso de Castro y Lula, y de la difusión del Socialismo del Siglo XXI por parte de Hugo Chávez con los auspicios del ya felizmente desaparecido viejo comandante cubano. 

¿Qué hay de positivo en ese período -con frecuencia llamado década ganada por algunos de esos personajes- que con tanto orgullo resalta Pablo Gentili, según él, 15 años de transformaciones progresistas, cuando en realidad al final de dicha etapa los mandatarios de unos gobiernos terminaron acusados y procesados por corrupción y otros delitos (Luiz Ignacio da Silva, Dilma Rousseff, Cristina Fernández, Rafael Correa); otros están en la espera de aprobaciones de órdenes de captura por la Interpol (Nicolás Maduro y Rafael Correa), y otros aferrados a sostenerse en el poder mediante violaciones constitucionales y manipulaciones a sus ciudadanos (Nicolás Maduro, Evo Morales, Rafael Correa y Daniel Ortega)? Los representantes cubanos quedaron excluidos de mi comentario, por cuanto resulta difícil enmarcarlos en una u otra categoría por el hecho de cumplirlas todas excepto la orden de captura, algo que no se ha concretado y han permanecido intocables de manera vitalicia. 

Pero así andamos por América Latina, una región que por estos tiempos se halla inmersa en grandes transformaciones de naturaleza política, pero para su bien, y no como expresó el funcionario del CLACSO, en un retroceso democrático a partir de la presencia de gobiernos de nuevo tipo con una marcada proyección de derecha, lo que en realidad pudiera salvar a una región que si seguía por el mal camino del Socialismo del Siglo XXI  estaba destinada a hundirse en las profundidades abismales de la miseria, la desigualdad y la inmoralidad. Téngase presente el caso de Venezuela, nación que constituye el prototipo o imagen ideal capaz de reflejar los efectos devastadores de un régimen totalitario de tendencia izquierdista aferrado a las excéntricas propuestas del Socialismo del Siglo XXI.

Resulta significativo que este nuevo foro, al que convocaron desde Argentina los promotores del progresismo regional, tuviera lugar por estos convulsos días en que la izquierda está inmersa en una histeria colectiva ante lo que quieren presentar como una instauración del neofascismo a partir de la elección para la presidencia de Brasil de Jair Bolsonaro, el representante del Partido Social Liberal brasileño, lo que significa una consolidación reafirmante que a modo de barrida definitiva podrá eliminar cualquier vestigio de tendencia comunista de la gran nación suramericana, lo que será determinante dentro del contexto político regional.

Y no solo se trata de la elección de Bolsonaro -de quien ya he escrito bastante últimamente como para detenerme ahora en detalles biográficos, antecedentes y proyecciones de su sistema de gobierno-, sino de la presencia de otros líderes defensores de la democracia -me reservo el concepto de verdadera democracia toda vez que no existe, al menos en el orden práctico, una democracia perfecta, esto es, que esté libre de cualquier dogma o esquema que la haga digna del verdadero sentido del término desde el punto de vista conceptual- en la región. Tal es el caso de Iván Duque, joven político de trayectoria destacada que recientemente triunfó en Colombia a pesar de la maléfica influencia manipuladora de sus contrincantes de tendencias de izquierda, o de los recién elegidos durante el 2018, Mario Abdo Benítez y Carlos Alvarado Quesada, presidentes de Paraguay y Costa Rica respectivamente. El primero representante del Partido Colorado, de tendencia conservadora, y el segundo por el Partido Acción Ciudadana, de ideología socialdemócrata. Por suerte para Latinoamérica, todos distantes de los gobiernos de tendencias socialistas que perduran en esta zona. No olvidemos los casos de Chile con Sebastián Piñera, quien reemplazó a la socialista Michelle Bachelet, y de Argentina con Mauricio Macri, quien ocupó la presidencia después de Cristina Fernández, promotora del socialismo de nuevo tipo en esta nación.

De modo que la realización de este Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico constituye un desafiante acto, que lo que queda de izquierda en América Latina pretende imponer como forzado talismán, a modo de chantaje, al sentirse asfixiada definitivamente ante la fuerza arrolladora de un nuevo pensamiento de vanguardia en la región. No olvidemos que con la llegada de Jair Bolsonaro al poder de Brasil el Foro de Sao Paulo -engendro creado por el binomio Castro-Lula da Silva y que reúne a lo peor de la izquierda continental- se extinguirá para siempre; de ahí la idea de un nuevo foro que pueda reemplazar al ya existente y actualmente carente de sentido, sin que olvidemos su caducidad porque ya dejó de existir el viejo comandante cubano y Lula da Silva se encuentra cumpliendo una merecida condena de doce años en las cárceles brasileñas.

De igual modo la realización del sonado evento socialista tuvo lugar por esos días como contrapartida a la Cumbre G20**, que se desarrolló el 30 de noviembre y 1 de diciembre también en Buenos Aires, y que, a diferencia del polémico foro supuestamente “progresista”, dicha cumbre recibió a los mandatarios de los países más industrializados del mundo, incluido al controversial presidente estadounidense, quien a pesar de su limitada agenda y pocos encuentros con otros mandatarios asistió al encuentro, lo que a los socialistas del siglo XXI los tiene histéricos; de ahí la convocatoria urgente para esta reunión que la izquierda carnicera quiso mostrar al mundo a modo de anticipada contrapartida. Recordemos el principio de supervivencia ante la posibilidad de exterminio al que he acudido como recurso filosófico al inicio de este trabajo.

En fin, que el incoherente Foro de Pensamiento Crítico es el equivalente a la realización de una gran fiesta a la que pudiera convocar alguien que se encuentre en estado pre-mortem, siendo consciente de la proximidad de su final y se resiste a la aceptación de su condición. La izquierda latinoamericana está derrotada, el Socialismo del Siglo XXI es tan solo una maléfica sombra espectral. No hay ni habrá eventos, reuniones, propuestas o directrices capaces de revitalizar lo inexistente. La izquierda regional latinoamericana deberá asumir la misma actitud del derrotado campo socialista de la desaparecida URSS y Europa Oriental, cuyos sobrevivientes partidistas y defensores del extinto comunismo no tuvieron otra opción que contemplar con resignación un nuevo orden de carácter universal y limitarse a algunas pequeñas reuniones carentes de trascendencia.

Continuará.....

*El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) es un organismo de aparente diseño académico, cuando en realidad es una entidad que forma parte del aparato propagandístico de la izquierda continental.

Entre sus objetivos principales se encuentran:

1. Promover la investigación social para el combate a la pobreza y la desigualdad, el fortalecimiento de los derechos humanos y la participación democrática.

2. Contribuir, desde los aportes de la investigación académica y del pensamiento crítico, a promover políticas de desarrollo sustentables en términos económicos, sociales y ambientales.

3. Estimular el desarrollo y la consolidación de las ciencias sociales y del pensamiento crítico en los países más pobres de América Latina y el Caribe.

4. Intervenir en el debate público nacional y regional, aportando las perspectivas y contribuciones de la investigación social basada en resultados.

5. Colaborar con la formación de agentes gubernamentales, activistas sociales y profesionales de la prensa en temas sociales, educativos, culturales y ambientales, acercándolos a problemáticas abordadas desde las ciencias sociales y a las evidencias que la investigación social aporta.

6. Generar condiciones de acceso abierto a la producción académica latinoamericana y caribeña, contribuyendo a la democratización del acceso al conocimiento y permitiendo su más activa utilización por parte de los gestores de políticas públicas, las organizaciones sociales y ciudadanas, la prensa y el propio sistema universitario.

7. Tender puentes entre la investigación social y las políticas públicas, impulsando acciones innovadoras, creativas y viables ante los grandes desafíos sociales, educativos, culturales y ambientales de América Latina y el Caribe. (Tomado de Diario CLEVER, nueva plataforma digital que nació como alternativa a los medios de comunicación tradicionales del Chile).

** La Cumbre del G-20 en Buenos Aires es la decimotercera reunión del G-20, siendo la primera de se organiza en América del Sur. El Grupo de los 20 es un foro cuyos miembros permanentes son 19 países de todos los continentes, entre los que e encuentran: Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica y Turquía; a los cuales se suma una representación adicional por la Unión Europea. Es el principal espacio de deliberación política y económica del mundo. La instancia más importante del G20 es la Cumbre de Jefes de Estado, denominada Cumbre de Líderes, que se reúne una vez por año. El G20 cuenta con dos instancias gubernamentales de segundo nivel, denominadas canales de trabajo: el Canal de Finanzas que reúne a los ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales y el Canal de Sherpas, para tratar los temas no económicos.
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                ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                                          Dr. Eugenio Yáñez, Estados Unidos


                 


                             CINISMO CASTRISTA Y MÉDICOS CUBANOS EN BRASIL.
                                                         Segunda parte.

 
Lo que La Habana se ocupa de que el pueblo no conozca

El supuesto orgullo herido del régimen por exigencias “inaceptables” contra la dignidad de sus profesionales esconde, cuidadosamente, otros detalles que resultan escandalosos para la dictadura y que la desnuda ante el mundo.

El más importante es que el futuro presidente ofreció asilo en Brasil a todos los médicos cubanos que desearan permanecer en el país, y dijo que trabajarían en su profesión con el sueldo correspondiente una vez que vencieran los requisitos de reválida. Quienes por alguna razón no revalidaran sus títulos podrían trabajar como enfermeros, técnicos o alguna otra especialidad acorde con sus calificaciones, o incluso en algún otro tipo de actividades, sin ningún tipo de discriminación, basados solamente en sus calificaciones demostradas y con los sueldos establecidos en el país para los trabajos que lleven a cabo, sin ningún tipo de discriminación.

El Vicepresidente electo ha considerado que aproximadamente la mitad de los médicos que en estos momentos se encuentra en Brasil estarían dispuestos a acogerse a la oferta de asilo disponible para ellos. Sin embargo, cualquier cifra que se maneje sería especulativa en estos momentos, y habría que tener en cuenta que independientemente de las opiniones, intereses y deseos de los galenos cubanos en Brasil, no puede subestimarse la larga mano represiva del castrismo y todas las presiones y las coacciones que realizará sobre “sus” médicos y familiares para obligarlos a regresar a la isla. De manera que la cifra real de los que finalmente decidirán no regresar solamente podremos conocerla dentro de algún tiempo y no en estos momentos.
Ya se sabe que junto al tratamiento de héroes con que reciben a los que ya comenzaron a “regresar a la patria”, como el primer contingente de 200 galenos recibidos directamente por el tarugo presidencial Díaz-Canel, los jenízaros del régimen están visitando las casas donde residen familiares de médicos que todavía se encuentran en Brasil, para “explicarles” por qué deberían regresar sus seres queridos y los supuestos “peligros” a los que se exponen en caso de no hacerlo. Simultáneamente, y con poco disimulo, se hace saber a todos en Cuba que los que no regresen serán considerados “desertores” y automáticamente recibirían una sanción de ocho años sin poder regresar a su país, como una muestra más de la “libertad” de esos médicos en Brasil y del carácter “voluntario” de su regreso a la finca de los hermanos Castro.

Pero es que la dictadura rompe marcas de desvergüenza “indignándose” cuando el presidente electo brasileño señala que los médicos cubanos están en el gigante suramericano en condiciones de esclavos y que él no está dispuesto a permitir tal abuso. Y entonces el libelo “Granma” publica continuamente en primera plana maravillas desinformativas como esta:

“Cuba ofrece médicos dispuestos a luchar contra la muerte. A pocos días de que Cuba decidiera no participar más del programa Más Médicos en Brasil, luego de que su presidente, Jair Bolsonaro, colocara en tela de juicio la profesionalidad de los galenos cubanos e impusiera condiciones a la Isla para la continuidad de este servicio, Granma comparte fragmentos de discursos del Comandante en Jefe sobre la Salud en nuestro país, una de las mayores conquistas de la Revolución”.

Según el surtidor de mentiras del Partido Comunista cubano, ha sido el presidente electo brasileño quien “colocara en tela de juicio la profesionalidad de los galenos cubanos” y que además “impusiera condiciones a la Isla para la continuidad de este servicio”. Sin embargo, habría que preguntarse: ¿dónde existe una sola frase del presidente electo brasileño en que se coloque en tela de juicio la profesionalidad de los médicos cubanos? ¿O que exija que se retiren del país y que abandonen el programa “Mais Medicos”?

Y además, ¿cuáles son esas supuestas condiciones inaceptables planteadas por el presidente electo? Pedirles que venzan los exámenes de reválida, como están obligados a hacer todos los médicos extranjeros que laboran en Brasil, no es ninguna condición abusiva ni discriminatoria, sino un proceso normal de validación de conocimientos y capacidades, que no resulta “indignante” para ningún médico extranjero que labora en Brasil, sino solamente para la dictadura cubana que teme que se pueda saber si los médicos que envía a ese país están realmente calificados o no para las labores que desempeñarían o si fueron formados a la carrera como parte de una gigantesca “misión” para cobrar por sus servicios.

Si pedir que se pague a los médicos cubanos los salarios establecidos en el país para su actividad, sin que la dictadura se apropie de buena parte de ese dinero, es una condición “inaceptable”, lo será para la dictadura, pero no para los propios médicos a los que el régimen esquilma hasta un 75% del sueldo que les corresponde. Si es inaceptable  facilitar que los médicos puedan estar en Brasil con sus familiares todo el tiempo que deseen y no solamente por tres meses como máximo, lo será para la dictadura que quiere a esos familiares de rehenes en la isla, pero no para los médicos que desarrollan su trabajo en ese gigantesco país.

Si decir que los médicos cubanos que trabajan en Brasil como parte del programa “Mais Médicos” están prácticamente en condiciones de esclavitud moderna en el país resulta inaceptable, lo será para la dictadura cubana, que representa a los esclavistas, no para los médicos cubanos que sufren tal esclavitud, les roban su salario, les imponen condiciones onerosas y humillantes, les vigilan como si fueran presidiarios y controlan sus movimientos y sus actividades.

Continuará....
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                ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                                       Dr. Eugenio Yáñez, Estados Unidos


             


                        CINISMO CASTRISTA Y MÉDICOS CUBANOS EN BRASIL
                                                        Primera parte.


Según el muy ilustre ministro de Relaciones Exteriores de la finca privada de los hermanos Castro, conocida también como República de Cuba, el presidente electo brasileño Jair Bolsonaro no tiene moral alguna para criticar al gobierno cubano.

Pura lógica de Al Capone o Vito Corleone: un presidente democráticamente electo en unas elecciones presidenciales libres y abiertas donde compitieron varios candidatos, no tendría derecho de criticar a una brutal dictadura que está por cumplir sesenta años en el poder y que nunca, nunca, ha celebrado elecciones realmente libres ni permitido que sus ciudadanos puedan escoger al gobernante del país.

¿Cómo es posible que un mocoso designado ministro por un general sin batallas a cargo de una dictadura inepta y corrupta pretenda dictarle normas de moral y decencia a algún presidente democráticamente electo en cualquier país del mundo?

Eso solamente puede ocurrir porque en la lógica castrista los gobernantes con “moral” en el mundo son personajes tan desprestigiados como el narcotraficante Nicolás Maduro en Venezuela; el corrupto, ladrón y asesino Daniel Ortega, dictador nicaragüense; el cocalero boliviano Evo Morales que pretende eternizarse en el poder tergiversando las leyes y la voluntad popular; el “malandro” Lula da Silva que cumple prisión en Brasil por delitos de malversación y corrupción entre otros; el brutal tirano de Corea del Norte, Kim Jong-un, que abraza al presidente Díaz-Canel con la misma tranquilidad que fusila a sus propios familiares cuando los considera insuficientemente leales; el carnicero sirio Bashir el-Assad con miles y miles de muertos sobre su conciencia; los oscurantistas ayatolas iraníes que apoyan al terrorismo y viven empeñados en aplastar a su propio pueblo y a la vez destruir a Israel; y otros detritus humanos similares.

El resto, según La Habana, no tiene moral, dignidad ni vergüenza, porque los comunistas creen ser los únicos dueños y árbitros de la decencia y la asignan a conveniencia y en función de sus bastardos intereses.

Todo el cinismo y perversidad del régimen castrista, donde el actual presidente cubano Miguel Díaz-Canel hace de director de la comparsa, ha salido a flote con el episodio de los médicos cubanos en Brasil a través del programa “Mais Medicos”, cuando a raíz de la victoria de Jair Bolsonaro se decidió precipitada y temerosamente retirarlos del gigante suramericano antes del primero de enero del próximo año, cuando el nuevo presidente tome posesión.

Las exigencias del electo presidente brasileño

El pretexto de la dictadura para tal precipitado repliegue es que el futuro mandatario brasileño ha ofendido la “dignidad” de los médicos cubanos al considerarlos esclavos del régimen, y ha puesto en duda su calificación profesional, lo que crearía situaciones “inadmisibles” que no se podrían mantener.

Sin embargo, la realidad es muy diferente a lo que proclaman los castristas, y nada de lo planteado por el presidente electo brasileño va contra la supuesta “dignidad” de nadie ni  pone en duda la calificación de los galenos cubanos como si los discriminara y tratara de manera diferente a los del resto del mundo.

El programa “Mais Medicos” incluye a unos 18,000 trabajadores de la salud de todas partes del mundo, de los cuales en estos momentos unos 8,300 eran cubanos (aproximadamente un 46% del total). A todos los médicos integrantes del programa se les exige un ejercicio de revalidación de sus credenciales profesionales de acuerdo a los estándares médicos establecidos en Brasil para ejercer la profesión. Y todos los médicos en activo han pasado por tales exámenes. Todos menos los cubanos, que en virtud de convenios firmados entre ambos gobiernos, con marcados intereses políticos, no se veían obligados a pasarlos.

El presidente electo Bolsonaro en ningún momento ha dicho que los médicos cubanos no están calificados para ejercer la profesión en Brasil; lo que ha dicho, con mucha razón, es que esos médicos cubanos deberían, al igual que los galenos del resto del mundo, realizar los ejercicios de revalidación de credenciales antes de recibir el permiso gubernamental para ejercer en el país. Pero ese justo reclamo, que limitaría un privilegio del que hasta ahora han disfrutado los médicos cubanos en Brasil,  la dictadura castrista lo considera como un acto discriminatorio contra los cubanos, cuando en realidad la verdadera discriminación se produce contra los médicos del resto del mundo obligados a convalidar sus títulos mientras que a los cubanos se les permite ejercer sin tal requisito.

¿Por qué la tiranía castrista se ofende y habla de “dignidad” cuando se le exige cumplir con una norma establecida para todos los profesionales extranjeros que desean ejercer la medicina en Brasil? ¿Acaso se preocupa de que determinada cantidad de los integrantes del contingente cubano pueda obtener resultados insuficientes en esos procesos de revalidación? No sería sensato, puesto que en esas reválidas lo que se exige son los conocimientos y la preparación necesarios para ejercer la medicina en cualquier parte del mundo en las condiciones actuales, y los cubanos deberían poder satisfacer esas demandas igual que los médicos de los demás países según los títulos que ostentan. ¿O es que hubo deficiencias e insuficiencias en su preparación en Cuba que podrían afectar que pudieran pasar satisfactoriamente la reválida?

El otro elemento que el régimen de La Habana considera “inadmisible” de las exigencias del futuro presidente brasileño es que este consideró a los cubanos como “esclavos” por las características de los contratos con los cuales funcionan en Brasil. De acuerdo a lo establecido en ellos, los médicos cubanos en Brasil reciben solamente entre un 25-30% del salario que el país paga por cada uno (unos 3,300 dólares mensuales), quedándose la dictadura con el resto del pago, es decir, entre un 70-75%. La Habana justifica este escandaloso abuso alegando que a esos profesionales que sirven en Brasil se les paga su salario completo en Cuba en moneda nacional (que en realidad oscila entre el equivalente a 40 y 60 dólares mensuales), y que por consiguiente esos cubanos obtienen, además de su salario “normal” en la isla, estipendios suficientes para poder mantenerse durante su estancia en Brasil, y no pagan por los pasajes aéreos desde y hacia Cuba. Curioso concepto de la equidad y del valor del dinero que maneja el régimen.

Además, el régimen alega que ese dinero que esquilma a los médicos cubanos que prestan servicio en Brasil y los demás países donde se encuentran ubicados se invierte en el sector de la salud en Cuba para mantener y elevar los servicios sociales en todo el país. Sin embargo, las cifras oficiales de los presupuestos de salud en Cuba y de la disponibilidad de hospitales, centros médicos y camas hospitalarias demuestra que se van venido reduciendo en los últimos veinte años, precisamente cuando más médicos se han estado enviando al exterior.

El tercer argumento que “indignó” a la dictadura es que Bolsonaro considera que los médicos deberían tener derecho a que sus familiares pudieran permanecer en Brasil mientras dure su contrato en el país, y no solamente durante 3 meses como máximo, como ha decretado el régimen. Para el presidente brasileño electo, tener a madres médicos en Brasil separadas de sus hijos u otros familiares durante tanto tiempo debería ser considerado como una especie de “tortura” a la que no deberían ser sometidos los profesionales cubanos.

Naturalmente, de aprobarse ese requisito, la presencia en el país del médico con sus familiares podría ser un elemento facilitador para que desearan permanecer en el gigante suramericano y no regresar a la isla esclava, y eso no le puede interesar a la dictadura en ninguna circunstancia. Además de que, si eso sucediera, sería evidente que el monto del supuesto “estipendio”, es decir, la parte del salario del médico que no se puede robar el régimen,, sería evidentemente insuficiente. Eso requeriría que el gobierno comunista recibiera menos ingresos para que sus profesionales pudieran subsistir decorosamente con sus familiares.  Y es obvio que los castristas no están dispuestos a ceder la más mínima parte de lo que se roban para dar solución a una situación de esa naturaleza.

Con tales cínicos argumentos La Habana se mostró “ofendida” y decidió retirar a la carrera a todos los médicos del programa “Mais Medicos”, para que estén en la isla antes del 25 de diciembre, en un cronograma de retirada que más bien parece de desbandada. Porque llevar de regreso a la isla a unos 8,000 galenos en un mes aproximadamente le costará a la dictadura unos 7 millones de dólares, ya que el actual gobierno brasileño de Michel Temer, no el de Bolsonaro que no ha asumido todavía, se negó a pagar esos pasajes de regreso al considerar que la parte cubana incumplió el contrato al interrumpir de manera unilateral la presencia de los cubanos en Brasil. 

Continuará.....
 
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